De miliciano revolucionario y tabaquero a ícono de la música popular cubana.
por Federico «Poni» Rossi
Compay nació el 18 de noviembre de 1907 en la playa de Siboney, Santiago de Cuba, en el seno de una familia campesina, y falleció en La Habana el 14 de abril de 2003. Fue, en su momento, el artista activo más longevo con más de 80 años de actividad. Recorrió el mundo, internacionalizó la música cubana y fue un fiel exponente de las historias de su Cuba querida. Pero Compay no solo fue el músico icónico que todos conocemos, creador del armónico (instrumento que fusiona la guitarra criolla con el tres cubano), o el dedicado tabaquero que durante la dictadura tuvo que dejar la musica para fabricar cigarros. Francisco Repilado Muñoz, tel era su nombre real, fue un revolucionario destacado.
Cuando triunfó la Revolución, allá por 1959, ante las amenazas de agresión contra Cuba, decidió incorporarse a las Milicias Nacionales Revolucionarias. Estuvo en el Batallón 187 con el cual participó en la lucha contra los terroristas que asesinaban campesinos y maestros en el Escambray.
Cumplida aquella misión, se enroló en la escuela de instructores políticos «Osvaldo Sánchez» y permaneció movilizado en diferentes sitios del territorio cubano, y de 1961 a 1963 estuvo en China a cargo de un contingente de jóvenes, quienes allá se prepararon como especialistas de la defensa Antiaérea de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

Cumplida aquella misión, cursó la escuela de instructores políticos «Osvaldo Sánchez» y permaneció movilizado en distintos puntos del territorio nacional, hasta que desde 1961 a 1963 fue enviado hacia la República Popular China como responsable político de un contingente de jóvenes, quienes allá se prepararon como especialistas de la defensa Antiaérea de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Cuando ya no era inminente una agresión yanky a Cuba regresó a su oficio de tabaquero, y en 1970 retomó la música.
Compay Segundo vendió millones de discos y es un ícono de la música Latinoamericana.
Deja un comentario