Arsenio Aguirre nació en Latinoamérica, pero más específicamente en Juncal, provincia de Santa Fe, un 28 de agosto de 1923. Lo del lugar de nacimiento es casi anecdótico porque se zambulló en cada provincia y países limítrofes como Bolivia y Chile, viviendo en cada rincón lo suficiente como para quitarse el ropaje de turista y andariego y sentirse parte del pueblo.
Fue compañero de rutas de Nelly Omar, Margarita Palacios, Tita Duval, Tito Francia, Eduardo Rodrigo, Cholo Aguirre y hasta le dio el primer espaldarazo a Palito Ortega. Su padre no quería el mismo destino de él, un cantor y guitarrista que para vivir debió trabajar en mil oficios, pero cuando el destino del canto manda, no hay nada que pueda evitarlo. Un día le pidió a la gran guitarrista María Luisa Anido que lo ayudara, pues quería perfeccionar su técnica. «Lo que usted hace está muy bien en el camino que ha elegido. Su técnica de ejecución indica que usted se ha preocupado por estudiar, por elevar sus recursos de guitarrista», le dijo la maestra. Comenzó su actuación por LT 2 de Rosario a los 17 años de edad como acompañante. En 1952 Aguirre se hizo solista e innovó en el folklore, explicando tema por tema el carácter y origen de la composición interpretada, imprimiéndole no solo docencia sobre el escenario, sino que además con su carisma acercaba su sabor y los secretos de cada lugar y cada ritmo. Ese mismo año, su compadre centenario Hamlet Lima Quintana, componía “La Amanecida”, de las manos y el corazón nacía “El Quiaqueño”:
Amiga; mi leal amiga
Amiga; mi leal amiga
Que con mi alma lloras o cantas
El tiempo se está volviendo
Puro recuerdo, pura nostalgia

Cuatro años después viaja a Chile y nace “Guitarra trasnochada”, dedicada a una santafesina que llevo su nombre al silencio. Participó en las películas «Cerro Guanaco» y «Rebelión en los Llanos» filmadas en Catamarca y La Rioja y compuso la música para un cortometraje filmado en La Paz, Bolivia, titulado «Cerro Illman». Recorrió toda España, Francia y Portugal. Regresó a la Argentina y se radicó en La Rioja durante nueve años donde dio clases en el Centro Polivalente de Arte. Compuso alrededor de 400 temas. Grabó 8 discos larga duración, dos discos 78 r.p.m. y un cassette. Escribió el libro «Coplas de mi silencio» y 10 décimas tituladas «Romance a la Guitarra Argentina»; además es autor de una serie de cuentos que no se publicaron. Junto con Adolfo Victoriano Luna fue uno de los primeros compositores de Sudamérica que compuso para guitarra solista temas de carácter andino como «Canción Andina» (yaraví con fuga de huayno), «Cordillerano» (preludio), «La montaña embrujada» (temas de Salamanca). Además, compuso obras de otro carácter para el instrumento como «Horas grises» (estilo) y «Paso de las Llamas» (bailecito). Una tarde de octubre en Tucumán escribió “Algo pasó que me fui /debe partir el que dude / un ansia de andar caminos / quise quedarme y no pude.” sin saber que décadas después una tarde octubre se lo llevaría en el mismo lugar que nació. El enamorado de la guitarra, el primer latinoamericanista guitarrero del folklore partió a los 61 años el 18 de octubre de 1990.
Domingo centenario y alguien escribe desde Paraguay recordando el vals “Para sus manos” que su nieta IRUPE Tarrago ROS grabó en “Ángeles” mientras escribimos a Perla Argentina Aguirre y preguntamos ¿Para cuando el libro? Y le pedimos “disculpas” por los que olvidan a veces de la belleza. Arsenio igual sabe como acomodarse por las noches en cada guitarra.
por Silvia Majul
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