Una despedida que celebra la permanencia
Hay artistas que atraviesan épocas. Otros, más raros, parecen dialogar con el tiempo mismo. Gilberto Gil pertenece a esa estirpe. A los 81 años, el músico bahiano anunció su gira despedida y la bautizó Tempo Rei Tour, un nombre que no sólo remite a una de sus canciones más emblemáticas sino también a una idea que recorre toda su obra: el tiempo no como enemigo, sino como territorio vivo.
El próximo 11 de marzo, Gilberto Gil regresará a la Argentina para presentarse en el Movistar Arena, en el marco de una gira que funcionará como celebración y cierre de un recorrido artístico fundamental para la música popular brasileña y latinoamericana. No se trata de un adiós abrupto, sino de una despedida consciente: una pausa elegida, madura, espiritual.
Desde la religión hasta la física, desde la filosofía hasta la literatura, el tiempo fue definido de innumerables maneras. Para Newton fue absoluto; para Einstein, relativo; para las culturas yorubas, cíclico. Para Gilberto Gil, el tiempo es rey. Cuando en 1984 compuso Tempo Rei, dialogó —y respondió— a Oração ao Tempo de Caetano Veloso. Allí donde Caetano intuía la disolución, Gil propuso permanencia y transformación. Cuatro décadas después, esa canción vuelve a adquirir un sentido profundo al dar nombre a su gira final.

Gil venía madurando esta decisión desde hace años. Reducir la intensidad de las giras, cambiar el ritmo, reencontrarse con otra dimensión de la música y de la vida. Tempo Rei será, entonces, una gran celebración de su legado: un repertorio que forma parte del ADN cultural de Brasil y que dialoga, desde hace décadas, con el mundo.
Su recorrido musical comenzó en los años 50, de la mano del acordeón y bajo la influencia de Luiz Gonzaga. Más tarde llegaron João Gilberto, la bossa nova, Dorival Caymmi, la guitarra y una voz capaz de sintetizar tradición y modernidad. Con el tiempo, su obra construyó una unidad rara y preciosa: canciones que retratan a Brasil desde una sensibilidad profundamente personal, atravesadas por ritmos, melodías e ideas que siguen vigentes.
La gira Tempo Rei buscará condensar ese tesoro nacional y llevarlo al escenario, celebrando las múltiples facetas de Gilberto Gil: el cantautor; el tropicalista perseguido por la dictadura y exiliado en Londres; el ministro de Cultura; el intelectual, miembro de la Academia Brasileña de Letras; el artista reconocido con doctorados honoris causa; el patriarca de una familia musical que también será parte del espectáculo.
“Quiero seguir haciendo música a otro ritmo”, afirmó Gil al anunciar esta despedida. Y antes de ese cambio, decidió reencontrarse con su público en una celebración colectiva. Acompañado por una banda estelar —con dirección artística de Rafael Dragaud y dirección musical de Bem Gil y José Gil—, el concierto promete ser una experiencia sensorial e inmersiva, atravesada por cuerdas, vientos, percusión y memorias compartidas.
Para Gilberto Gil, el tiempo no es pasado ni futuro: es ahora. Esa es la invitación que propone en su regreso a la Argentina. Barajar las cartas de su propia historia, mirarlas de frente y vivirlas, una vez más, junto al público. Porque si el tiempo es rey, la música —cuando es verdadera— siempre encuentra la forma de permanecer.
Prensa: Gustavo Pérez (Fénix Entertainment)
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