Murió Quemil Yambay, leyenda del folclore paraguayo

El músico y compositor paraguayo Quemil Yambay, una de las figuras más singulares y queridas de la música popular de su país, falleció el 14 de enero de 2026 a los 87 años, luego de atravesar un delicado cuadro de salud. Su muerte generó una inmediata conmoción en Paraguay y en amplios sectores del folclore latinoamericano, donde su obra dejó una huella profunda, original y entrañable.

Nacido en San Lorenzo, Paraguay, en 1938, Yambay fue cantor, compositor, humorista musical y creador de un estilo inconfundible que combinó la tradición guaraní con el ingenio popular. A lo largo de más de seis décadas de trayectoria, se convirtió en una referencia ineludible de la música paraguaya, no sólo por sus canciones sino también por su carisma escénico y su manera única de interpretar el canto campesino.

Fue fundador y líder del grupo Los Alfonsinos, formación con la que alcanzó gran popularidad desde la década del sesenta. Con ellos recorrió escenarios de Paraguay, Argentina, Brasil y otros países de la región, llevando un repertorio que dialogaba con la polca paraguaya, la guarania y otras expresiones del folclore local. Sus canciones, muchas veces atravesadas por el humor, la picardía y la observación de la vida cotidiana, lograron una identificación inmediata con el público.

Uno de los rasgos más distintivos de Quemil Yambay fue su capacidad para imitar sonidos de animales —pájaros, gallos, perros— integrándolos de manera orgánica a sus interpretaciones musicales. Lejos de ser un simple recurso anecdótico, esta práctica conectaba su arte con el mundo rural, la naturaleza y la oralidad popular, convirtiendo cada presentación en una experiencia cercana, lúdica y profundamente humana.

A lo largo de su carrera grabó numerosos discos, muchos de ellos hoy considerados clásicos del cancionero paraguayo. Sus composiciones fueron versionadas por distintos intérpretes y continúan circulando en peñas, radios y encuentros populares, confirmando la vigencia de una obra que supo trascender modas y generaciones.

Además de su faceta artística, Yambay fue reconocido por su compromiso con la cultura popular y por su defensa de la identidad paraguaya, tanto en lengua castellana como en guaraní. Su música funcionó como un puente entre el campo y la ciudad, entre la tradición y la escena contemporánea, manteniendo siempre una raíz clara en el sentir del pueblo.

Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, familiares y allegados confirmaron que el músico había expresado su deseo de ser despedido con música, en un clima íntimo y festivo, fiel a su espíritu. Numerosos artistas, instituciones culturales y medios de comunicación lo despidieron con mensajes de gratitud, destacando su aporte invaluable al patrimonio musical del Paraguay.

La muerte de Quemil Yambay deja un vacío difícil de llenar, pero también un legado vasto y luminoso. Su obra sigue viva en cada canción, en cada risa provocada desde el escenario y en cada melodía que evoca la tierra, la memoria y la identidad. Con su partida, el folclore paraguayo pierde a uno de sus grandes referentes, pero gana una figura destinada a perdurar en la historia cultural de la región.

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