Falleció Severo Báez, coplero y referente de la copla salteña, una de las expresiones más profundas y vivas de la cultura popular del norte argentino. Su partida deja un vacío en la memoria oral y comunitaria de los Valles y cerros donde la copla sigue siendo palabra compartida, canto colectivo y forma de habitar el territorio.
Severo Báez fue un cultor de la copla como práctica ancestral: canto transmitido de generación en generación, ligado a la vida cotidiana, a las celebraciones, al trabajo y a la memoria del pueblo. Su voz no respondió a la lógica del escenario ni del espectáculo, sino a la ronda, al encuentro y a la comunidad.
A lo largo de su trayectoria, su canto trascendió el ámbito local y fue parte de experiencias de alcance nacional como el proyecto De Ushuaia a La Quiaca, que recorrió el país registrando expresiones musicales populares y territoriales. Allí, la copla volvió a mostrarse como lenguaje vivo, enraizado y colectivo.
Desde su pertenencia al territorio salteño, sostuvo la copla como una forma de identidad y resistencia cultural, entendiendo el canto no como autoría individual, sino como herencia colectiva. En su decir y su cantar habitó una tradición que sigue viva en la palabra dicha, escuchada y compartida.
Desde Revista MuLA despedimos con respeto a Severo Báez y acompañamos a su familia, a la comunidad coplera y a quienes continúan sosteniendo la copla como memoria viva del pueblo.
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