A los 22 años, en el corazón del sonido de Cosquín

Magui Martí y el pulso técnico que sostiene al festival

Mientras el Festival Nacional de Folklore de Cosquín vuelve a encender la Plaza Próspero Molina, hay un trabajo silencioso —aunque decisivo— que hace posible que cada voz llegue, que cada instrumento respire y que el público escuche de la misma manera desde cualquier punto de la plaza. Ese pulso técnico tiene nombre propio: Magui Martí.

Con apenas 22 años, Magalí Martí forma parte de Marti Audio, la empresa familiar que está a cargo del sonido y las pantallas del festival. Junto a su padre y un equipo especializado, trabajan en algunos de los escenarios más importantes del país, acompañando a artistas de todos los géneros y generaciones.

Siempre es un placer venir acá”, dice Magui, con la naturalidad de quien creció entre cables, consolas y escenarios. Aunque hace tres años se involucró de lleno en la técnica, su vínculo con este mundo es de toda la vida: “Siempre viví esto”.

Lejos de una mirada meramente técnica, Magui define el sonido como un acto profundamente sensible. “Hacer sonido es explayar lo que quiere demostrar el artista, incrustarse en el corazón del público”, explica. Para ella, el trabajo no pasa por imponer volúmenes ni por exhibir potencia, sino por entender la esencia de cada propuesta artística.

“El cuidado no está en los decibeles. Está en respetar lo que quiere demostrar el artista y, sobre todo, en respetar al público, a la persona que viene a escuchar la cultura argentina”, afirma.

Uno de los grandes desafíos de un festival como Cosquín es lograr que el sonido sea uniforme en un espacio tan amplio y cargado de historia. “La idea es que vos puedas caminar por toda la plaza y escuchar de la misma manera. Que todos los instrumentos tengan su espacio y que la voz principal llegue clara, desde cualquier lugar”, detalla.

Este año, además, la puesta técnica se potencia con la incorporación de pantallas que dialogan con el escenario. “La pantalla quiere envolver a la banda, envolver al artista y crear un efecto espacial en la Próspero Molina”, cuenta Magui, ampliando la experiencia visual sin quitarle protagonismo a la música.

El recorrido de Marti Audio no se detiene en Cosquín. Llegan desde Rosario y continúan su camino por distintos festivales del país: Santa María de Punilla, Villa María y una agenda que sigue creciendo.

En un rubro históricamente masculinizado y de alta exigencia, Magui se planta con convicción, conocimiento y una fuerza que sorprende. Quizás porque, para ella, el sonido no es solo una cuestión técnica, sino una forma de acompañar la emoción colectiva, noche tras noche.

Por Marcelo Jara

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