Cada 25 de enero, en Argentina se conmemora el Día del Reportero Gráfico en homenaje a José Luis Cabezas, asesinado en 1997 por haber hecho su trabajo: mostrar lo que el poder quería ocultar. Desde entonces, la fecha recuerda que una cámara no es solo una herramienta, sino una forma de compromiso con la verdad, la memoria y la libertad de expresión.
El reportero gráfico es testigo privilegiado del tiempo que le toca vivir. Está donde la historia ocurre: en la calle, en los escenarios, en los conflictos y en las celebraciones. Su mirada construye archivo, fija instantes irrepetibles y transforma lo efímero en memoria colectiva. Muchas veces sin firma visible, siempre con una enorme responsabilidad.
En el universo de la música y la cultura popular, el reportero gráfico de artistas cumple un rol esencial: captar la emoción del escenario, el gesto mínimo detrás de bambalinas, la comunión entre artista y público. En festivales, peñas y recitales, su oficio narra lo que suena, lo que vibra y lo que queda. Hoy, más que nunca, celebramos a quienes cuentan historias con luz, tiempo y sensibilidad. Porque sin sus imágenes, muchas canciones no tendrían recuerdo.
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