Bajo la primera luna coscoína, el Festival volvió a encender su pulso ancestral. La arenga inicial del entrañable Claudio “Pipulo” Juárez abrió el ritual, seguida por la voz de Jorge Rojas entonando el Himno Nacional, en una apertura atravesada por la emoción y la memoria, con la presencia de los ex combatientes de Malvinas en el escenario mayor.
La noche también rindió homenaje a Andrés Chazarreta, danzado con fuerza y respeto por el Ballet Oficial de Cosquín. La música tendió puentes entre generaciones y territorios: Baglietto junto a la delegación de Santa Fe, el debut de Susana Baca y la aparición de nuevas voces como Ema Ayala y Wara Carpanchay renovaron el paisaje sonoro de la plaza.
Cristian Herrera, consagración 2025, fue el encargado de abrir la grilla artística, encendiendo una luna donde convivieron presente y herencia. Los Manseros Santiagueños y Jairo aportaron su condición de inmortales, mientras Mati Rojas, hijo de Jorge, sumó emoción y continuidad generacional.
El cierre quedó en manos de Jorge Rojas, que volvió a abrazar la noche con invitados de lujo —entre ellos Los de Imaguaré y el propio Jairo—, sellando una primera luna intensa, colectiva y profundamente simbólica. Cosquín volvió a latir, una vez más, bajo el cielo que guarda su historia.































Registro fotográfico Diego Nucera
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