La Segunda Luna del Festival de Cosquín se desplegó entre cruces musicales, palabra poética y momentos de fuerte carga simbólica. Cazzu presentó Latinaje en el escenario mayor, celebró los 50 años de Zamba para olvidarte y compartió un pasaje junto a los Nombradores del Alba, en un gesto que enlazó tradición y presente del cancionero popular, en el tramo final de la noche.
La música se dio en clave de ida y vuelta. Nahuel Penissi invitó a Raly Barrionuevo a compartir escenario y, más tarde, fue el propio Raly quien devolvió el gesto invitando a Nahuel, consolidando uno de los momentos más celebrados por el público.
La poesía tuvo un lugar central con Hugo Rivella, quien dejó una de las frases más resonantes de la jornada al referirse a “el político que se cree un león y es apenas una rata gritando desaforado”, en un mensaje directo que atravesó la plaza y marcó el pulso crítico de la Luna.
La coscoína Paola Bernal se presentó como anfitriona de una propuesta donde vanguardia, danza y tradición se cruzaron con fuerza estética y sensibilidad escénica, reafirmando su vínculo con el festival.
La danza tuvo un punto alto con la presentación de la pareja Geréz–Coliluan, ganadores del Pre Cosquín en el rubro Pareja de Baile Estilizado, dando cuenta del valor del certamen como semillero artístico.
Antes del cierre, Facundo Toro celebró 30 años con la música e invitó a La Mosca para cantar Muchachos, himno popular del último Mundial, en un momento festivo que hizo cantar a toda la plaza.






















Fotografías de Diego Nucera
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