Teresa Parodi volvió al escenario mayor de Cosquín en la novena luna del Festival Nacional de Folklore con una actuación profundamente emotiva y política, marcada por la memoria personal y colectiva. A 42 años de haber obtenido el Premio Consagración en 1984, la cantora correntina eligió abrir su presentación con “Pedro Canoero”, una de las canciones con las que aquella noche cambió su destino artístico.
“En 2024 se cumplieron 40 años de mi Consagración acá, con Pedro Canoero, Apurate José y La abuela Emilia. No pude festejarlo entonces, pero hoy fue para mi corazón”, expresó Parodi tras bajar del escenario. Recordó aquel debut en soledad, guitarra en mano, caminando hacia “la sillita que la esperaba”, sin saber qué iba a pasar, siendo aún una desconocida. “Pasaron 42 años y tenía necesidad de volver a cantar esas canciones en este mismo escenario”, dijo, visiblemente emocionada.
La ovación del público acompañó un repertorio que dialogó con el pasado y el presente. Además de sus clásicos, Teresa interpretó “Si se calla el cantor”, de Horacio Guarany, y “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, de Fito Páez, reafirmando una concepción del arte inseparable de la realidad social. “No hay nada que no sea político. El arte guarda la memoria afectiva de un pueblo: lo que piensa, siente, sueña y sufre”, sostuvo. Y agregó: “Si el canto acompaña al pueblo en su vida cotidiana, también tiene que acompañarlo en sus luchas”.
La artista también reflexionó sobre el diálogo entre generaciones y estéticas, celebrando la apertura del folklore a nuevas voces. Destacó la experiencia de FA!, el ciclo de streaming conducido por Mex Urtizberea, y el acercamiento de Milo J al folklore. “La música popular es un hecho vivo. El diálogo es absolutamente necesario. Yo aprendo de mis mayores, de mis iguales y de las nuevas generaciones; cerrarse sería grave”, afirmó.

Uno de los momentos más significativos de la noche fue la invitación a La Ferni, gesto que Parodi definió como un mensaje cultural. “Hay una batalla cultural dada. No podemos retroceder. La construcción colectiva es la única que nos va a salvar”, expresó, y denunció los discursos de odio, la discriminación y la estigmatización. “Con tolerancia, amor y respeto, cuánto se puede hacer”, dijo, reafirmando además su decisión de seguir usando el lenguaje inclusivo.
Acompañada por la banda que integra desde hace años —con su nieta en piano y su nieto en guitarra—, Teresa Parodi volvió a confirmar en Cosquín que su canto no es solo celebración del pasado, sino una toma de posición permanente en el presente.
Texto Federico «Poni» Rossi
Fotos Diego Nucera
Deja un comentario