Una celebración a quienes escriben la memoria musical del país
Cada 7 de febrero se celebra en Bolivia el Día de la Compositora y del Compositor Boliviano, una fecha destinada a reconocer el aporte fundamental de quienes crean la música que acompaña la historia, la identidad y la diversidad cultural del país.
La efeméride fue instituida oficialmente en 2018, a partir de la Ley Nacional N.º 1073, que declara esta jornada como un reconocimiento al trabajo artístico, intelectual y cultural de las y los compositores bolivianos. La iniciativa fue impulsada por la Sociedad Boliviana de Autores y Compositores de Música (SOBODAYCOM), entidad que desde hace décadas nuclea y defiende los derechos de quienes escriben canciones en todos los géneros y territorios del país.
Más allá del marco legal, la fecha invita a poner en valor un cancionero vasto y profundamente ligado a las raíces populares: huayños, cuecas, carnavalitos, taquiraris, saya, chacareras bolivianas y otras expresiones que nacen del cruce entre tradición oral, historia comunitaria y creación autoral.
Compositores y compositoras que marcaron la música boliviana
La historia musical de Bolivia está atravesada por nombres imprescindibles. Entre ellos se destaca Gilberto Rojas, referente central de la música popular del siglo XX y autor de obras emblemáticas que aún hoy forman parte del repertorio tradicional. También Simeón Roncal, pianista y compositor fundamental en la transición entre la música académica y las formas populares bolivianas.

En el campo del folklore y la canción de raíz, resulta ineludible mencionar a Matilde Casazola, poeta y compositora cuya obra une lirismo, identidad y sensibilidad social; y a Emma Junaro, una de las voces autorales más importantes de la canción popular boliviana, con una producción marcada por la reflexión, la memoria y la estética latinoamericana.
Otros nombres clave son Apolinar Camacho, autor de canciones profundamente arraigadas en el sentir popular; Nilo Soruco, compositor y militante cultural cuya obra acompañó procesos sociales y políticos; y Luzmila Carpio, quien desde la composición y la interpretación llevó las lenguas originarias y la cosmovisión andina a escenarios del mundo.

Celebrar la autoría, defender la identidad
El Día de la Compositora y del Compositor Boliviano no solo propone una celebración simbólica, sino también una reflexión sobre la importancia de la autoría, la protección de los derechos intelectuales y la continuidad de las músicas de raíz en un contexto de transformación cultural constante.
Cada canción es también un documento vivo: narra territorios, afectos, luchas y celebraciones. Por eso, este 7 de febrero, Bolivia celebra a quienes ponen palabras y melodías a su identidad colectiva, sosteniendo una tradición que se reinventa sin perder su esencia.
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