Cada 7 de febrero se celebra el Día del Carnavalito, una fecha que rinde homenaje a uno de los ritmos más representativos del noroeste argentino y del mundo andino. La elección del día recuerda a Edmundo Zaldívar, autor de El Humahuaqueño, la obra que llevó al carnavalito desde el ámbito regional hasta una proyección nacional e internacional.
Aunque el carnavalito es mucho más antiguo que cualquier autor —con raíces ancestrales en los pueblos originarios del altiplano, ligado a celebraciones comunitarias, rituales agrícolas y carnavales—, fue El Humahuaqueño el que lo convirtió en canción popular masiva. Compuesto en la década del 40, el tema fijó una forma, un pulso y una imagen sonora que marcaron para siempre la identidad del género.

Zaldívar, músico y compositor nacido en Buenos Aires, quedó profundamente impactado por la cultura del norte argentino. Inspirado en la Quebrada de Humahuaca, escribió una canción que supo sintetizar el espíritu festivo, colectivo y danzante del carnavalito, respetando su raíz pero adaptándolo al formato de la canción popular urbana.
Desde entonces, El Humahuaqueño se transformó en un clásico infaltable y el carnavalito pasó a ser sinónimo de fiesta, identidad y encuentro. Celebrar su día es reconocer una música que nació mucho antes de los escenarios, pero que sigue viva en cada comparsa, en cada baile y en cada comunidad que la hace sonar.
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