Murió Ángel Agustín Pimentel Díaz, guardián de la memoria sonora de México

La etnomusicología mexicana perdió a una de sus voces más sensibles y comprometidas: Ángel Agustín Pimentel Díaz, investigador, músico y referente en el estudio y recreación de las músicas originarias de México. Su fallecimiento deja un vacío profundo en el campo académico y artístico, pero también en la memoria cultural de toda América Latina.

Un investigador que escuchó el pasado

Pimentel Díaz dedicó su vida a estudiar los sonidos de las civilizaciones prehispánicas, comprendiendo que en ellos habita una parte fundamental de la identidad. Su trabajo se centró en el análisis, reconstrucción y reproducción de instrumentos antiguos, como silbatos, ocarinas, caracoles, huéhuetls y teponaztlis, piezas que permiten comprender no sólo la música sino también la cosmovisión de los pueblos originarios.

Participó en espacios académicos y de divulgación donde insistía en una idea central: no se trata sólo de recuperar instrumentos, sino de entender el vínculo espiritual y social que esas sonoridades tenían en sus comunidades. Para él, la música prehispánica no era una reliquia, sino una experiencia viva, capaz de dialogar con el presente.

Su aporte fue clave en un campo que, durante décadas, luchó contra el olvido, la colonización cultural y la destrucción sistemática de los objetos sonoros originarios.

Tribu: la música como arqueología viva

Pero Pimentel no se limitó a la investigación académica. Fue también integrante del histórico grupo Tribu, una experiencia artística pionera dedicada a interpretar y recrear músicas con instrumentos prehispánicos.

Con más de medio siglo de trayectoria, Tribu desarrolló un lenguaje propio, combinando investigación, creación y performance. La agrupación llevó estos sonidos por el mundo, presentándose en países de América, Europa, Asia y África, difundiendo una tradición que durante siglos había sido silenciada.

En ese proyecto, Pimentel encarnó una figura fundamental: la del investigador que no sólo estudia el pasado, sino que lo vuelve a hacer sonar.

Por qué su muerte es una pérdida irreparable

La muerte de Ángel Agustín Pimentel Díaz no representa únicamente la partida de un académico. Se trata de la desaparición de un puente entre tiempos, de un custodio de saberes que no siempre encuentran lugar en las instituciones.

La etnomusicología mexicana pierde a uno de sus referentes más comprometidos con la recuperación de las culturas sonoras originarias. Pero su legado permanece en cada instrumento reconstruido, en cada investigación realizada y en cada sonido que logró devolver al presente.

Porque gracias a su trabajo, esas músicas no quedaron enterradas.

Volvieron a respirar.

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