Bitácora del Folclore
Por Carlos Lucentti
El conjunto comenzó a gestarse a mitad de año y debutó oficialmente en noviembre. En pocos meses grabaron canciones, presentaron un videoclip y recorrieron escenarios festivaleros. El punto más alto del verano fue su consagración en el Festival Internacional de Peñas de Villa María, que les permitió subir al escenario Hernán Figueroa Reyes.
Un proyecto que empezó a tomar forma a mitad de año
Desde junio, los cuatro integrantes comenzaron a reunirse para escucharse, probar repertorio y conocerse musicalmente. Cada uno tenía su propio recorrido dentro de la música, pero nunca habían compartido escenario como formación.
Durante la charla, uno de los integrantes lo resumió con una frase sencilla pero profunda:
“Una banda es una familia”, reflejando la importancia de consolidar también el vínculo humano además del musical.
Un comienzo vertiginoso
El arranque del proyecto fue mucho más acelerado de lo habitual. En la entrevista surgió una comparación curiosa para describir lo que les ocurrió: algo parecido al “extraño caso de Benjamin Button”, pero en sentido artístico.
En lugar de empezar lentamente, Raza Criolla arrancó corriendo. En poco tiempo lograron grabar canciones, presentar un videoclip y comenzar a presentarse en distintos festivales y concursos del circuito folclórico.
Además, el grupo tiene una particularidad: aunque los cuatro integrantes son músicos, dos de ellos también son bailarines. Esto aporta una mirada distinta a la hora de elegir el repertorio y pensar el espectáculo, especialmente en escenarios festivaleros.
El momento que marcó el verano
Durante el verano, el grupo recorrió distintos escenarios y también participó del circuito de peñas de Cosquín. Sin embargo, uno de los momentos más importantes llegó con su participación en el Festival Internacional de Peñas de Villa María.
Allí resultaron ganadores del certamen que les permitió subir al escenario Hernán Figueroa Reyes, un espacio emblemático dentro del festival y del folclore argentino.
El dato no es menor: la canción con la que obtuvieron el primer lugar fue una composición propia del grupo, algo que reafirma la idea artística de combinar clásicos del folclore con creaciones originales.
Mirando lo que viene
Con el verano llegando a su cierre, el grupo ya proyecta lo que viene. Entre los objetivos para este 2026 aparece la intención de seguir grabando nuevas canciones propias y continuar ampliando el repertorio, manteniendo esa búsqueda que combina tradición y nuevas composiciones.
Después de escucharlos, de ver cómo se fue armando este proyecto y de conocer el entusiasmo con el que hablan de lo que hacen, queda la sensación de que Raza Criolla es una de esas bandas que empiezan de abajo pero con las cosas claras: respeto por el folclore, canciones propias y la convicción de caminar juntos.
Este verano fue apenas el primer tramo de un camino que recién comienza, pero que ya los encontró andando. Y en el folclore, como en la vida, lo importante siempre es eso: seguir andando el camino.
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