La comunidad folklórica atraviesa horas de tristeza tras conocerse la partida de César Máximo Mamaní, docente, artista plástico y apasionado defensor de la cultura popular, recordado además por su permanente acompañamiento al camino de su hijo, el periodista y difusor César Eduardo Mamaní.
Nacido en Jujuy, Mamaní fue profesor de dibujo de la histórica Escuela Belgrano y formó parte de la primera promoción de la Escuela Provincial de Arte. Desde la docencia y la creación artística construyó una vida profundamente ligada a la cultura, dejando huella en generaciones de alumnos y en quienes compartieron con él la pasión por el arte y la música de raíz.
Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre sabio, de andar sereno y espíritu generoso, siempre dispuesto a abrir las puertas de su casa junto a su esposa Normita para largas charlas, encuentros entre amigos, buenos discos y algún vino compartido. Allí, entre conversaciones y canciones, se respiraba folklore.
Esa misma pasión fue también semilla en su familia. Muchos destacan que en ese hogar se gestó buena parte del amor por la música popular que hoy caracteriza el trabajo de su hijo César Eduardo, reconocido periodista y difusor del folklore en los medios. A través de su programa radial “Folkloreando”, Edu Mamaní se ha convertido en una de las voces destacadas en la difusión de la música de raíz.
En el ambiente folklórico era habitual ver a Don Máximo caminando las calles de Cosquín, acompañando y produciendo el trabajo de su hijo, compartiendo encuentros con artistas, músicos y comunicadores que hoy lo recuerdan como un compañero entrañable y un jujeño muy querido.
Su partida deja un profundo vacío entre familiares, amigos y referentes de la cultura popular que hoy lo despiden con afecto y gratitud.

Pero quienes compartieron su vida saben que su legado permanece en cada alumno, en cada encuentro alrededor de la música y en el camino cultural que ayudó a sembrar.
Los restos de César Máximo Mamaní fueron velados en calle Arenales 1145 y posteriormente serán inhumados en el Cementerio Parque El Jardín del Castillo, en Jujuy.
Porque, como suele decirse entre artistas, quienes aman profundamente el arte no se van: simplemente cambian de escenario.
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