Damián Sánchez, el arquitecto del canto colectivo

Memoria Viva / por Silvia Majul

Damián Sánchez nació en Mendoza el 10 de marzo de 1944, fruto del cruce cultural entre un padre español y una madre riojana. Esa herencia de tierra y migración moldeó su sensibilidad musical, que pronto desbordó las fronteras cordilleranas.

Violoncellista de formación y primer chelo de la Sinfónica de su provincia, Sánchez comprendió tempranamente que su verdadera misión residía en la polifonía: esa capacidad de unir voces para narrar la identidad de un pueblo.

Pionero en el arte de los arreglos corales para la música popular, su obra tendió un puente entre la academia y el barro del folklore. Su paso por agrupaciones emblemáticas como Los Trovadores, Markama y Canturía marcó un antes y un después en el tratamiento vocal de la música popular argentina.

Con más de 300 canciones en su haber, piezas como Marrón, Tonada de otoño, Hermano dame tu mano, Mama Angustia y A que florezca mi pueblo se volvieron verdaderos himnos en las voces de Mercedes Sosa y Víctor Heredia. Inolvidable es también su interpretación de Juanito Laguna, junto a Teresa Parodi, para el álbum Canciones para no morir, dedicado a Hamlet Lima Quintana.

Su genio creativo también se expresó en obras integrales de gran envergadura como Puente al sol, la Cantata Pepe Pancho, El imperio del viento, Memento —sobre textos de Federico García Lorca— y El último padre. A ello se suma su aporte técnico en los arreglos corales de la Misa por la Paz y la Justicia de Ariel Ramírez.

Hoy, distinguido como Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Cuyo, el maestro continúa plenamente activo. Su legado trasciende lo estrictamente musical: su obra es también un testimonio de compromiso con los pueblos originarios, la memoria y los derechos humanos.

A través de la defensa del canto coral y del patrimonio cultural latinoamericano, Sánchez convirtió cada arreglo en una herramienta de identidad colectiva, asegurando que el canto de nuestra tierra siga floreciendo con la fuerza de la dignidad.

Deja un comentario

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑