Fito Páez y el folclore: un puente natural entre dos músicas argentinas

Bitácora del Folclore / Por Carlos Lucentti

En el día en que celebra un nuevo aniversario de vida, la figura de Fito Páez invita también a mirar un aspecto menos mencionado de su obra: el profundo diálogo que sus canciones mantienen desde hace décadas con el folclore y la canción latinoamericana.

Nacido el 13 de marzo de 1963 en Rosario, Fito Páez construyó una de las trayectorias más influyentes de la música popular argentina. Identificado principalmente con el rock nacional, varias de sus composiciones trascendieron ese género y encontraron un lugar natural en el cancionero de raíz.

Uno de los vínculos más fuertes fue con Mercedes Sosa. En 1985, la cantora tucumana grabó “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, una de las canciones más emblemáticas de Páez, y la transformó en una interpretación profundamente ligada a su repertorio. Años más tarde también registró “Y dale alegría a mi corazón”, reafirmando ese diálogo artístico entre generaciones y estilos musicales.

La historia de esa canción continuó dentro del folclore argentino. El santiagueño Dúo Coplanacu incluyó una versión criolla de “Yo vengo a ofrecer mi corazón” en su disco Guitarrero (2002), llevándola al lenguaje de las guitarras folklóricas y mostrando cómo la obra de Páez puede convivir naturalmente con las formas tradicionales.

El alcance del tema incluso cruzó fronteras. La cantante peruana Susana Baca también interpretó la canción en una versión a capella, resaltando la potencia poética de la obra y ubicándola dentro del amplio mapa de la canción latinoamericana.

No es casual que esta composición haya encontrado tanta afinidad con el folclore. Publicada originalmente en 1985 dentro del álbum Giros, la canción posee un pulso rítmico cercano al 6/8, una métrica que recuerda a varias formas tradicionales del continente y que facilita su adaptación al lenguaje de las guitarras criollas.

Un encuentro simbólico en Cosquín

Ese puente entre mundos musicales tuvo también un momento significativo cuando Fito Páez se presentó por primera vez en el escenario mayor del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, en la histórica Plaza Próspero Molina.

Su presencia confirmó que sus canciones ya forman parte del gran cancionero popular argentino, más allá de cualquier etiqueta de género.

En el día de su cumpleaños, este recorrido recuerda que la obra de Fito Páez no sólo marcó al rock argentino, sino que también encontró eco en las guitarras del folclore y en la canción latinoamericana, demostrando que las grandes composiciones siempre terminan perteneciendo a la música popular.

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