Huellas | Murió la cantora chaqueña Pato Sotelo, una voz querida del folklore del NEA

Elizabeth “Pato” o “Patito” Sotelo, cantora popular del Chaco y figura muy querida del circuito folklórico del nordeste argentino, falleció en las últimas horas tras atravesar un delicado cuadro de salud. Su partida generó una profunda conmoción entre músicos, periodistas y espacios culturales de la región, donde su voz y su presencia eran parte habitual de peñas, festivales y encuentros comunitarios.

Sotelo fue una cantora profundamente ligada al territorio, una de esas artistas que sostienen la cultura popular lejos de los grandes circuitos comerciales. Durante años participó de escenarios regionales llevando un repertorio de raíz folklórica que incluía chacareras, zambas y canciones del litoral, siempre con un fuerte espíritu de encuentro y celebración.

En los últimos meses, colegas y organizaciones culturales habían impulsado festivales y campañas solidarias para acompañarla mientras atravesaba un tratamiento por un cáncer de pulmón. Esa red de afecto habla del lugar que ocupaba dentro de la comunidad artística chaqueña.

Su muerte provocó múltiples mensajes de despedida en redes sociales. La cantora Zuny Aguirre la recordó con una frase que definía su espíritu:

“Soy Patito Sotelo y me gusta que me aplaudan.
Hasta que Dios nos vuelva a reunir querida amiga. Tristeza no tiene fin…”

También la cantante Carolina Miño, integrante de Las Guaynas Porá, compartió un emotivo mensaje en el que destacó su fortaleza:

“No sé dónde poner tanta tristeza… hoy te fuiste querida amiga, tan luchadora, tan guerrera.
Solo me queda el consuelo de que confiaste en mí y estuve todo lo que pude.
Buena gira y danos fuerza para seguir adelante.”

El periodista Esteban Melamud también expresó su dolor con palabras que reflejan el afecto que generaba la artista:

“Sos de esas grandes personas que jamás se pueden olvidar. Hacías de la amistad un verdadero culto; siempre estabas para tender una mano… Vas a seguir brillando en el corazón de todos los que te queremos.”

Melamud recordó además una frase que Patito repetía con orgullo y humor, y que hoy se multiplica entre quienes la despiden:

“Soy Pato Sotelo y me gusta que me aplaudan.”

Más allá de los escenarios, Patito Sotelo deja el recuerdo de una mujer apasionada por la música y profundamente comprometida con la amistad y la cultura popular. Su nombre quedará ligado al entramado de peñas, festivales y encuentros que sostienen viva la tradición folklórica del nordeste argentino.

En ese territorio donde la música se comparte como un abrazo colectivo, su voz seguirá resonando.

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