Vecinos: la música que nace en el patio y se vuelve camino

Desde Santiago del Estero, el grupo Vecinos construye su identidad con una premisa clara: la música como encuentro. Formado hace cuatro años por Roberto Ovejero, Dante Jerez, Omar Cardozo y Javier Morales, el proyecto creció desde un espacio íntimo —literalmente— hasta consolidarse en escenarios de distintas provincias.

Ese origen doméstico no es un detalle menor. Los ensayos, las primeras canciones y buena parte del proceso creativo siguen ocurriendo en la casa de Roberto, convertida hoy en un verdadero núcleo de producción:
un lugar donde se prueban ideas, se ajustan arreglos y se registra parte del contenido que luego circula en redes.

“Ahí se arma todo —cuentan—. Alguien trae una canción o una idea, y entre todos la trabajamos hasta darle forma. Después esa misma energía es la que llevamos al escenario o al estudio”.

La dinámica es constante: se reúnen semanalmente, y cuando hay presentaciones importantes, intensifican los ensayos. Pero más allá de la disciplina, hay un elemento que atraviesa todo: el vínculo.
Vecinos no es solo un grupo, es una trama de amistades que, como ellos mismos reconocen, muchas veces los reúne más que a sus propias familias.

Un repertorio con raíz y sello propio

El repertorio combina composiciones propias con reversiones del cancionero popular. Una parte importante del material pertenece a Omar Cardozo, autor de varias zambas como Ahí estaré, Quererte y Hoy estás en mí, además de chacareras y escondidos que el grupo interpreta con fuerte impronta emocional.

“Hay un amor muy grande en esas canciones —dicen—, y eso se siente cuando las cantamos”.

Actualmente, el grupo atraviesa un momento de enfoque en estudio. Han decidido bajar la intensidad de los shows para concentrarse en nuevas grabaciones, entre ellas una chacarera compartida con Marcos Gerezunoff, además de otras composiciones que continúan ampliando su repertorio.

El proceso de grabación es meticuloso: comienza con las guitarras base, sigue con arreglos instrumentales —incluyendo el violín—, y culmina con un trabajo vocal en formato trío, donde cada integrante ocupa un rol definido.

El nombre como destino

El nombre Vecinos no es casual. Surge de una historia tan simple como reveladora: encuentros en patios, casas cercanas y guitarreadas entre amigos que, en algunos casos, vivían literalmente puerta de por medio sin haberse cruzado antes.

“Todo empezó así —recuerda Roberto Ovejero—, entre casas, entre vecinos. Y cuando nos preguntaron cómo nos llamábamos, la respuesta salió sola”.

Ese espíritu de cercanía sigue siendo el eje del grupo: una identidad construida desde lo cotidiano, desde lo compartido, desde la música como excusa para reunirse.

Entre lo local y lo que se expande

Aunque su raíz está firmemente plantada en Santiago del Estero, Vecinos ya ha llevado su música a provincias como Santa Fe, Tucumán, Córdoba, Salta y Jujuy, donde han tenido una recepción más que favorable.

Hoy, como muchos proyectos contemporáneos, apuestan a formatos digitales: singles y EPs que circulan en plataformas como Spotify, YouTube y otras redes, ampliando su alcance sin perder su esencia.

Porque, en definitiva, lo que define a Vecinos no es solo lo que suena, sino desde dónde suena:
un patio, una guitarra, una ronda de amigos. Y una idea persistente de que la música, antes que nada, es encuentro.

Por Ana K. Najar

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