Cada 7 de junio se celebra en Argentina el Día del Periodista. La fecha recuerda la aparición de la Gazeta de Buenos Ayres, fundada por Mariano Moreno en 1810, y suele ser una oportunidad para reflexionar sobre el oficio de informar. Pero también para pensar en aquellos espacios del periodismo que rara vez ocupan los grandes titulares y que, sin embargo, cumplen una función esencial para la construcción de la memoria cultural de un país.
Uno de ellos es el periodismo dedicado al folklore.
Lejos de las agendas dominantes, existe una extensa red de comunicadores, productores, fotógrafos, investigadores, documentalistas y conductores que recorren festivales, peñas, radios, teatros y encuentros culturales para registrar una parte fundamental de la identidad argentina.
Gracias a ellos conocemos la historia de nuestros artistas, la evolución de nuestras músicas regionales y las transformaciones culturales que atraviesan las distintas provincias. Gracias a ellos, también, el folklore sigue encontrando espacios para ser contado.
Una tradición construida por grandes referentes
La historia del periodismo folklórico argentino está atravesada por figuras que entendieron la difusión cultural como una forma de compromiso.
Entre ellas ocupa un lugar central Marcelo Simón. Periodista, investigador, escritor, docente y una de las voces más respetadas de la radio argentina, desarrolló durante décadas una tarea fundamental en la divulgación de la música popular. Su trabajo en Radio Nacional, su participación en Cosquín y sus investigaciones sobre folklore lo convirtieron en una referencia obligada para varias generaciones de comunicadores. Su nombre sigue asociado a una mirada profundamente federal de la cultura argentina.

Otra figura indispensable es Blanca Rébori. Periodista, entrevistadora e investigadora, construyó una extensa trayectoria dedicada a documentar la vida y la obra de los grandes protagonistas de la música popular argentina. Su trabajo en medios especializados y en Radio Nacional Folklórica dejó un valioso archivo de testimonios que hoy forman parte de la memoria cultural del país.
La radio también tuvo en Miguel Ángel Gutiérrez a uno de sus grandes referentes. Conductor, animador y difusor cultural, desarrolló una extensa trayectoria vinculada a la promoción de la música folklórica argentina. Su voz acompañó durante décadas a artistas, festivales y oyentes de todo el país, convirtiéndose en una presencia habitual dentro de un ámbito donde la pasión por la cultura popular resultó tan importante como el oficio periodístico. Su trabajo contribuyó a acercar el folklore a públicos masivos y a sostener espacios de difusión en momentos en que el género encontraba cada vez menos lugar en los grandes medios.
La actualidad encuentra también referentes de enorme relevancia. Entre ellos aparece Silvia Majul, periodista, escritora, documentalista y productora cultural cuya tarea de investigación y difusión ha contribuido a ampliar las miradas sobre el folklore, el tango y las músicas populares argentinas, convirtiéndose en una de las voces más respetadas del periodismo cultural contemporáneo.
Julio Mahárbiz y la importancia de crear medios

Hablar de difusión folklórica implica también recordar a Julio Mahárbiz, impulsor de una de las publicaciones más importantes que tuvo el género: la histórica revista Folklore.
Mucho antes de la irrupción de internet y las redes sociales, aquella publicación se convirtió en un espacio imprescindible para artistas, investigadores y lectores interesados en la cultura popular argentina. Sus páginas documentaron festivales, entrevistaron protagonistas y acompañaron la evolución de la música folklórica durante décadas.
La experiencia de la revista Folklore demostró algo que sigue siendo válido en la actualidad: la difusión cultural necesita medios propios para desarrollarse.
Benito Aranda, una voz fundamental de la radio folklórica

Entre los nombres imprescindibles de la difusión folklórica argentina también aparece Benito Aranda. Locutor, conductor e investigador de la música popular, fue una de las grandes voces de Radio Provincia de Buenos Aires y una referencia ineludible para quienes crecieron escuchando programas dedicados al folklore.
Su ciclo Voces Cardinales se convirtió en un espacio emblemático dentro de la radiofonía cultural argentina. Desde allí difundió durante años a artistas consagrados y nuevas voces, construyendo un puente entre las distintas expresiones musicales del país y miles de oyentes.
Profundo conocedor del folklore argentino y respetado por músicos de la talla de Jairo, Benito Aranda representó una forma de hacer radio basada en la investigación, la sensibilidad cultural y el compromiso permanente con la difusión de la música popular.
Musha Carabajal y el puente entre escenario y comunicación

Existen también figuras que lograron combinar el oficio artístico con la tarea de comunicar.
Musha Carabajal es uno de los ejemplos más representativos. Integrante de una de las familias fundamentales del folklore argentino, desarrolló una importante labor radial y de difusión cultural, acompañando a numerosos artistas emergentes y contribuyendo a mantener viva la memoria de la tradición santiagueña.
Su trayectoria demuestra que, dentro del folklore, la comunicación muchas veces surge desde la propia comunidad artística, allí donde los grandes medios suelen estar ausentes.
El periodismo más federal de todos
Si existe un ámbito donde el federalismo cultural se ejerce de manera concreta, probablemente sea el periodismo dedicado al folklore.
Mientras gran parte de la agenda mediática se concentra en Buenos Aires y los grandes centros urbanos, los comunicadores especializados recorren el país siguiendo el pulso de fiestas populares, festivales regionales, peñas, encuentros culturales y escenarios donde se expresa la diversidad cultural argentina.
Desde el chamamé litoraleño hasta la cueca cuyana, desde la música patagónica hasta las expresiones del NOA y el NEA, el periodismo folklórico construye diariamente un mapa cultural profundamente federal.
La lista de quienes sostienen esa tarea sería interminable. A nombres históricos como Marcelo Simón, Blanca Rébori, Julio Mahárbiz y Benito Aranda se suman comunicadores de distintas generaciones como Silvia Majul, Musha Carabajal, Marcelo Jara y tantos otros que continúan impulsando espacios de difusión cultural desde radios, portales, revistas, productoras y medios digitales de todo el país.
Cada vez menos espacios
La paradoja es evidente. Mientras el folklore sigue siendo una de las expresiones culturales más extendidas del país, los espacios dedicados a su difusión son cada vez más reducidos.
En los medios comerciales prácticamente han desaparecido los programas especializados, mientras que la cobertura cultural suele quedar limitada a acontecimientos excepcionales o festivales de gran convocatoria.
La consecuencia es que gran parte de la difusión folklórica actual depende de medios autogestionados, radios comunitarias, portales especializados, programas independientes y comunicadores que sostienen su trabajo con recursos limitados y, muchas veces, sin una remuneración acorde al esfuerzo que demanda la tarea.
Radio Nacional Folklórica, una señal imprescindible

Dentro de ese panorama, Radio Nacional Folklórica ocupa un lugar singular. Se trata de la única emisora pública argentina dedicada íntegramente a la difusión del folklore y las músicas de raíz popular.
Por sus micrófonos pasaron figuras como Marcelo Simón, Blanca Rébori y numerosos comunicadores que ayudaron a construir una programación orientada a visibilizar artistas de todo el país y preservar la diversidad cultural argentina.
Sin embargo, la emisora atraviesa un contexto complejo marcado por los recortes que afectan al sistema de medios públicos nacionales. La reducción de recursos, la incertidumbre sobre el futuro de estos espacios y la disminución de contenidos generan preocupación entre quienes consideran que la difusión cultural no puede quedar exclusivamente librada a las reglas del mercado.
Porque una radio pública dedicada al folklore no es solamente una programación musical: es una herramienta para preservar y difundir parte de la identidad argentina.
Contar el folklore también es defenderlo
La historia del folklore argentino suele escribirse a partir de sus cantores, compositores e intérpretes. Pero también está hecha por quienes investigan, entrevistan, registran y difunden.
Por quienes sostienen una radio comunitaria en una pequeña localidad. Por quienes recorren festivales durante años para documentar una escena cultural. Por quienes crean revistas, portales o programas especializados cuando los espacios tradicionales desaparecen.

En este Día del Periodista, el reconocimiento alcanza a todos ellos.
A los pioneros que abrieron caminos. A los referentes que siguen construyendo memoria. Y a las nuevas generaciones de comunicadores que continúan apostando por la cultura popular desde la autogestión, la independencia y el compromiso.
Porque si el folklore sigue vivo, no es solamente gracias a quienes lo cantan.
También es gracias a quienes se empeñan en contarlo.
Por Federico «Poni» Rossi
Deja un comentario