Por Federico «Poni» Rossi
Cada 10 de junio se conmemora el Día de la Mujer Jujeña, una fecha que invita a recordar a aquellas mujeres que participaron activamente de las luchas por la Independencia y que durante mucho tiempo permanecieron relegadas en los relatos oficiales de la historia.
La efeméride fue instituida por la Ley Provincial N.º 6312 y reconoce especialmente el papel desempeñado por las mujeres jujeñas durante los acontecimientos vinculados al Segundo Éxodo Jujeño de 1814, cuando el pueblo volvió a abandonar sus hogares para impedir el avance de las tropas realistas, acompañando la estrategia militar impulsada por el general Martín Miguel de Güemes.

Aquellas mujeres no empuñaron necesariamente armas, pero fueron indispensables para sostener la resistencia. Actuaron como mensajeras, enfermeras, proveedoras, organizadoras y sostén de familias enteras en tiempos de incertidumbre y guerra. Fueron protagonistas de una historia que durante mucho tiempo no tuvo el reconocimiento que merecía.
Más de dos siglos después, las mujeres continúan ocupando un lugar central en la construcción de la identidad jujeña. Ya no desde los campos de batalla, sino desde las ruedas de coplas, los carnavales, las peñas, los escenarios y los encuentros culturales donde la memoria colectiva sigue encontrando una voz.
Cantar Jujuy
Hablar de las cantoras jujeñas es hablar de una tradición profundamente arraigada en la historia de la provincia.
Jujuy posee una de las identidades musicales más potentes de la Argentina. Sus coplas, carnavalitos, huaynos, bailecitos y tonadas forman parte de un patrimonio cultural que atraviesa generaciones y que sigue vivo gracias a quienes lo mantienen en movimiento.
Y en ese camino, las mujeres han sido fundamentales.
Desde las copleras anónimas que durante siglos transmitieron saberes y canciones en la Quebrada y la Puna hasta las intérpretes que hoy recorren escenarios de todo el país, las voces femeninas han tenido un papel decisivo en la preservación de la cultura jujeña.

Porque cantar Jujuy no significa solamente interpretar canciones nacidas en la provincia. Significa narrar una forma de vivir, un paisaje, una memoria y una identidad que se expresan en cada copla y en cada melodía.
Entre las grandes referentes de esa tarea aparece Nora Benaglia. Aunque no nació en Jujuy, desarrolló una parte fundamental de su trayectoria vinculada a la cultura de la provincia. Cantora, investigadora y difusora cultural, dedicó décadas a rescatar, documentar y promover las expresiones musicales tradicionales del norte argentino. Su trabajo contribuyó a preservar coplas, repertorios y saberes populares que forman parte del patrimonio cultural jujeño, tendiendo puentes entre la memoria oral y las nuevas generaciones de artistas.

Es también cantar a la Pachamama, a los cerros, a los pueblos de la Quebrada, a las fiestas populares, al carnaval y a las historias que construyen el alma de una comunidad.
Las voces de hoy
La escena musical jujeña actual cuenta con una notable presencia femenina que continúa renovando y proyectando esa tradición.

Resulta imposible hablar de la identidad musical jujeña contemporánea sin mencionar a Micaela Chauque. Aunque nació en la provincia de Salta, desarrolló gran parte de su vida artística en Jujuy y se convirtió en una de las principales referentes de la música andina argentina. Sikuri, compositora e intérprete, llevó los sonidos de la Quebrada y la Puna a escenarios nacionales e internacionales, abriendo además caminos para nuevas generaciones de mujeres dentro de un ámbito históricamente dominado por varones.
Entre las voces más representativas de la actualidad aparece también Noelia Gareca, cantante, compositora y referente de una generación que encontró nuevas formas de proyectar la música jujeña sin perder el vínculo con sus raíces. Su trabajo artístico la convirtió en una de las embajadoras culturales más importantes de la provincia.
También destaca Caro Escobar, intérprete comprometida con las expresiones musicales del norte argentino y con la difusión de un repertorio que dialoga permanentemente con la identidad regional.
La cantante y compositora Tati Domínguez forma parte de una generación de artistas que ha sabido encontrar nuevas formas de expresar la tradición sin perder de vista las raíces que la sostienen.
A su vez, Wara Carpanchay se ha convertido en una de las voces jóvenes con mayor proyección dentro de la escena jujeña, aportando nuevas miradas a las músicas andinas y populares.

La lista continúa con Eugenia Mur, Cecilia Palacios, Sandra Aguirre y Maryta de Humahuaca, artistas que desde distintos recorridos mantienen vivo un repertorio donde la historia, la tierra y la memoria ocupan un lugar central.
También merecen una mención especial Las Hermanas Simón, herederas de una tradición musical profundamente vinculada a la cultura de la Quebrada y la Puna, donde el canto continúa siendo una herramienta de transmisión cultural y afectiva.
A ellas se suman otras artistas que enriquecen el mapa musical jujeño, como Angélica Bilbao, Dani García, Mónica Pantoja, Añawita y La Flor del Chañi, entre muchas otras mujeres que diariamente sostienen y proyectan el patrimonio sonoro de la provincia.
Una herencia que sigue viva
Las mujeres homenajeadas cada 10 de junio ayudaron a defender el territorio en uno de los momentos más difíciles de la historia argentina.
Las cantoras jujeñas de hoy resguardan otro patrimonio igualmente valioso: la memoria cultural de su pueblo.
A través de sus canciones mantienen vivas las historias, las costumbres, las creencias y los paisajes que conforman una de las identidades más ricas y singulares del país.

En una provincia donde los cerros dialogan con las coplas y donde el carnaval sigue siendo una celebración profundamente comunitaria, las voces femeninas ocupan un lugar imprescindible.
Por eso, el Día de la Mujer Jujeña también puede ser una oportunidad para reconocer a quienes, desde la música, continúan una tarea silenciosa pero fundamental: mantener viva la voz de Jujuy.
Porque hay muchas maneras de defender una tierra.
Y una de ellas es seguir cantándola.
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