Adiós a Pepe Sarasúa, una voz imprescindible de la tonada cuyana

Por Federico «Poni» Rossi

La música popular argentina despide a José «Pepe» Sarasúa, cantor sanjuanino y una de las voces más representativas de la tonada cuyana, fallecido el pasado 17 de junio en la provincia de San Juan.

Aunque su nombre quizás no alcanzó la difusión nacional de otros referentes del folklore, Sarasúa fue durante décadas una figura profundamente respetada dentro de la cultura cuyana. Su trayectoria estuvo ligada a la preservación y difusión de la tonada, una de las expresiones musicales más características de Cuyo y uno de los géneros que mejor representan la identidad cultural de las provincias de San Juan, Mendoza y San Luis.

Nacido y formado en San Juan, comenzó a cantar siendo adolescente. Entre sus principales referentes y formadores se encontraban Aída Marchese de Poblete y el maestro Benicio Bustos, quien despertó en él una profunda admiración por la tonada y el repertorio tradicional cuyano.

A diferencia de muchos artistas profesionales, Sarasúa desarrolló gran parte de su vida laboral fuera de los escenarios. Trabajó durante años en el Banco Hipotecario mientras sostenía paralelamente una intensa actividad artística. Esa condición de trabajador y cantor marcó buena parte de su recorrido y fortaleció su vínculo con las peñas, festivales y encuentros culturales de la región.

Su aporte más importante fue como intérprete. Dueño de una voz reconocible y de una profunda comprensión del repertorio cuyano, dedicó su carrera a mantener vivas las obras de autores, poetas y compositores fundamentales de la región. Integró la Academia de Folclore de Cuyo y participó de numerosos proyectos destinados a difundir y preservar el patrimonio musical cuyano.

Entre ellos se destacó su participación junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan y su presencia en iniciativas colectivas como San Juan por mi sangre, donde compartió escenario y grabaciones con músicos de distintas generaciones.

Más que por una obra compositiva específica, Pepe Sarasúa será recordado por su compromiso con una tradición musical que encontró en él a uno de sus custodios más fieles. Fue uno de esos artistas que dedicaron su vida a sostener una cultura regional desde el territorio mismo, lejos de las modas y de los grandes circuitos comerciales.

Su partida deja un vacío en el folklore cuyano, pero también la certeza de que su voz seguirá resonando en cada tonada, en cada serenata y en cada encuentro donde la música de Cuyo continúe celebrando su identidad.

Porque hay artistas que trascienden por la cantidad de discos vendidos o por la notoriedad pública.

Y hay otros, como Pepe Sarasúa, cuya verdadera dimensión se mide por el respeto de sus pares y por la huella que dejan en la memoria cultural de su pueblo.

Hasta siempre, Pepe. La tonada cuyana guarda desde hoy una de sus voces más queridas.

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