Hay canciones que nacen de una historia. Otras parecen llegar desde un lugar más profundo. Diego Rodríguez está convencido de que Soy el Kakuy pertenece a ese segundo grupo.
“Las canciones a veces nos encuentran y nosotros somos apenas un canal para transmitir lo que la Pachamama o el universo quieren decir”, reflexiona el cantautor berissense sobre el origen de este nuevo sencillo, que acaba de lanzar junto al grupo Tierra Negra.
Todo comenzó con una melodía que no dejaba de resonar en su cabeza. Durante días intentó descubrir de dónde provenía, hasta que comprendió que coincidía exactamente con el canto del kakuy. Aquella revelación lo llevó a investigar el simbolismo del ave y terminó encontrándose con otra historia que daría forma definitiva a la canción.
El disparador fue un capítulo del ciclo Historias Debidas, conducido por la periodista Ana Cacopardo, dedicado a la cantora santiagueña Deolinda Carrizo. Su testimonio sobre la defensa del monte, la comunidad y el territorio terminó de enlazar las imágenes que Diego venía construyendo.
“Terminé de asociar al kakuy con esta historia de la gente, de la resistencia, de cuidar el monte y de cuidar nuestra tierra”, explica el músico.
Lejos de la antigua creencia que señala al kakuy como un ave de mal agüero, la canción resignifica su figura. Para Rodríguez, el pájaro representa justamente lo contrario: la permanencia, el cuidado de las crías, el arraigo y la defensa del lugar que se habita.
“Siempre está abrazando a su cría, siempre está en su monte. Quise reivindicar esa imagen y convertirla en un símbolo de quienes defienden su tierra”, sostiene.
Con esa mirada, Soy el Kakuy se convierte en mucho más que una canción de raíz folklórica. Es un manifiesto poético sobre la identidad, la memoria y la resistencia de los pueblos que continúan cuidando el monte ancestral frente al avance que amenaza sus territorios.
La participación de Tierra Negra —con Javier Caminos y Maitén Piedra— amplía ese universo sonoro a través de una producción que combina instrumentos tradicionales con una sensibilidad contemporánea, sin perder la fuerza expresiva de la canción.
Nieto del inolvidable José Ignacio «Chango» Rodríguez, Diego ha construido un camino propio dentro de la música popular argentina. Músico, compositor, productor e ingeniero de sonido, desarrolla una obra donde conviven el respeto por la tradición y una búsqueda permanente de nuevos lenguajes. Al mismo tiempo, mantiene vivo el legado de su abuelo, difundiendo su repertorio y las historias que dieron origen a algunas de las canciones fundamentales del cancionero argentino.
Con Soy el Kakuy, Diego Rodríguez vuelve a demostrar que el folklore sigue siendo un territorio fértil para hablar del presente. Porque cuando una canción nace del monte, también habla de quienes lo habitan, lo cuidan y resisten para que permanezca vivo.
Territorio Sonoro es una sección de Revista MuLA dedicada a los nuevos lanzamientos de la música popular argentina y latinoamericana. Un espacio para descubrir canciones, discos y proyectos que dialogan con su tiempo sin perder de vista sus raíces.
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