La muerte de Daniel Melingo provocó una inmediata reacción en el mundo de la cultura. Músicos, actores, periodistas y amigos comenzaron a despedir en las redes sociales a una de las personalidades más originales de la música argentina, destacando no solo su obra, sino también su calidad humana, su generosidad y su inagotable curiosidad artística.
El cantor Cristóbal Repetto, con quien compartió escenarios en los últimos años, publicó un sentido homenaje acompañado por una fotografía de ambos durante un concierto en el Teatro Alvear.
«Así voy a recordarte siempre Dani querido. Hermano del alma, amigo entrañable y artista generoso que me hizo parte de sus conciertos, mis primeros escenarios como cantor de tango. Gracias por tu amor y bondad, por cada momento compartido… Siempre en mi corazón, Dani.»
El periodista Ricardo Salton, que lo conoció durante sus años de formación musical, recordó sus primeros pasos como estudiante y repasó el recorrido que lo llevó del rock al tango.
«Siempre es doloroso cuando se despiden los artistas; y más cuando lo hacen tan prematuramente. Él mismo fue un gran figurón.»
La cantora Liliana Herrero resumió el sentimiento de muchos colegas con una frase breve y contundente:
«Adiós querido Melingo. Tu partida es insoportable.»
Uno de los homenajes más profundos fue el de Fito Páez, quien definió a Melingo como un creador irrepetible y una referencia indispensable de la cultura argentina.
«Se nos fue un artista total. Artista de artistas. Una persona cálida, sensible, inteligente, graciosa… Músico, performer, poeta inaudito. Te voy a extrañar, turquito querido. Referente total de mi vida.»

También el actor Ricardo Darín expresó su pesar con un breve mensaje:
«Dani Melingo querido. Te abrazo fuerte. Qué tristeza inmensa. Qué dolor. Abrazo a su familia.»
El violinista Javier Casalla, compañero de innumerables escenarios, eligió despedirlo con un texto cargado de afecto y referencias a su obra.
«Cuántas cosas, tanta música, tantos viajes, escenarios… Estoy muy triste, amigo. Andá que nada está viejo, es solo el pellejo del traje mortal…»
El músico Leo García recordó su dimensión humana:
«Dani, Dios te tendrá en la gloria, gracias por tu amor de colega musical y espiritual, tu humildad única.»
Por su parte, Fabiana Cantilo compartió una fotografía acompañada por una frase sencilla que sintetiza el respeto que despertaba entre sus pares:
«Genio de los genios.»
También Charly García eligió recordarlo con una imagen de 1983, durante la presentación de Clics Modernos en el estadio Luna Park.
«Gracias por todo Melingo. Q.E.P.D.»

Desde España, Enrique Bunbury recordó la amistad que los unió durante la etapa europea del músico argentino y destacó el enorme valor de su obra solista.
«Tuve la fortuna de conocerle y girar con él en su etapa española con Lions in Love. Pero lo que de verdad me voló la cabeza fue su magnífica puesta al día del tango en sus posteriores discos en solitario. (…) Se ha ido un gigante. Brindo por ti, querido Melingo.»
Bunbury aprovechó además para recomendar el álbum S’il vous plaît, que recopila dos décadas de la carrera solista de Melingo y que definió como «una verdadera joya».
Uno de los textos más íntimos fue el del guitarrista Richard Coleman, compañero de escenarios, giras y amistad durante más de cuatro décadas.
«Acá nos conocimos, Muñeco, y nos hicimos amigos. Compartimos el mismo lado del escenario, habitación de hotel, micros, aviones, autos e insomnios. Compartimos camisas y cervezas, risas, horas de ensayo…»
En un mensaje atravesado por los recuerdos, Coleman evocó el crecimiento artístico de Melingo y la admiración que siempre sintió por él.
«Fuiste y volviste, obstinadamente, mientras tu eclecticismo se fue solidificando y acumulando en la obra enorme de un, ante todo, verdadero artista. En este mundo artístico de egos sobrevalorados y autorreferenciales, la tuya es una tremenda pérdida.»

Las despedidas de colegas de distintas generaciones y geografías coinciden en una misma definición. Para quienes compartieron escenarios, estudios de grabación y rutas con él, Daniel Melingo fue mucho más que un músico: fue un creador inclasificable, un compañero generoso y una referencia artística. Quizás por eso la frase de Fito Páez resume mejor que ninguna otra el sentimiento colectivo que dejó su partida: «un artista de artistas».

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