La cultura popular rioplatense está de luto. Falleció el payador, cantor, guitarrista y poeta uruguayo Gabriel Luceno, una de las figuras más destacadas del arte del repentismo en las últimas décadas. Tenía 51 años y su muerte causó una profunda conmoción entre colegas, instituciones y amantes de la tradición criolla de ambos lados del Río de la Plata.
Hasta el momento, no se informó oficialmente la causa de su fallecimiento. La noticia fue confirmada por medios uruguayos y rápidamente comenzaron a multiplicarse los mensajes de despedida que destacaron no solo su inmenso talento artístico, sino también su calidad humana y su permanente compromiso con la cultura popular.
Nacido el 24 de abril de 1975 en Melo, departamento de Cerro Largo, Gabriel Enrique Luceno Carnales descubrió muy temprano su vocación por el canto y la guitarra. Con apenas cuatro años comenzó a interpretar canciones y, siendo adolescente, encontró en la payada el camino que marcaría toda su vida artística.
Su formación estuvo guiada por grandes referentes del género como Aníbal César Martínez y Élido Cuadro Delgado, quienes reconocieron en él una capacidad excepcional para la improvisación. Desde entonces inició una trayectoria que lo llevó a recorrer escenarios de Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Colombia, convirtiéndose en uno de los principales embajadores contemporáneos de la payada rioplatense.
Además de su labor como payador, Luceno desarrolló una intensa actividad como cantor, compositor y docente. Participó en festivales tradicionales como la Patria Gaucha, la Criolla del Prado y numerosos encuentros internacionales de repentistas, donde fue reconocido por la profundidad de sus versos, su dominio de la guitarra y la sensibilidad con la que abordaba cada contrapunto.
Su discografía incluye títulos como Emblema, El vuelo de mi voz, Payadas en vivo, Las reliquias de mi pago, Esquina, tango y milonga y Bajo la Cruz del Sur y de los Tangos, trabajos que reflejan una búsqueda permanente por mantener viva la tradición sin perder de vista los desafíos del presente.
También dejó una importante huella en los medios de comunicación. Durante años integró la pantalla de De Pago en Pago y Canal A+V, donde acercó el universo de la payada a nuevas audiencias junto al periodista Miguel Ángel Olivera. Programas como Noticias Payadas y El Chasque de la Pulpería demostraron que el repentismo podía dialogar con la actualidad sin perder su esencia.
Quienes lo conocieron coinciden en que Gabriel Luceno entendía la cultura popular como una herramienta de encuentro y transformación. En más de una oportunidad sostuvo que el canto, la guitarra y la improvisación eran capaces de acercar a las personas y fortalecer la identidad de los pueblos.
Su muerte provocó una inmediata reacción entre colegas. El payador argentino David Tokar expresó el dolor por la partida de quien definió como un hermano de camino.
«Hoy nos llega la triste noticia que partió rumbo a la eternidad el querido payador y amigo Gabriel Luceno. Cuánta tristeza, cuántos viajes compartimos, cuántos encuentros y cuántos proyectos teníamos por delante… Nos quedó pendiente un abrazo. Te extrañaremos mucho, querido hermano oriental.»

Las palabras de Tokar sintetizan el sentimiento que hoy atraviesa al mundo de la payada. Se fue un artista que supo honrar la herencia de los grandes maestros, pero que también abrió caminos para las nuevas generaciones.
Con la partida de Gabriel Luceno, el Río de la Plata pierde una de sus voces más auténticas. Permanecen sus discos, sus contrapuntos, sus enseñanzas y el ejemplo de un artista que hizo del verso improvisado una forma de preservar la memoria, la identidad y la cultura de nuestros pueblos.
Porque, como ocurre con los grandes payadores, el cantor se va, pero el verso permanece.
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