Murió Rubén Cuestas, el hombre que hizo cantar a los pájaros del Litoral

El folclore argentino despide a una de sus voces más emblemáticas. Falleció Rubén Cuestas, cantor, compositor e integrante del histórico dúo Los Hermanos Cuestas, formación que marcó para siempre la identidad musical de Entre Ríos y llevó la chamarrita a los principales escenarios del país. Tenía 84 años.

Con su partida se cierra definitivamente una historia fundamental de la música litoraleña. En septiembre de 2020 había fallecido su hermano Néstor, con quien compartió más de medio siglo de escenarios, discos y una manera única de interpretar el paisaje entrerriano.

Nacido el 7 de febrero de 1942 en Diamante, Rubén Rodolfo Cuestas descubrió desde niño una habilidad extraordinaria: reproducir el canto de las aves del monte entrerriano. Aquello que comenzó como un juego se transformó con los años en el sello artístico que lo haría inconfundible. El público lo conocería para siempre como «el amigo de los pájaros», porque en sus interpretaciones los sonidos del cardenal, el zorzal, el chingolo o el hornero pasaban a formar parte de la música y del paisaje que describían sus canciones.

Junto a Néstor comenzó su recorrido musical en los coros de la Asociación Verdiana y del Coro de Cámara de Diamante. Más tarde formaron el dúo Los Baqueanos, hasta que el encuentro con el gran poeta y compositor Linares Cardozo cambió definitivamente el rumbo de sus carreras. Cardozo les transmitió una profunda mirada sobre la identidad entrerriana, el paisaje, los ríos y la cultura del Litoral, influencia que marcaría toda su obra.

El gran salto llegó en el escenario mayor de Cosquín. Después de una primera participación en 1964, la consagración definitiva ocurrió en 1972, cuando una ovación del público convirtió a Los Hermanos Cuestas en una de las revelaciones del festival. Desde entonces llevaron la chamarrita, el rasguido doble y el cancionero entrerriano a todo el país y al exterior, transformándose en auténticos embajadores culturales de su provincia.

Su repertorio dejó obras inolvidables como «Juan del Gualeyán», «Soy entrerriano», «Canción de Puerto Sánchez», «Peoncito de estancia» y «El amigo de los pájaros», además de innumerables composiciones inspiradas en el paisaje del río, el monte y la vida rural. También participaron en cine, teatro, radio y televisión, llevando la cultura entrerriana a públicos cada vez más amplios.

Más que intérpretes, los hermanos Cuestas fueron constructores de una identidad. Sus voces, las guitarras y los trinos de aves integrados a las canciones lograron que la música del Litoral adquiriera una sonoridad propia y fácilmente reconocible. Su propuesta artística unió tradición, poesía y naturaleza como pocas dentro del folclore argentino.

La muerte de Rubén Cuestas deja un vacío enorme en la cultura popular. Pero también reafirma la vigencia de una obra que trascendió generaciones y que continúa siendo una puerta de entrada para comprender la sensibilidad del pueblo entrerriano.

Porque si algo enseñó Rubén Cuestas a lo largo de toda su vida es que el paisaje también canta. Y que, a veces, basta escuchar el vuelo de un pájaro para reconocer el alma de una tierra.

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