Paraje Díaz, un regreso a la infancia

Hay canciones que nacen de una inspiración momentánea y otras que esperan durante años el momento justo para florecer. Paraje Díaz (gato), de autoría de Maxi Vilchez, pertenece a estas últimas.

La obra fue una de las trece seleccionadas en el certamen Córdoba es mi Canción, reconocimiento que permitió la grabación de la canción y de su correspondiente videoclip, estrenado recientemente.

Paraje Díaz es mucho más que un paisaje convertido en música. Es el regreso de un niño a uno de los capítulos más felices de su vida. Por cuestiones laborales, los padres de Maxi se trasladaron, cuando él era muy pequeño, al paraje que da nombre a la obra. Allí cursó apenas un año —su primer grado—, tiempo suficiente para que ese rincón cordobés quedara grabado para siempre en su memoria.

Con el paso de los años nunca volvió al lugar. Sin embargo, los recuerdos permanecieron intactos y encontraron su forma definitiva en esta hermosa composición. La escuela, los pupitres, la campana, el mástil y el almacén de ramos generales aparecen como imágenes que el tiempo no logró borrar, demostrando que hay memorias de la infancia que permanecen intactas, esperando convertirse en canción.

El regreso se produjo recién durante la filmación del videoclip. Allí, Maxi pudo reencontrarse con aquellos escenarios que habían permanecido vivos en su corazón durante tantos años. Según contó en una entrevista, la emoción fue profunda al comprobar que muchos de esos lugares seguían exactamente como los recordaba.

El videoclip suma, además, un detalle de enorme carga simbólica. Mientras el artista interpreta la canción frente a un grupo de niños dentro de la escuela, entre los bancos aparecen sentados sus propios padres. Es entonces cuando la obra adquiere un significado aún más profundo: ese hijo que alguna vez llegó de la mano de ellos a Paraje Díaz hoy les canta, agradeciendo —quizá sin decirlo explícitamente— aquel camino que marcó para siempre su historia.

Paraje Díaz demuestra que el folclore sigue encontrando inspiración en las vivencias más sencillas y verdaderas. Porque los pueblos pequeños, las escuelas rurales, los primeros maestros y los recuerdos de la niñez también forman parte de la identidad de un pueblo. Y cuando esa memoria se transforma en música, deja de pertenecer solamente a quien la escribió para convertirse en patrimonio emocional de todos.

El videoclip ya puede disfrutarse en YouTube, invitando a recorrer, junto a Maxi Vilchez, ese viaje de regreso a la infancia que emociona desde la primera imagen hasta el último acorde.

Por: Carlos Lucentti.

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