La Bruja Salguero: “Estoy tratando de que la palabra brille”

La cantora riojana llega este sábado 29 de agosto a La Plata para presentarse en Casa Metro junto a la pianista Julieta Lizzoli. En diálogo con Revista MuLA, habla de este nuevo formato acústico, de sus comienzos, de la relación con la ciudad, de Las Brujas —el grupo vocal femenino que integró en sus primeros años—, de su manera de elegir repertorio y de una nueva etapa en la que comenzó a escribir sus propias canciones, estudiar lenguas ancestrales y preparar un libro de poemas. “Tengo mucha información en la cabeza y muchas ganas de decir”, cuenta.

Desde sus comienzos, La Bruja Salguero hizo de la búsqueda de canciones una parte fundamental de su camino. No se trata solamente de encontrar una melodía que le guste: busca poesías que tengan algo para decir, que puedan sacudir a quien escucha y que, de alguna manera, dejen una marca.

La cantora riojana lleva décadas recorriendo la música de raíz, recuperando autores, encontrando canciones y llevándolas hacia nuevos lugares sin perder el vínculo con aquello que las hizo nacer. Su manera de cantar está atravesada por esa búsqueda: la belleza de una melodía, pero también —y especialmente— el peso de una poesía capaz de interpelar a quien escucha.

Este sábado 29 de agosto volverá a La Plata después de varios años. Se presentará a las 21 en la Sala C de Casa Metro, ubicada en calle 4 N.º 978, entre 51 y 53, en un formato acústico junto a la pianista Julieta Lizzoli.

El espectáculo continúa una experiencia que comenzó el año pasado, cuando Salguero decidió celebrar los 30 años de la salida de su primer cassette, “De ventana abierta”, recuperando aquella imagen inicial del canto: una guitarra, su padre, el patio de la casa y un mate cosido.

Ahora la propuesta cambia de sonoridad. La guitarra deja lugar al piano de Lizzoli, una música que ha sido arregladora y directora de su banda durante los últimos años y con quien, además, comenzó a componer.

Pero el concierto será también una especie de anticipo de una nueva Bruja Salguero: la que empieza a animarse a mostrar sus propias canciones.

“Quería volver con una idea del comienzo de mi canto”

—Contame sobre el espectáculo de este sábado. ¿De qué se trata?

—Bueno, antes que nada, súper feliz de volver a La Plata. Hace mucho tiempo que no iba. Los cómplices de ahí siempre me reciben con un cariño muy especial, así que muy contenta.

Lo que estoy llevando ahora es, básicamente, un formato acústico, pero que cambia un poco la sonoridad. El año pasado comencé con un ciclo acústico, un poco celebrando lo que eran los 30 años de la salida de mi primer cassette, que fue en el año 95, “De ventana abierta” se llamó aquel cassette, y quería volver con una idea del comienzo de mi canto.

Que es con mi papá, con una guitarra, en el patio de la casa, con un mate cosido, una cosa más amena, más fluida.

Entonces, el año pasado transité muchas provincias junto con un guitarrista, con José. Pero este año tengo ganas de buscarle otro sonido y de ir al acompañamiento, a la magia de una de las pianistas más talentosas que tenemos en nuestro país, Julieta Lizzoli, que además ha sido la arregladora en los últimos años, la que dirige toda la banda.

Así que quise tomar su mano y ahora comenzar a viajar con ella.

Por un lado, vamos a hacer un pasaje por las canciones más emblemáticas. Siempre lo que suele suceder, lo que me ha pasado en estos viajes que he tenido, es que la gente por ahí va pidiendo canciones que les han quedado en el oído, que han bailado, que han cantado, que han compartido.

Y también he comenzado ya hace un par de años a escribir y armar, junto con amigos, canciones propias. Tengo un gran maestro, que es el Bebe Ponti, que me está ayudando a armar las estructuras, al vuelo de la poesía, y amigos como Bruno Arias, Luis Gurevich y la misma Julieta Lizzoli, que le están poniendo melodías.

Así que vamos a hacer un pasaje por ahí. Creo que esa es la primera vez que voy a mostrar mis canciones, así que, bueno, eso va a dar muchos nervios.

Y, por supuesto, después vamos a terminar bailando como siempre y prendiéndonos fuego.

Julieta Lizzoli y una nueva sonoridad

La elección de Julieta Lizzoli no es solamente una cuestión instrumental. Las dos vienen trabajando juntas desde hace años, y la pianista ocupa un lugar central en la construcción musical de la propuesta de Salguero.

—Hace años que Juli Lizzoli te acompaña. ¿Cómo es trabajar con ella?

—Trabajar con Julieta Lizzoli es entrar en un mundo muy diferente, ¿no? Principalmente hablando de las energías femeninas, hablando de esa manera tan arrolladora que tenemos, de ir para adelante.

Hemos tenido una conexión hermosa, tanto que ahora hemos empezado a armar también canciones juntas. Justamente ayer estábamos sacando una canción nueva y, si llega, la vamos a ofrecer este sábado que viene.

Ella es una pianista muy talentosa, y además tiene la particularidad de hacer arreglos para orquesta, de ser quien hace los arreglos para los músicos cuando salimos todos en formato de festivales.

Y además es la que dirige, la que coordina. Así que súper feliz de que ella haya aceptado este desafío de salir las dos solitas.

La Plata, las peñas y “la otra cara del folklore”

La relación de Salguero con La Plata comenzó mucho antes de esta presentación. Su vínculo con la ciudad se construyó alrededor de la música, de las peñas y de una comunidad que, según cuenta, aprendió a escuchar en ella algo que va más allá de la dimensión bailable del folklore.

—Hace mucho que no venís a La Plata. Contame sobre tu relación con esta ciudad y con su gente.

—Llegué a La Plata cuando empecé a grabar un disco con el sello ByM, que está justamente ahí, de Javier Chalup, y ahí empecé como un viaje constante a las peñas. Ahí sabía ir a La Salamanca, bueno, ir a muchos centros culturales de ahí, y fui haciéndome de un grupo de amigos muy, muy lindos que todavía tenemos contacto por ahí, por las redes.

Así que un cariño muy especial.

La verdad que es una gente muy sensible y, sobre todo, cuando hablamos de música, de raíz folklórica, generalmente una tiende a pensar que es música para bailar, en la mayoría. Pero no, no, no.

Generalmente, cuando voy a La Plata, la gente que va a verme es gente que escucha, que le gusta escuchar la otra cara del folklore, ¿no? Que son principalmente otros ritmos, y más que nada me conocen por indagar en los músicos que están un poquito más alejados, que no son tan conocidos.

Que eso es lo que me gusta.

Las Brujas: recuperar una memoria que casi se había perdido

En abril apareció en las plataformas un material que recupera otra parte de la historia de Salguero: una grabación de Las Brujas, el grupo vocal femenino que integró junto a Alejandra Herrera, Silvina Molina y Anita Galleguillo.

El registro había sido realizado muchos años atrás y permanecía guardado. La historia detrás de su recuperación también habla de encuentros, separaciones, reencuentros y de la necesidad de dejar un registro de una experiencia poco habitual en el folklore argentino.

—Contame sobre ese material.

—Cuando era muy chica, joven, recién empezaba a cantar, ya había tres grandes referentes en La Rioja: Alejandra Herrera, Silvina Molina, Anita Galleguillo. Y en un bar de ahí, que pasaban todo tipo de música, hicieron una noche especial, que era el 31 de octubre.

Era una noche de folklore, folklore latinoamericano. Estaban ellas tres, me invitaron, y Camilo Matta nos tiró la idea de hacer al final una canción en la que estuviéramos las cuatro.

Entonces él hizo arreglos para dos canciones, arreglos maravillosos, relindos. Y anduvo también esa noche que después decidimos hacer otra y empezamos a viajar con ellas.

No es muy habitual escuchar un grupo vocal femenino, así que tuvimos un gran movimiento en aquella época.

Y después la vida, la vida nos separó. Cada una hizo su vida, su familia, sus estudios, y cada tanto nos volvimos a juntar.

En uno de esos nuevos encuentros decidimos grabar un material discográfico para que quede el registro. Es un disco que se grabó hace muchos años y, bueno, inclusive ya en el transcurso de los años Camilo Matta se fue para otros planos, ya no está con nosotros.

Y el año pasado, cuando fui con este formato acústico, con estos 30 años, recordando todo lo que había transitado, las invité una vez más. Y cantamos luego de, no sé, casi 30 años, y fue hermoso.

Entonces ahí les pregunté: “Che, ¿y ese disco que grabamos dónde está?”. Y entramos a buscarlo, a ver dónde andaba el disco.

Y sí, la esposa de Camilo lo tenía, y le propuse que pudiéramos subirlo a las plataformas. O sea, ya que nos costaba y nos íbamos juntando cada tantas décadas, entonces aceptaron.

Bueno, eso es un material que salió ahora, donde hay folklore latinoamericano y van a poder escuchar y disfrutar de esas bellas voces que tienen las chicas.

La recuperación de ese registro vuelve a poner en circulación una experiencia que, para Salguero, tuvo un peso particular desde sus comienzos: cuatro voces femeninas compartiendo un repertorio de raíz latinoamericana y construyendo una propuesta que no era habitual en la escena.

Elegir canciones: “La poesía es la que tiene el brillo”

Una de las características más reconocibles de Salguero como intérprete es su capacidad para encontrar canciones en repertorios que muchas veces permanecen lejos del centro de la escena.

Su búsqueda no parece responder únicamente a una cuestión musical. Hay algo más profundo en la elección: qué puede decir una canción, qué puede provocar y qué puede dejar en quien la escucha.

—Como intérprete sos una gran buceadora de repertorios. ¿Cómo encarás ese proceso? ¿Qué hace que elijas tal o cual canción, o tal o cual autor?

—Desde muy pequeña sí fui intérprete, y creo que el hecho de haber nacido en una familia muy humilde, en la que todas las posibilidades siempre parecían truncas, todas las oportunidades estaban tan lejos, y en la que mi papá por ahí me decía: “Nada, quédese por este lado, no mire a la gente de frente a los ojos, no se mezcle con la gente más pudiente porque le va a hacer daño, la va a tratar mal”.

Bueno, mi papá por cuidar.

Cuando yo fui mamá, muy joven, a los 19 años, dije: ¿qué quiero para mi hija, para este mundo? Y quiero que tenga todas las oportunidades más allá del dinero que tenga en su bolsillo, de sus capacidades menores o no.

Entonces la vida se me abrió de otra manera, la mirada de otra manera.

Y empecé a elegir justamente canciones que, en su poesía, dejaran algún mensaje, que pudieran sacudir a la gente que fuera a escucharme.

Entonces, desde esa época hasta ahora, me encantan las melodías bellas. Soy una amante de las melodías y la poesía bellas porque vengo de La Rioja. Tenemos a un Ramón Navarro, un David Gatica, un Pancho Cabral. Hemos tenido maestros que nos han heredado este camino de la búsqueda de la belleza.

Principalmente, inventan una melodía, pero yo creo que el paso más, el paso siguiente, que es el número dos, es en donde se filtran muchas canciones, y es en donde justamente la poesía es la que tiene el brillo.

El impulso de Musha Carabajal

Antes de consolidar una trayectoria nacional, Salguero tuvo que construir el camino desde La Rioja. En ese recorrido aparece una figura fundamental: Musha Carabajal, quien la convocó para participar de uno de sus primeros proyectos discográficos junto a intérpretes emergentes de distintas provincias.

—Una de tus primeras grabaciones, si no me equivoco, fue de la mano de Musha Carabajal como productor de un compilado donde reunió a diferentes voces en aquel entonces emergentes. ¿Qué podés contarme sobre aquella experiencia?

—Uf, bueno, el Musha es un gran amigo, un gran amigo, el Musha Carabajal.

Hace mucho tiempo logré esta conexión. Yo venía de La Rioja, justamente. Mi vida, prácticamente, una vez que fui mamá, ha sido ser docente. Yo estudié, me recibí como maestra, como profesora de folklore en todo lo que tiene que ver con las danzas, las danzas latinoamericanas, todas las teorías de folklore, investigación folklórica, folklore 1, 2 y 3, de folklore musical.

Además, fui bibliotecóloga, tenía una biblioteca a mi cargo. Ese era mi trabajo. Pero el canto siempre estuvo dando vueltas, ese ha sido mi don.

Entonces, cada vez que yo subía a cantar, trataba de buscar canciones que me movilizaran, como te decía recién.

Mi vida era mi hija, mi trabajo y cantar de vez en cuando en algún lugar.

Y entonces me llega esta invitación, en donde llegaban desde las provincias por ahí nuevos intérpretes para este material que el Musha coordinaba.

Eso fue uno de los primeros momentos que empecé a pisar Capital Federal. Y realmente puedo decir que ha sido un gran empujón, porque desde entonces las cosas han empezado a ir moviéndose.

Y todavía estar en Capital Federal es muy importante a la hora de que tenés todos tus principales medios de prensa.

Entonces, ese momento particular, cuando desde las provincias podíamos llegar con nuestro mensaje, fue tremendamente fuerte en el empujón.

—¿Qué significó Musha en tu camino?

—Y el Musha ha sido como un papá, como un tío, que seguramente no solamente fue conmigo. Lo viste, que ha sido con muchos intérpretes, con muchos músicos que venían desde la provincia.

Seguramente él ha sabido de lo que es traer tu sonido, tu color, tus ideas, tu idiosincrasia, para que sea expandida todo el país. Y ahí estuvo siempre, siempre acompañando.

Volver a las raíces desde las lenguas

La nueva etapa de Salguero no se limita a la composición musical. Sobre el cierre del año pasado, después de recorrer el país con el ciclo de los 30 años, algo comenzó a moverse en su relación con sus propias raíces.

La cantante comenzó a estudiar lenguas ancestrales y a investigar aquello que se perdió o quedó desplazado con el paso del tiempo.

—¿Qué proyectos se avecinan? ¿En qué está trabajando la Bruja en estos momentos?

—Sobre el cierre del año pasado, ya después de haber transitado los 30 años acústicos, de haber viajado, se movilizaron muchas cosas.

Ya teniendo 53 años, las raíces se van agarrando de otra manera.

Pude disfrutar de muchos festivales, pero desde afuera, observando mucho cómo es el movimiento ahora.

Y tuve como un llamado en La Rioja.

Nosotros tenemos, como siempre, políticas culturales que nos acompañan en el amor, en la pasión, en el orgullo por nuestras raíces.

Y tenemos un idioma que es el kakan, que lamentablemente se ha perdido.

Entonces tenía ganas de recuperar este idioma o nuestros idiomas ancestrales.

Así que este año comencé a estudiar en la UBA el quichua, quichua santiagueño. Empecé a estudiar en el Centro Universitario de Idiomas también lo que es el runa simi, que es el runasimi ayacuchano.

Así que estoy en ese plan ahora.

La Bruja compositora

En paralelo, la intérprete comenzó a ocupar otro lugar dentro de sus propias canciones. Después de tantos años buscando obras de otros autores, empezó a escribir.

El proceso está acompañado por algunos de los nombres que forman parte de su recorrido y por una necesidad que aparece varias veces durante la conversación: decir cosas que no siempre encuentra expresadas en otros repertorios, particularmente desde una mirada de mujer.

—También hubo un movimiento ya hace un par de años de empezar a escribir. Tenía ganas de decir cosas que por ahí no las encontraba en otros pares, en otros compañeros o compañeras.

Y principalmente también tratando de ir desde la voz de la mujer.

Acá sí, el impulso me lo fue dando la Mery Murúa, amigas que están comenzando a escribir en estas etapas.

Y bueno, entonces empezaron a salir formatos de canciones gracias al apoyo del Bebe Ponti, que es un gran maestro, un gran escritor de nuestro folklore argentino, del saber de nuestro pueblo.

Y junto a amigos empecé a colocarle música.

Así que estoy en ese trabajo de armando canciones propias con la idea de animarme con esta parte.

Un disco íntimo, otro para “gritar”

El futuro inmediato aparece cargado de proyectos. Salguero está pensando en un disco de canciones propias, pero todavía no tiene decidido exactamente cómo sonará.

La idea es que convivan dos dimensiones: una más íntima y acústica y otra vinculada a la potencia de la banda completa.

—Estoy ya en ese plan de grabar un disco con canciones propias, pero también de hacer un disco con todo.

Lo que quiero hacer con el disco sola es algo más íntimo, más chico, más acústico. No sé si un piano o guitarra, todavía lo estoy madurando, porque recién las canciones están naciendo.

Y después sí, hacer un disco con toda la banda, con todos los músicos, con esas ganas de gritar que siempre tengo.

Y ahí también encontré un montón de canciones con fundamentos, como dijo nuestra querida Mercedes.

Pero también hay otra data, que esa la tenía como guardadita, que voy a sacar un primer libro con mis poemas.

Así que esa es la data que viene para este año.

Mucha info en la cabeza y tratando de organizar muchas cosas.

Del folklore al rap, y de nuevo a Lula Bertoldi

La búsqueda tampoco se detiene en los límites tradicionales del folklore. Entre los proyectos que está desarrollando aparece una colaboración con la cantante de rap Kris Alaniz, con quien está investigando posibilidades de mixtura y composición conjunta.

Y también vuelve a aparecer un vínculo que ya tuvo recorrido: el dúo con Lula Bertoldi.

—También estamos haciendo un trabajo que estamos ahora investigando con una cantante de rap que se llama Kris Alaniz, para hacer una mixtura con ella, componiendo ambas, y también buscando música siempre —perdón, canciones, diría— con que dejen mensaje.

Y, por otro lado, sobre el cierre de este año, empezamos a trabajar una vez más con Lula Bertoldi en este dúo, que ya transitó y anduvo también viajando por todo el país.

Así que mucha data, mucha info, muchas ganas de decir y, principalmente, tratando de que la palabra brille.

Una noche para escuchar, cantar y bailar

La Bruja Salguero vuelve a La Plata con una propuesta que, como buena parte de su recorrido, se mueve entre distintas dimensiones del folklore. Está la memoria de las canciones que el público ya hizo propias, la intimidad de un formato acústico, la potencia de una pianista como Julieta Lizzoli y la incertidumbre —y los nervios— de mostrar por primera vez sus propias composiciones.

También está la historia: aquella adolescente que comenzó a cantar desde La Rioja, la docente y bibliotecóloga que durante años tuvo al canto como un don que aparecía en los momentos posibles, la artista que encontró en Musha Carabajal un impulso para llevar su voz desde la provincia hacia otros escenarios y la intérprete que construyó su identidad buscando canciones capaces de dejar una marca.

Y ahora aparece una nueva etapa: estudiar las lenguas que forman parte de una memoria ancestral, escribir canciones desde una voz propia, preparar un libro de poemas, cruzarse con el rap, volver a encontrarse con Lula Bertoldi y seguir buscando aquello que, desde hace décadas, orienta su repertorio.

La noche del sábado será, en ese sentido, mucho más que un repaso por una trayectoria. Será también una primera oportunidad para escuchar hacia dónde está yendo La Bruja.

Y después, como ella misma anticipa, habrá que bailar.

La Bruja Salguero se presenta este sábado 29 de agosto a las 21 h en Casa Metro, Sala C, calle 4 N.º 978, entre 51 y 53, La Plata.

Por Federico «Poni» Rossi

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