La Bruja Salguero y Julieta Lizzoli: una noche para hacer brotar la canción

El sábado 29 de agosto, Casa Metro, en La Plata, recibió a La Bruja Salguero, que volvió a la ciudad después de varios años para compartir una noche atravesada por la canción, la memoria y la creación. A su lado, Julieta Lizzoli sostuvo todo el concierto desde el piano y los coros, en un diálogo íntimo que fue creciendo hasta involucrar de lleno al público.

La noche tuvo también espacio para los encuentros inesperados. Entre el público estaba Carla Chávez, cantora de Punta Alta, a quien la Bruja invitó a subir al escenario. Juntas compartieron “El camión de Germán”, de Pica Juárez, en uno de esos momentos espontáneos que terminaron convirtiéndose en parte de la historia de la noche.

La noche tuvo también espacio para lo nuevo. La Bruja estrenó una zamba dedicada a su madre, escrita por ella, y se emocionó al presentarla. También compartió por primera vez “Hazme brotar”, una canción nacida de su reciente experiencia de gira junto a Bruno Arias y de un proceso de composición que encontró en la Madre Tierra su inspiración.

Las historias y las canciones fueron apareciendo enlazadas. Entre ellas, la leyenda riojana de Chaya y Pujllay, que llegó al escenario a partir de un trabajo de escritura con el Bebe Ponti y una letra que luego la propia Bruja llevó a la música junto a Bruno Arias.

Hubo lugar para recuperar canciones que hacía tiempo no interpretaba, como “La maza”, de Silvio Rodríguez, que —según contó— hacía años que no cantaba y que nunca había grabado. También apareció el homenaje a Ramón Navarro a través de “Coplas del valle”, mientras que “Escondido de mi país”, de Patiño, convirtió a la sala en una sola voz.

El repertorio siguió transitando distintos paisajes: “Olor a carnaval”, “Ella baila sola”, “Negra de albahaca”, de Ramiro González, y una canción que Salguero está componiendo junto a Kris Alaniz. Hacia el final, otro estreno: una pieza todavía en proceso, creada junto a Lizzoli y dedicada a la caja.

Las canciones pedidas por el público prepararon el cierre. La despedida llegó con “Los amanecidos”, de Ramiro González, después de una noche en la que la tradición y la creación compartieron escenario.

Las imágenes de esta noche son de Diego Nucera, en una cobertura fotográfica exclusiva para Revista MuLA.

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