Entre la raíz y el presente: 16 discos para escuchar el folklore que está sonando hoy

La música de raíz no es una pieza de museo. Se transforma, se desplaza, recupera canciones, cruza geografías, incorpora nuevas sonoridades y, sobre todo, encuentra nuevas generaciones dispuestas a hacerla propia.

Los 16 lanzamientos reunidos en esta selección ofrecen justamente ese mapa. Hay voces que preservan una tradición interpretativa, proyectos que buscan nuevos lenguajes, discos atravesados por el paisaje, rescates de canciones guardadas durante décadas y encuentros entre artistas de distintas generaciones y procedencias.

No hay una única manera de entender el folklore. En estos trabajos conviven la guitarra y el bombo, el piano y los vientos, la canción íntima y la música para bailar, el tango, el chamamé, la tonada, la chacarera, la milonga y las búsquedas contemporáneas. Son distintas formas de una misma pregunta: qué hacemos hoy con aquello que recibimos.

Esta es una selección para recorrer ese territorio.

Entre la raíz y el presente

1. Enrique Espinosa — El último cantor nacional

Hay discos que funcionan también como documentos de una manera de cantar. El último cantor nacional, de Enrique Espinosa, recupera una grabación realizada originalmente muchos años atrás junto a un seleccionado de músicos y finalmente editada en 2026 por Acqua Records.

Quince canciones recorren distintos territorios de la música popular argentina y regional: zambas, chacareras, milongas, tonadas, chamamés, gatos, cuecas, valses y chamarritas. La voz de Espinosa, asociada a una tradición criolla profundamente ligada a Carlos Gardel y a su paso por Los Hermanos Abrodos, sostiene el repertorio desde una interpretación clara, cálida y despojada.

Con arreglos y dirección de Rubén Díaz y el acompañamiento de Diego Díaz, Ricardo Ozzan, Lidio Reyes y Martín “Colo” Belmonte, el álbum recupera una grabación de otra época para devolverla al presente. Una forma de preservar memoria sin convertirla en pieza inmóvil.

2. AHYRE — Faro

Con Faro, AHYRE propone mirar hacia adentro. El disco parte de la canción que le da título y construye alrededor de ella una obra atravesada por los vínculos, la naturaleza y la necesidad de encontrar una guía en tiempos complejos.

El cambio también aparece en el sonido. Después de las capas y grandes construcciones de ECO, la banda apuesta aquí, en varios pasajes, por una mayor desnudez instrumental. Las voces y las letras ocupan el centro y el folklore dialoga con otras músicas sin perder su identidad.

Publicado el 17 de septiembre de 2026, Faro nace además con vocación de escenario: la banda llevará estas canciones a una gira nacional durante octubre. Un disco pensado para ser escuchado, pero también para encontrarse con el público.

3. Lorena Salomón — Creciente

Creciente reúne seis canciones en poco más de 22 minutos y condensa un recorrido artístico de más de una década. En la voz de Lorena Salomón conviven la canción popular, la raíz andina, los colores litoraleños y la sensibilidad patagónica de algunas de sus colaboraciones.

Esteban Lazarte participa en Las Golondrinas; Che Joven aporta su identidad sureña en Caminito de la Flor y Germán Kalber se suma en Tenue Luz. El recorrido desemboca en Zamba del Chaguanco, de Hilda Herrera y Antonio Nella Castro.

Oriunda de Mar del Plata, Salomón construye en Creciente una obra marcada por el agua, la luna y la idea de crecimiento. Producido junto a Charly Palermo y Pablo Vignati, el EP apuesta por una sonoridad acústica, cercana y cálida.

4. Vergara Trío — Córdoba del otro lado

En Córdoba del otro lado, Vergara Trío propone mirar la provincia desde otro lugar. Lejos de las imágenes más previsibles, aparecen las sierras, el silencio, los paisajes y una tradición musical trabajada con delicadeza.

La formación construye una suerte de folklore de cámara serrano, donde guitarra, piano y flauta amplían las posibilidades tímbricas sin borrar la raíz. Córdoba del otro lado encuentra así un equilibrio entre sofisticación y pertenencia territorial.

Un disco que demuestra que la música de raíz también puede detenerse, contemplar el paisaje y dejar que cada instrumento respire.

Canción y nuevos caminos

5. Dúo Mapas — Ser del Sur

Pamela Merchán y Mateo Martino construyen en Ser del Sur una geografía propia. El nombre del dúo ya anuncia esa vocación: dos recorridos que se encuentran en Córdoba y trazan un mapa musical desde distintos puntos del país.

El bajo eléctrico de cinco cuerdas de Merchán y los vientos de Martino —quenas, quenachos, sikus y flauta traversa— generan una sonoridad pequeña en formación pero amplia en paisaje. Las canciones crean microclimas donde el folklore se vuelve introspectivo, ritual y contemporáneo.

Las participaciones de Nación Ekeko y la colombiana Briela Ojeda amplían todavía más ese territorio. Grabado en buena parte con los músicos tocando simultáneamente, Ser del Sur conserva algo esencial: la respiración de la música tocada.

6. Oscar Fernández — Libre soñador

En Libre soñador, Oscar Fernández lleva el tango hacia un territorio íntimo y singular. El peso de la interpretación vocal convive con una historia que le otorga al título una dimensión particular: las canciones nacieron vinculadas a una experiencia carcelaria.

Así, el tango aparece como espacio de expresión y como posibilidad de libertad. La poesía, aun cuando el cuerpo está limitado por las rejas, puede encontrar otros caminos.

El resultado es una obra atravesada por el drama, la palabra y la interpretación. Un tango que mira hacia atrás para recuperar su capacidad de contar historias de quienes habitan los márgenes.

7. Gisela Rattalino — Ser luz

El debut discográfico de Gisela Rattalino llega desde La Pampa con una propuesta centrada en la canción y en la interpretación. Ser luz presenta a una cantante formada desde niña y dueña de una voz que combina potencia, calidez y control.

Después de tantos años, elegido como anticipo, sintetiza buena parte del espíritu del álbum: el tiempo, los afectos y los reencuentros. A su alrededor aparecen canciones como El Duraznero, Voy Andando, La Jardinera y Cuando Nada Te Debía.

Hay algo significativo en la decisión de presentarse con un álbum completo en un momento dominado por los lanzamientos individuales. Ser luz propone, justamente, detenerse y escuchar un recorrido.

8. Santhyago Ríos — Una nueva historia

Chamamé, acordeón, canciones románticas y espíritu de bailanta conviven en Una nueva historia. Santhyago Ríos divide el EP entre un repertorio de amor y desamor y un tramo final decididamente festivo.

Sin Testigos, No Podrás, Porque te tengo que olvidar y Alguien mejor que yo muestran el costado melódico. Después llegan Bailongo en lo del Rengo y Enganchados pa’ la bailanta, donde el chamamé se encuentra con los códigos de la música tropical.

Oriundo de Otamendi, Ríos lleva años ampliando los límites de su instrumento y de su propuesta. El acordeón es aquí una herramienta para unir tradición, baile y presente.

Raíz, memoria y paisaje

9. Fernando Rossini & Simón Marziali — Ritual de Agosto (En Vivo)

Tres canciones, poco más de trece minutos y una reunión de músicos que convierte al registro en algo más que un lanzamiento en vivo. Fernando Rossini comparte el escenario con Simón Marziali, Juan Falú y Silvia Iriondo para recuperar tres obras desde la guitarra, la voz y la escucha.

Biromes y Servilletas, de Leo Maslíah, abre el recorrido. Luego llegan Milonga del Desocupado, de Juan Falú y Jorge Marziali, y Tonada de Antiguo Rezo, también de Falú y Marziali.

El valor de Ritual de Agosto está también en ese rescate: volver sobre canciones de autores fundamentales y ponerlas nuevamente en circulación desde una lectura contemporánea, sin sobrecargarlas. La madera de las guitarras, las voces y el encuentro entre generaciones alcanzan para construir el ritual.

10. Claudio Bustos — Canciones

Después de 46 años de composición, Claudio Bustos abrió sus propios archivos y recuperó cinco canciones que habían quedado fuera de sus 17 discos anteriores. Canciones es, en ese sentido, un álbum de rescate personal.

Son obras íntimas, atravesadas por el amor, los afectos, la memoria y una relación permanente con el paisaje del Litoral. La experiencia acumulada en trabajos como Voy en los hilos del agua y Anda como agua en el río aparece aquí concentrada en un formato más despojado.

Nacido en Córdoba, pero misionero por adopción, Bustos entiende la canción como una obra que se completa cuando llega al oyente. Por eso este EP no funciona solamente como una recopilación de composiciones antiguas: es también la oportunidad de darles una nueva vida.

11. Darío Poletti — El canto de las plantas

Darío Poletti desarrolla una obra que se mueve en un territorio diferente al de la canción folklórica convencional. Multinstrumentista, compositor y creador del proyecto Sonido Sanación, trabaja con instrumentos acústicos, sonidos ambientales y elementos vinculados a distintas tradiciones originarias.

El canto de las plantas, en su edición remasterizada de 2026, profundiza esa búsqueda. Quenas, charangos, flautas, sonidos de la naturaleza y cantos ceremoniales construyen una experiencia orientada a la contemplación y la conexión con el entorno.

El disco se acerca así a una concepción de la música como espacio de escucha y armonización. La naturaleza no aparece únicamente como paisaje: forma parte de la materia sonora.

12. Joaquín Piovano — Dar la nota

La guitarra es la narradora principal de Dar la nota. Joaquín Piovano construye un álbum de doce canciones donde conviven gatos, valses, exploraciones instrumentales y cruces con otras tradiciones musicales.

El disco se abre además a una importante red de invitados. Eli Fernández, Ro Vietto, Mati Rojas y Malva Bifari aportan sus voces, mientras distintos instrumentistas amplían el universo de las guitarras.

Hay virtuosismo, pero también composición y búsqueda. El tema que da nombre al álbum nació, según explicó Piovano, como un homenaje al rock argentino de sus comienzos. Esa referencia ayuda a entender una propuesta donde tradición y memoria musical conviven sin fronteras rígidas.

Cruces y búsquedas

13. El Lima Arravillero — Tango Villero (En Vivo)

El Lima Arravillero lleva al presente una palabra histórica del tango: el arrabal. Pero el barrio que aparece aquí ya no es el de los conventillos de principios del siglo XX. Es el de las calles contemporáneas, los barrios populares y sus propias formas de hablar y contar.

Acompañado por BordonasNoCromo, El Lima construye un sonido basado en guitarras criollas y códigos tangueros para contar historias atravesadas por la vida cotidiana. Alma Blanca, El Prisionero y Un Día Más forman un EP breve y contundente.

Pablo Lima, nacido en La Plata y criado en El Churrasco, llegó al tango después de transitar el punk y la cumbia villera. Esa trayectoria explica buena parte de la singularidad del proyecto: el tango no aparece como una música ajena, sino como otra herramienta para narrar la calle.

14. Trío Tikismikis — Pedaleando Sueños

Pedaleando Sueños juega con el folklore. Y lo hace con una precisión instrumental que nunca necesita volverse solemne.

El Trío Tikismikis combina acordeón, flauta traversa y guitarra en un repertorio de 15 canciones donde conviven clásicos de la tradición con composiciones propias. Gatito de Tchaikovsky cruza la danza argentina con la música académica europea; Danza de Supay introduce un clima más misterioso; y obras como La vieja y La humilde recuperan repertorio tradicional.

Las participaciones de Violeta Jarero y Pablo Murguier amplían el paisaje. Nacido del encuentro entre músicos argentinos y franceses, el trío lleva el folklore a escenarios europeos sin quitarle aquello que lo hace popular: el ritmo, el juego y las ganas de bailar.

15. Salitral — #SuenenLosSalis

A 23 años de trayectoria, Salitral vuelve a poner en primer plano una de las formas más reconocibles del folklore santiagueño: cuatro voces, guitarras criollas y bombo legüero.

#SuenenLosSalis concentra esa experiencia en un registro directo y afiatado. El hashtag que da título al EP nace además de la relación entre la agrupación y su público: una expresión que pasó de los escenarios a las redes y que terminó convirtiéndose en una bandera de encuentro.

El lanzamiento llega acompañado por otra dimensión de esa pertenencia. Durante septiembre, la agrupación impulsa Salitrera Solidaria, vinculando sus actividades musicales con la recolección de alimentos, leche y juguetes para merenderos de Santiago del Estero.

16. Esquejes — Flotando al aire

El propio nombre del grupo ofrece una imagen para entender Flotando al aire: un esqueje es un fragmento que se separa de una planta para volver a crecer. La metáfora encaja con una propuesta que mira la tradición cordobesa desde una generación nueva.

El grupo encuentra un equilibrio entre el folklore para bailar y la canción para escuchar. Por El Corredor y Zamba De Enamorar muestran esas dos dimensiones de una misma búsqueda.

Con referencias que dialogan con artistas como Raly Barrionuevo y Pachi Herrera, Esquejes no plantea la renovación como ruptura. Su música parte de una raíz reconocible y busca nuevos brotes: un folklore joven, colectivo y atento a su propio tiempo.

Un mapa que sigue creciendo

Los 16 trabajos reunidos aquí muestran un folklore imposible de reducir a una sola definición. Hay memoria y hay presente; rescate y composición; tradición y experimentación. Hay artistas que vuelven sobre grabaciones antiguas, otros que recuperan canciones escritas hace décadas y proyectos que llevan sonidos argentinos hacia nuevos territorios.

También hay una constante: la música de raíz sigue dependiendo del encuentro. Entre generaciones, entre provincias, entre instrumentos, entre músicos y públicos.

Desde la voz de Enrique Espinosa hasta la exploración de Dúo Mapas; desde las guitarras de Rossini, Marziali y Falú hasta el tango villero de El Lima; desde la tradición santiagueña de Salitral hasta los nuevos brotes de Esquejes, estos discos trazan un mapa diverso de la música popular.

Un mapa que, lejos de estar terminado, sigue creciendo.

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