Alejandro Santiago, una voz de la trova mexicana que dejó canciones para volver a escuchar

El cantautor mexicano murió a los 60 años, después de casi cinco décadas vinculadas a la música. Desde Tijuana construyó una obra ligada a la trova contemporánea, con canciones que cruzaron fronteras y un repertorio atravesado por el amor, las preguntas sociales y la vida cotidiana. En 2024, más de 25 artistas habían revisitado sus canciones para celebrar sus 40 años de trayectoria.

El nombre de Alejandro Santiago quizá no resulte familiar para buena parte del público argentino. Sin embargo, durante más de cuatro décadas construyó en México una trayectoria sostenida dentro de la canción de autor y la trova contemporánea. Murió el 22 de septiembre de 2026, a los 60 años, luego de permanecer internado durante 47 días en una clínica de Cuernavaca, Morelos. Las causas de su fallecimiento no fueron informadas oficialmente.

Nacido el 14 de marzo de 1966 en Ciudad de México, Santiago tuvo contacto con la música desde muy pequeño. A los siete años integraba el grupo Voces y Cuerdas de Veracruz y, durante su juventud, recorrió distintas regiones del país mientras comenzaba a desarrollar sus propias composiciones. En San Cristóbal de las Casas, Chiapas, comenzó a afirmarse como compositor y posteriormente encontró en Tijuana el lugar donde terminaría de definir su identidad artística.

Allí se vinculó con el llamado Canto Nuevo, la Nueva Canción y la Trova Contemporánea, tradiciones que en México encontraron una particular forma de combinar poesía, canción popular, reflexión social y relato íntimo. En 1993 obtuvo el primer lugar en el Festival Internacional de Cancún con la canción “Magia Negra”, además de ser nominado como mejor intérprete masculino.

Una discografía construida de manera independiente

Santiago desarrolló buena parte de su carrera como artista independiente. Su discografía solista comprende siete álbumes: En pie de guerra (1999), A tu voluntad (1998), Nómada (2002), Realidad virtual (2006), Quinto Elemento (2009), Recuento (2010) y Brújula (2015).

Entre esas obras aparece buena parte del repertorio por el que fue reconocido. “Por si no te vuelvo a ver”, “Cuando dije amor”, “Agua de mar”, “Andrómeda”, “Que pase el huracán” y “Para una despedida” son algunas de las canciones que permiten acercarse a su universo compositivo.

En pie de guerra, por ejemplo, reúne canciones como “Que pase el huracán”, “Libertad condicional”, “Agua de mar”, “Cuando dije amor” y la propia “En pie de guerra”. Es un disco que permite reconocer una de las características centrales de su obra: la convivencia entre la canción amorosa y una mirada preocupada por el mundo que lo rodeaba.

En Nómada, de 2002, aparecen composiciones como “Nómada”, “De mi pasado”, “Llegaste tú” y “Cupido”, mientras que Brújula, publicado en 2015, sería su último álbum de estudio.

Canciones que viajaron más allá de México

Desde la década de 1990, Santiago llevó su música a distintos escenarios de México y también de Estados Unidos, Latinoamérica y Europa. Su obra se mantuvo vinculada a los circuitos de la canción de autor y la trova, con una circulación particularmente fuerte entre músicos y públicos interesados en ese repertorio.

Uno de los indicadores de la dimensión que había alcanzado su obra apareció en 2024. Para celebrar sus 40 años de trayectoria, más de 25 artistas participaron de Cuatro décadas: Cantando a Alejandro Santiago, un álbum en el que diferentes intérpretes recuperaron y versionaron sus canciones.

No se trataba solamente de una celebración retrospectiva. También era una forma de poner en circulación nuevamente un repertorio construido durante décadas y de acercarlo a otras generaciones de intérpretes y oyentes.

Su última presentación conocida fue el 20 de diciembre de 2025, en el Café Albanta de Ciudad de México, donde compartió escenario con músicos y amigos de su recorrido por la canción de autor.

Una voz dentro de la canción latinoamericana

Alejandro Santiago no perteneció al circuito masivo de la música latinoamericana que suele llegar con mayor frecuencia a la Argentina. Su recorrido fue otro: el de los cantautores que construyen una obra a lo largo del tiempo, sosteniendo escenarios, canciones y vínculos con otros músicos.

Por eso, para acercarse a su figura, quizá sea más útil empezar por sus canciones que por las cifras de su carrera. Escuchar “Por si no te vuelvo a ver”, “Andrómeda”, “Agua de mar” o “Cuando dije amor” permite encontrar a un compositor que hizo de la palabra y la melodía una manera de observar el mundo.

Su muerte deja así una obra que, aunque nació en México y tuvo allí su principal territorio de desarrollo, forma parte de una tradición mucho más amplia: la de la canción latinoamericana de autor.

Epílogo

Hay artistas que llegan a través de las grandes portadas y otros que aparecen cuando alguien vuelve a poner un disco, recomienda una canción o comparte una letra. Alejandro Santiago perteneció, en buena medida, a ese segundo territorio. Cuatro décadas después de comenzar su camino, su repertorio había alcanzado para que otros músicos volvieran a cantarlo. Ahora queda en esas canciones la posibilidad de volver a encontrarlo.

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