Tenía 36 años. Fue tecladista, pianista y cantante, y desarrolló una trayectoria vinculada a distintas expresiones de la música popular salteña. En los últimos años había acompañado a Canto 4. Su familia decidió donar sus órganos.
La música salteña despide a Lucas Montanaro. El músico murió el martes 22 de septiembre, a los 36 años, después de sufrir una descompensación mientras jugaba al fútbol con amigos. Fue trasladado de urgencia al Hospital San Bernardo, donde finalmente se confirmó su fallecimiento.
La noticia provocó una inmediata conmoción entre músicos y artistas del norte argentino. Desde Canto 4 lo despidieron recordando los años compartidos y su presencia en los escenarios: “Te deseamos un buen viaje Luquitas Montanaro, y esperamos que desde donde estés sigas haciendo música”. El grupo destacó también su alegría y la huella que dejó durante los últimos años junto a ellos.
Macúmbicos, el comienzo de un camino propio
Montanaro había sido uno de los fundadores de Macúmbicos, agrupación salteña formada en 2013 que buscaba combinar distintas influencias de la música popular sin encerrarse en un género específico.
En el grupo se desempeñaba como tecladista y una de sus voces. En 2016, durante la presentación del primer disco de la banda, Montanaro explicaba que Macúmbicos era un “universo de imaginación” nacido de nueve músicos con gustos diferentes. El álbum reunió 14 canciones: diez composiciones propias y cuatro versiones.
La propuesta se caracterizaba por el cruce de estilos y una fuerte impronta festiva. Con Macúmbicos, Montanaro recorrió escenarios de Salta y de otras provincias del norte y el centro del país, entre ellas Jujuy, Tucumán, Catamarca y Córdoba.
Aquella experiencia también mostró otra de sus características como músico: la capacidad para moverse entre diferentes lenguajes y proyectos sin perder su identidad.
El piano y Canto 4
En los últimos años, su nombre quedó especialmente ligado a Canto 4.
Montanaro acompañó al reconocido conjunto salteño como pianista y tecladista, participando de distintas presentaciones y de momentos importantes de su historia reciente. En 2024 fue parte de la celebración por los 25 años del grupo y de la presentación de Presente.
Ese mismo año tuvo un papel destacado en la interpretación de la Misa Criolla, de Ariel Ramírez, que Canto 4 presentó en Salta junto a un ensamble de más de 35 coristas del Centro Cultural América y del coro Arsis. El piano estuvo a cargo de Montanaro.
La escena permite dimensionar su lugar dentro de la formación: no solamente como tecladista, sino como músico capaz de integrarse a propuestas de gran despliegue y diferentes formatos.
Una despedida inesperada
La muerte de Montanaro ocurrió después de una descompensación durante un partido de fútbol. Las primeras informaciones difundidas señalaron que había sufrido un episodio mientras jugaba y que fue trasladado de urgencia al Hospital San Bernardo. La causa médica definitiva no debería darse por confirmada más allá de lo informado públicamente.
En medio del dolor, su familia tomó una decisión que convirtió la despedida en un gesto de solidaridad: autorizó la donación de sus órganos.
El operativo de ablación se realizó en el Hospital San Bernardo. Según informó El Tribuno, el hígado sería trasladado a Buenos Aires para un trasplante de urgencia, mientras que las córneas quedarían a disposición del banco correspondiente; el destino de los riñones estaba aún en definición.
“Que desde donde estés sigas haciendo música”
La noticia encontró a sus compañeros de Canto 4 en plena actividad artística y rápidamente aparecieron los mensajes de despedida.
“Hoy es un día triste para la familia de Canto 4: nos toca despedir a una de las personas con las que más alegría y música compartimos estos últimos años”, escribieron desde el grupo.
Y agregaron una frase que sintetiza el lugar que Montanaro ocupaba entre sus compañeros:
“Te deseamos un buen viaje Luquitas Montanaro, y esperamos que desde donde estés sigas haciendo música.”
Tenía apenas 36 años.
Queda su recorrido por Macúmbicos, sus años junto a Canto 4, sus teclados, su voz y los escenarios compartidos. Y queda también una decisión familiar que, en medio de una pérdida inesperada, permitirá que parte de su vida continúe en otras personas.
Lucas Montanaro se fue demasiado pronto. La música salteña lo despide recordando aquello que hizo durante su breve pero intensa trayectoria: tocar, cantar y compartir escenarios.
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