J. P. Jofre: el bandoneón sanjuanino que encontró un nuevo territorio en la música

Juan Pablo Jofre nació en San Juan, en 1983. Creció entre tangos, música clásica y canciones inventadas para sus abuelas, y terminó llevando el bandoneón a salas de concierto de Europa, Estados Unidos y Asia. Compositor, intérprete y creador de una particular manera de entender el tango, construyó una obra donde Piazzolla convive con Stravinsky, el repertorio popular con la música de cámara y la tradición con la creación contemporánea.

Hay músicos que llevan consigo un lugar aunque pasen buena parte de su vida lejos de él. En Juan Pablo Jofre, San Juan aparece de distintas maneras: en los recuerdos de infancia, en la música que escuchaba en su casa y, con el tiempo, en una identidad que no necesitó quedarse quieta para permanecer.

Hoy, conocido internacionalmente como JP Jofre, vive entre Estados Unidos y Corea del Sur. Es compositor y bandoneonista, ha sido nominado a los premios Grammy y Latin Grammy y sus obras fueron interpretadas en escenarios como Carnegie Hall, el Dvořák Hall del Rudolfinum de Praga y otros importantes espacios de Europa, Estados Unidos y Asia. También trabajó junto a formaciones como la London Symphony Orchestra, Orpheus Chamber Orchestra y United Strings of Europe, pero antes de esos escenarios estuvo San Juan.

Entre tangos, discos y canciones inventadas

La música estuvo presente desde temprano en su casa. Su abuelo cantaba y tocaba el piano y el acordeón; su madre escuchaba música clásica y formaba parte de un coro. Los discos de tango convivían con las obras que llegaban desde el mundo de la música académica.

Jofre también empezó a inventar sus propias canciones siendo muy pequeño. Se las cantaba a sus abuelas para hacerlas reír. Años después reconocería en aquellos juegos los primeros indicios de una vocación compositiva que todavía no podía nombrar como tal.

J. P. junto a su padre

Durante la adolescencia apareció otro universo: el rock. Tocó la batería en una banda de heavy metal y escuchaba Metallica y Nirvana, mientras al mismo tiempo se acercaba a Bach, Stravinsky, Dvořák, Leoncavallo y Albéniz.

Esa convivencia de músicas terminaría siendo una de las características de su obra. Para Jofre nunca hubo una frontera demasiado rígida entre ellas. En medio de ese universo apareció una figura decisiva: Astor Piazzolla. “Hubo un compositor que me hizo repensar todo y decidir qué quería hacer con mi vida”, contó en una entrevista con el compositor y director Christian Baldini. Ese compositor era Piazzolla.

Del Oeste argentino al mundo

A los 19 años dejó San Juan para estudiar composición en Mendoza. Poco después llegó a Buenos Aires, donde profundizó su formación y estudió bandoneón con Julio Pane, integrante del Sexteto de Astor Piazzolla. También estudió composición, armonía, orquestación y otros instrumentos, construyendo una formación que excedería rápidamente los límites del tango tradicional.

El reconocimiento comenzó a llegar temprano. Entre ellos estuvo un premio del Fondo Nacional de las Artes que contribuyó a abrirle el camino internacional. Finalmente se radicó en Nueva York, ciudad desde la que comenzó a desarrollar una carrera que llevaría su bandoneón a escenarios de cuatro continentes. El cambio de escenario no significó abandonar el tango. Más bien ocurrió lo contrario: Jofre empezó a preguntarse qué podía hacer con él.

Hard Tango: expandir los límites

Una de las respuestas fue la creación del concepto y la formación JP Jofre Hard Tango Chamber Band. El nombre sintetiza buena parte de su búsqueda. El tango sigue siendo el centro, pero alrededor de él aparecen la música de cámara, la composición contemporánea, las cuerdas, los instrumentos de viento y una escritura pensada para grandes conjuntos. Con el tiempo, la formación recorrió escenarios de Estados Unidos, Europa y Asia. Jofre también participó como solista junto a orquestas sinfónicas y de cámara, y sus composiciones comenzaron a ser interpretadas por músicos distintos de él.

En una entrevista de 2019, Jofre explicaba que una de sus preocupaciones era ampliar el repertorio del bandoneón. Allí hablaba de “Tangódromo”, una suite para cuarteto de cuerdas y bandoneón que había compuesto entre 2012 y 2013, inspirada en Piazzolla, Shostakovich y Stravinsky. La obra tuvo su estreno mundial en Nueva York y posteriormente fue registrada por el Catalyst Quartet en el álbum “Bandoneón y Cuerdas”. La experiencia resulta reveladora: el bandoneón ya no aparece solamente como instrumento asociado al tango, sino como protagonista de una nueva escritura.

El bandoneón como instrumento de creación

Jofre define al bandoneón como una especie de “órgano portátil y expresivo”. Su interés está precisamente en las posibilidades que ofrece el instrumento: su sensibilidad, su rango y su capacidad para moverse entre diferentes mundos sonoros. Ese camino lo llevó a componer conciertos para bandoneón y orquesta, obras de cámara y piezas para distintas combinaciones instrumentales. Su música fue grabada e interpretada por músicos y conjuntos internacionales, entre ellos la London Symphony Orchestra, Orpheus Chamber Orchestra, United Strings of Europe y artistas como Paquito D’Rivera.

También trabajó con intérpretes de distintas procedencias. Una de las experiencias más significativas fue su vínculo con músicos coreanos, que encontró una expresión especialmente clara en el ACC World Music Festival de Corea. En 2021, durante un homenaje internacional a Piazzolla por el centenario de su nacimiento, Jofre compartió escenario con un quinteto coreano integrado por violín, piano, guitarra, contrabajo y saeng-hwang, instrumento tradicional coreano. El programa reunió obras de Piazzolla con composiciones propias como “Sweet Dreams” y “Universe”.

La escena resume buena parte de su recorrido: un músico argentino, formado en el tango, tocando Piazzolla y sus propias composiciones junto a músicos coreanos, dentro de un festival dedicado a cruzar tradiciones musicales.

Una discografía que cuenta el recorrido

La discografía de Jofre permite seguir esa transformación. “Hard Tango” y posteriormente “Manifiesto”, vinculados a su quinteto, muestran la consolidación de aquella búsqueda inicial. “Bandoneón y Cuerdas”, registrado junto al Catalyst Quartet, profundizó el diálogo con la música de cámara. Más adelante llegarían trabajos como “Double Concerto for Violin and Bandoneon”, “Duo”, junto a Kyung Sun Lee, y diferentes colaboraciones con músicos y orquestas. La discografía oficial también incluye “Aspire” y otros trabajos vinculados a la música de cámara y orquestal.

En ese recorrido hay una constante: el bandoneón nunca pierde su identidad, pero cambia el espacio en el que se mueve.

“Tangofonus”: una síntesis en presente

En 2026 llegó “Tangofonus”, un trabajo que reúne buena parte de las experiencias acumuladas durante los últimos años. El álbum fue grabado entre Londres y Buenos Aires. Para una parte del repertorio Jofre convocó a United Strings of Europe, dirigida por Julian Azkoul, al clarinetista Julian Bliss y al director Sebastian Lang-Lessing. En Buenos Aires participaron músicos provenientes tanto del tango como de la música clásica, entre ellos Pablo Estigarribia, Lucía Luque, Lautaro Greco, Ramiro Boero, Juan Ignacio Emme y Ron Wasserman.

El disco incluye nueve composiciones y entre ellas aparecen “The Fifth Season” y “La Scaloneta”, dos obras que tendrían además un papel central en uno de los acontecimientos más recientes de su carrera. “La Scaloneta” lleva incluso una particular combinación de referencias: Messiaen, el fútbol y el tango. No como una simple mezcla de estilos, sino como parte de una misma sensibilidad compositiva. “Hasta en las cosas más argentinas que hago hay algo universal”, podría resumirse como una de las claves de su recorrido: partir de un lenguaje reconocible para llevarlo hacia otro lugar.

El reconocimiento de 2026

En agosto de este año, Jofre recibió la Comisión Especial de Composición Musical de la Fundación Barlow, uno de los reconocimientos más importantes de su trayectoria como compositor. Fue seleccionado entre 171 propuestas provenientes de 28 países, en una convocatoria dedicada al quinteto de tango moderno. Las dos obras presentadas para la postulación fueron precisamente “The Fifth Season” y “La Scaloneta”, ambas incluidas en “Tangofonus”.

El premio no termina en el reconocimiento, sino que le permitirá componer una nueva obra para quinteto de tango que será estrenada por tres formaciones: el Quinteto Revolucionario de Buenos Aires, el quinteto del violinista Ramiro Gallo y el Quinteto Sónico de Bélgica. Así, la historia continúa.

San Juan sigue ahí

Hay algo llamativo en la trayectoria de Jofre: cuanto más lejos llegó, más clara parece hacerse la presencia del lugar de donde partió. San Juan aparece en los recuerdos de la infancia, en los discos de sus abuelos, en aquella madre que cantaba en un coro, en las canciones inventadas para sus abuelas y en el adolescente que escuchaba rock y música clásica mientras iba a la escuela. También aparece en su manera de entender la música.

Jofre no abandonó el tango para ingresar en la música clásica. Tampoco convirtió el bandoneón en una excusa para tocar otra cosa. Su recorrido parece ser el de un músico que decidió ampliar las posibilidades de aquello que ya tenía entre las manos. Piazzolla fue una puerta de entrada. El tango, un territorio de origen. El bandoneón, la herramienta. La composición, el camino.

Desde allí, aquel músico nacido en San Juan terminó llevando su propio lenguaje hasta Nueva York, Londres, Praga, Corea del Sur y otras ciudades del mundo. No para dejar atrás aquel territorio, sino para hacerlo sonar de otra manera.

¿Por qué J. P. Jofré traza Nuevas Huellas?

En J. P. Jofre hay una idea que atraviesa toda la obra: la tradición no necesariamente es un lugar donde quedarse. Puede ser también un punto de partida. El bandoneón que llegó desde el tango argentino a las salas de concierto no perdió su identidad en el camino. Al contrario: encontró nuevas posibilidades. Entre Piazzolla y Stravinsky, entre el tango y la música de cámara, entre Buenos Aires y San Juan, entre Nueva York y Seúl, Jofre construyó una música que sigue teniendo al bandoneón en el centro, pero que se niega a aceptar que ese centro tenga fronteras.

Quizá allí esté la huella más interesante de este músico sanjuanino: haber entendido que llevar una música propia al mundo no significa dejar atrás el lugar de donde nació. Significa encontrar nuevas formas de hacerlo escuchar.

Por Federico «Poni» Rossi

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