Chamarrita entrerriana: la música que hizo del paisaje una identidad

Cada 29 de octubre, Entre Ríos celebra el Día de la Chamarrita Entrerriana, una fecha que homenajea a Linares Cardozo, músico, poeta, pintor y recopilador fundamental del folclore provincial. Su obra contribuyó a recuperar y difundir una expresión musical que hoy forma parte de la identidad cultural entrerriana.

La chamarrita es una de las expresiones más representativas de la música de Entre Ríos. Sus melodías, sus letras y su vínculo con el baile están asociados a la vida rural, los pueblos, los trabajadores y el paisaje de la costa del Paraná. A través de ella se cuentan historias de amor, costumbres, personajes y lugares que forman parte de la memoria colectiva de la provincia.

Aunque integra el universo de la música litoraleña, la chamarrita desarrolló características propias y encontró en los músicos entrerrianos a sus principales transmisores. Su historia también está ligada a una tarea de recuperación cultural que, durante el siglo XX, permitió que volviera a ocupar un lugar central en el cancionero popular.

¿Por qué se celebra el 29 de octubre?

El Día de la Chamarrita Entrerriana se celebra cada 29 de octubre en homenaje al nacimiento de Linares Cardozo, ocurrido en 1920 en la ciudad de La Paz.

La fecha fue establecida inicialmente mediante el Decreto provincial N.º 378, del 15 de febrero de 2001, y luego quedó instituida por la Ley provincial 9584, sancionada en 2004. La norma también incorporó la conmemoración al calendario escolar entrerriano.

En 2020, la Ley provincial 10.843 reconoció a la chamarrita como parte del patrimonio cultural intangible de Entre Ríos. El reconocimiento expresa la importancia de una música que transmite, entre generaciones, poesía, costumbres y formas de entender el territorio.

Linares Cardozo, el hombre que escuchó a su tierra

Detrás del nombre artístico de Linares Cardozo estaba Rubén Manuel Martínez Solís, nacido el 29 de octubre de 1920. Fue músico, compositor, poeta, pintor y educador. Estudió Filosofía y Ciencias de la Educación y desarrolló una obra que combinó la creación artística con la investigación y la recopilación del folclore regional.

Su interés por la cultura popular nació durante la infancia, en contacto con la vida rural y las tradiciones de La Paz y la costa del Paraná. Su madre, Delicia Bernabela Solís, le transmitió los primeros conocimientos musicales, mientras que las experiencias junto a trabajadores rurales y habitantes de la región alimentaron su mirada sobre la cultura entrerriana.

El nombre con el que alcanzó reconocimiento fue un homenaje a un trabajador de campo al que había conocido durante su juventud y por quien sentía admiración.

Influenciado también por Atahualpa Yupanqui, Linares recorrió su región para conocer, recopilar y difundir músicas que todavía tenían escasa presencia en los circuitos nacionales. Su tarea fue decisiva para recuperar la chamarrita y proyectarla hacia nuevas generaciones.

Entre sus composiciones más conocidas están “Soy entrerriano”, considerada un himno de la provincia; “Canción de cuna costera”, “Peoncito de estancia”, “Coplas felicianeras” y “Chamarrita del Chupín”. Su producción superó las doscientas obras y abarcó distintos géneros de raíz folklórica.

Murió en Paraná el 16 de febrero de 1996. Su legado permanece ligado a la música, la literatura y la pintura, siempre atravesadas por el paisaje y la cultura de Entre Ríos.

¿Qué es la chamarrita?

La chamarrita es un género musical y una danza folklórica vinculada especialmente con Entre Ríos y el área rioplatense. Su historia presenta cruces con otras tradiciones de la región, y sus antecedentes y características fueron objeto de investigaciones y discusiones entre estudiosos del folclore.

En sus interpretaciones conviven guitarras, acordeones y voces que acompañan melodías aptas para el baile. Sus letras suelen recuperar escenas de la vida cotidiana, el trabajo rural, los afectos, la naturaleza y los personajes de la provincia.

Linares Cardozo recordaba haber escuchado chamarritas desde niño, interpretadas por músicos de tropa y cantores de la costa. Esas experiencias fueron el punto de partida para una tarea que no consistió solamente en componer canciones nuevas, sino también en registrar y revalorizar una tradición que corría el riesgo de perder presencia como baile popular.

Con el tiempo, la chamarrita dejó de estar circunscripta a sus ámbitos locales y se incorporó a los escenarios y festivales del folclore argentino.

Los cultores que mantuvieron viva la chamarrita

La difusión de la chamarrita no dependió de una sola figura. Junto a Linares Cardozo, distintos músicos y compositores contribuyeron a ampliar su repertorio y sostener su presencia en la provincia.

Los Hermanos Cuestas, Rubén y Néstor, tuvieron un papel central en esa expansión. Su disco Canto a Entre Ríos, publicado en 1975 junto a la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos, el Coro de la Asociación Verdiana e invitados, contribuyó a dar mayor circulación a la obra de Linares Cardozo.

También forman parte de esta historia Santos Tala, Juan Carlos Mondragón, Jorge Méndez, Carlos Santa María, Víctor Velázquez y Julio López, entre muchos otros cultores que interpretaron, compusieron y difundieron chamarritas.

La Fiesta Provincial de la Chamarrita, nacida en Santa Elena en 1973, se convirtió en otro espacio fundamental para la continuidad del género. Sus escenarios y certámenes permitieron que nuevas composiciones se incorporaran al cancionero y que artistas de distintas localidades encontraran un lugar para mostrar su trabajo.

Una música que habla de Entre Ríos

La importancia de la chamarrita excede su dimensión musical. Sus letras, sus melodías y sus formas de baile preservan recuerdos de la vida rural, los pueblos, los oficios y el paisaje entrerriano.

En ese sentido, la obra de Linares Cardozo fue mucho más que una recuperación del pasado: ayudó a construir una representación musical de la provincia, reconocible para sus habitantes y capaz de proyectarse hacia otros públicos.

La chamarrita continúa sonando en festivales, encuentros, peñas, escuelas y reuniones populares. Se transmite mediante la escucha, la interpretación y el baile, pero también a través de nuevas composiciones que mantienen vivo el vínculo entre música y territorio.

Cada 29 de octubre, Entre Ríos celebra la chamarrita y recuerda a uno de los artistas que más hizo por su difusión.

Porque una tradición no permanece viva solamente por lo que conserva, sino también por quienes vuelven a interpretarla, compartirla y encontrar en ella una forma de reconocerse.

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