En homenaje al natalicio de don Andrés Chazarreta
Cada 29 de mayo, la Argentina celebra el Día Nacional del Folclorista en homenaje al nacimiento de don Andrés Chazarreta, ocurrido en Santiago del Estero en 1876. La fecha recuerda a quien fue considerado el “Patriarca del Folclore Argentino”, un hombre fundamental para comprender y preservar la identidad cultural de nuestro país.
Hablar de Chazarreta es hablar de un gran recopilador. Mucho antes de que el folclore tuviera espacios en los grandes escenarios o difusión masiva, él comprendió que las expresiones populares eran la memoria viva de la patria. Salió entonces a recorrer caminos, pueblos y parajes del interior profundo buscando coplas, danzas, ritmos y relatos que el pueblo transmitía de generación en generación.
Y tal vez allí aparezca uno de los rasgos más profundos del folclore argentino: el camino.
Porque quienes construyeron nuestra identidad cultural fueron, en gran medida, hombres y mujeres andariegos. Artistas que conocieron la Argentina desde la tierra misma, escuchando a la gente sencilla, compartiendo fogones y aprendiendo del paisaje humano de cada región.
Los que anduvieron el país
Atahualpa Yupanqui recorrió montes y quebradas buscando el alma del hombre de campo.
Jorge Cafrune convirtió las rutas en escenario y llevó el canto popular a cada rincón del país.
Buenaventura Luna hizo poesía de la vida cuyana.
Ernesto Montiel y Tarragó Ros dejaron una huella imborrable en la música litoraleña.
Y el sur argentino también tuvo sus grandes guardianes de la identidad.
Marcelo Berbel cantó como pocos la Patagonia profunda.
Hugo Giménez Agüero llevó el sentir sureño a todo el país.
José Larralde retrató con crudeza y sensibilidad la vida del hombre rural, la soledad y las injusticias de la tierra adentro.
Un país de muchas músicas
Cada región argentina aportó su riqueza cultural: el norte con sus vidalas y chacareras; Cuyo con sus tonadas; el litoral con el chamamé; la pampa con las milongas; y el sur con sus canciones de viento, distancia y horizonte abierto.
Pero esta historia tampoco podría contarse sin las mujeres del folclore argentino.
Mercedes Sosa llevó nuestra música al mundo con una voz cargada de verdad y compromiso.
Margarita Palacios dedicó su vida a recopilar coplas y tradiciones populares.
Suma Paz sostuvo la esencia yupanquiana con enorme respeto artístico.
Ramona Galarza se convirtió en símbolo del chamamé y del litoral argentino.
Y junto a ellas, tantas mujeres anónimas de los pueblos del interior que conservaron canciones, leyendas y costumbres familiares, transmitiendo la cultura popular de generación en generación.
El folclore nace en el andar
El folclore argentino no nació en los escritorios ni en las grandes ciudades.
Nació en el andar.
En el polvo de los caminos.
En los patios de tierra.
En las guitarras gastadas por el viaje.
En las voces de quienes entendieron que la cultura de un pueblo merece ser cuidada y compartida.
Por eso, celebrar el Día Nacional del Folclorista es mucho más que recordar una fecha.
Es agradecer a quienes dedicaron su vida a mantener viva la identidad cultural argentina.
Mientras exista alguien dispuesto a cantar una zamba, bailar una chacarera, tocar un chamamé o contar las historias de su tierra, el folclore seguirá latiendo fuerte en el corazón de la Argentina.
Bitácora del Folclore
Por Carlos Lucentti
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