El folklore argentino perdió a una de sus figuras más importantes. Héctor Aricó, maestro, investigador, coreógrafo, docente y referente ineludible de la historia de la danza tradicional argentina, dejó una huella profunda en generaciones de bailarines, profesores e investigadores que encontraron en su obra una forma rigurosa y apasionada de comprender nuestra cultura popular.
Su nombre trascendió ampliamente el ámbito de los escenarios. Mientras muchos dedicaron su vida a interpretar las danzas tradicionales, Aricó asumió además la tarea de estudiarlas, documentarlas, contextualizarlas y transmitirlas con una profundidad pocas veces vista en el campo folklórico argentino.
Su legado no se limita a las coreografías, los libros o las aulas. Permanece en la forma en que hoy se enseñan, investigan y comprenden las danzas folklóricas en todo el país.
Un maestro de alcance internacional
Nacido el 14 de octubre de 1956, Héctor Aricó desarrolló una trayectoria excepcional como docente, investigador y especialista en danzas tradicionales. Fue profesor de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), donde dictó materias vinculadas a las Danzas Folklóricas Argentinas, la historia del tango y el estudio del atuendo tradicional argentino. También integró el Grupo de Trabajo sobre Historia del Folklore de la Academia Nacional de la Historia.
Su prestigio lo llevó a desempeñarse como maestro, coreógrafo, conferencista y jurado en numerosos países de Europa, América, África y Asia. A lo largo de su carrera estudió y profundizó sus conocimientos en distintos centros de formación de Yugoslavia, Italia, Estados Unidos, Eslovenia y la entonces Unión Soviética, construyendo una mirada amplia sobre los procesos culturales y coreográficos.
Mucho más que un profesor de danza
Aricó comprendió que las danzas folklóricas no podían enseñarse únicamente a partir de pasos y coreografías.
Gran parte de su trabajo estuvo orientado a investigar el origen de los bailes tradicionales argentinos, su evolución histórica, las influencias culturales que les dieron forma y el contexto social en el que surgieron.
Gracias a esa mirada, contribuyó a superar visiones simplificadas o meramente escénicas del folklore. Para él, cada danza era también una expresión histórica, una construcción social y una manifestación cultural que debía comprenderse en toda su complejidad.
Esa perspectiva lo convirtió en una referencia obligada para docentes, investigadores y formadores de todo el país.
Una obra fundamental para la enseñanza del folklore
Su producción bibliográfica ocupa un lugar destacado dentro de la literatura especializada argentina.
Entre sus trabajos más difundidos se encuentran investigaciones sobre danzas tradicionales argentinas, historia del tango, atuendo tradicional, composición coreográfica y diversos estudios vinculados al patrimonio cultural argentino.
Sus libros se transformaron en material de consulta permanente para institutos de formación, profesorados, academias y universidades, contribuyendo a consolidar una enseñanza basada en la investigación y el conocimiento histórico.
Para miles de estudiantes, su nombre quedó asociado a largas horas de estudio, análisis documental y descubrimiento de las raíces profundas de las danzas argentinas.
El reconocimiento de sus pares

La dimensión de su aporte fue reconocida en numerosas oportunidades.
Uno de los momentos más significativos de su trayectoria llegó en 2014, cuando recibió el Premio Konex en la disciplina Folklore, una de las distinciones más importantes del ámbito cultural argentino.
Sin embargo, quienes compartieron escenarios, congresos, clases y seminarios con él suelen destacar algo más importante que cualquier galardón: su enorme generosidad para transmitir conocimientos.
Aricó formó docentes que luego formaron a otros docentes. Multiplicó saberes. Construyó puentes entre la investigación académica y la práctica artística. Y ayudó a consolidar una comunidad folklórica más consciente de su propia historia.
Una huella que permanecerá

En tiempos donde la velocidad suele imponerse sobre la reflexión, Héctor Aricó eligió el camino paciente de la investigación, la enseñanza y la construcción de conocimiento.
Su obra ayudó a comprender que el folklore no es una pieza de museo ni una postal congelada en el tiempo, sino una expresión viva que necesita ser estudiada, comprendida y transmitida con responsabilidad.
Por eso su legado trasciende las aulas, los escenarios y los libros.
Permanece en cada profesor que enseña una danza entendiendo de dónde viene. En cada bailarín que descubre la historia detrás de un paso. En cada investigador que continúa explorando los caminos de nuestra cultura popular.
El folklore argentino despide a uno de sus grandes maestros.
Pero las enseñanzas de Héctor Aricó seguirán bailando en cada rincón del país donde alguien decida acercarse, con respeto y curiosidad, a las raíces profundas de nuestras danzas tradicionales.
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