Día del Locutor: cinco voces, cinco historias que ayudaron a construir la música popular argentina

En el Día del Locutor, un recorrido por cinco grandes profesionales de la radio que dejaron una huella imborrable en el tango, el folklore y la cultura popular.

Por Federico «Poni» Rossi
Periodista | Director de Revista MuLA

Cada 3 de julio, Argentina celebra el Día del Locutor en homenaje a quienes, desde el micrófono, acompañan, informan y emocionan a generaciones de oyentes. La fecha recuerda la fundación, en 1943, de la Sociedad Argentina de Locutores (SAL), entidad creada para jerarquizar una profesión que forma parte esencial de la identidad cultural del país.

Hablar de locutores es hablar de voces que presentaron artistas, transmitieron festivales, entrevistaron a los grandes protagonistas de la música popular y tendieron puentes entre los escenarios y el público. Sin ellos, buena parte de la historia del folklore, el tango y la canción argentina habría quedado sin relato.

En este Día del Locutor, Revista MuLA recuerda a cinco referentes de la radiofonía argentina a través de cinco historias que reflejan la enorme influencia que tuvieron en la difusión de nuestra música.


Antonio Carrizo: el hombre que logró reunir a Troilo y Atahualpa Yupanqui

Pocas personas tenían el prestigio suficiente para reunir, en una misma mesa, a dos gigantes como Aníbal «Pichuco» Troilo y Atahualpa Yupanqui.

A comienzos de la década de 1960, Antonio Carrizo los convocó para una entrevista en Radio El Mundo. Lo que debía durar apenas una hora terminó convirtiéndose en una sobremesa de casi cuatro horas, registrada por un grabador de cinta abierta.

Entre recuerdos y confidencias, Troilo sacó de su billetera una vieja tarjeta que Yupanqui le había enviado desde Japón. Hablaron de noches de pesca en Santa Fe, de largas conversaciones sobre música y de las escapadas para escuchar tocar al gran Isaco Abitbol.

La reunión alcanzó un momento inolvidable cuando Atahualpa tomó la guitarra para interpretar «Los ejes de mi carreta» y Troilo lo acompañó espontáneamente con su bandoneón.

Carrizo comprendió que no estaba haciendo una entrevista: estaba registrando uno de los encuentros musicales más extraordinarios de la historia argentina.

Su vida profesional también quedó atravesada por otra coincidencia histórica: fue el locutor que anunció al país, por cadena nacional, los fallecimientos de Eva Perón en 1952 y de Juan Domingo Perón en 1974.


Marcelo Simón: una enciclopedia del folklore con forma de locutor

Marcelo Simón convirtió la divulgación del folklore en una verdadera misión cultural.

Quienes trabajaron con él recuerdan que muchas de sus recordadas columnas radiales las hacía mientras viajaba en el subte porteño. Desde el estudio le proponían una fecha cualquiera y Simón comenzaba a reconstruir, de memoria, sesiones de grabación, intérpretes, autores y acontecimientos del cancionero popular.

No necesitaba apuntes.

Su memoria era, literalmente, un archivo vivo del folklore argentino.

Otra historia inolvidable ocurrió cuando Atahualpa Yupanqui le envió una carta desde París. En lugar de conservarla como un tesoro personal, Simón decidió leerla al aire para compartir las reflexiones del maestro con miles de oyentes.

La repercusión fue tan grande que luego publicó íntegramente el texto en la histórica Revista Folklore, convencido de que esos documentos pertenecían al patrimonio cultural del pueblo.


Miguel Ángel «El Negro» Gutiérrez: cuando una guitarra dio paso al micrófono

Antes de convertirse en una de las voces emblemáticas del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, Miguel Ángel «El Negro» Gutiérrez era músico.

Su carrera cambió por completo una noche en la que el locutor de una peña decidió no salir al escenario. Gutiérrez dejó la guitarra apoyada en una silla, tomó el micrófono y presentó el espectáculo.

Aquella improvisación terminó definiendo toda su vida.

Con los años se transformó en uno de los grandes maestros de ceremonias de Cosquín y aportó un estilo completamente distinto.

Mientras otros presentadores privilegiaban la potencia y el impacto, él hablaba con la intimidad de la radio nocturna, construyendo climas de emoción antes de cada actuación.

Su presentación de Mercedes Sosa quedó grabada en la memoria del festival por la sensibilidad de sus palabras, demostrando que también se puede conmover desde el silencio y la pausa.


Julio Mahárbiz: la voz que convirtió a Cosquín en una marca nacional

Decir «¡Aquíííí Cosquííín!» es recordar inmediatamente a Julio Mahárbiz.

Aunque la expresión ya era utilizada por una radio cordobesa, fue él quien la transformó en el grito más famoso del folklore argentino al convertirla en la apertura oficial del Festival Nacional de Folklore.

Su enorme intuición comunicacional hizo que aquella presentación trascendiera el escenario para convertirse en un símbolo de la cultura popular.

Mahárbiz también dejó una huella profunda desde la radio con Argentinísima, un programa que difundió artistas de todo el país y contribuyó decisivamente al crecimiento del folklore en los medios nacionales.

Gracias a ese espacio, cientos de músicos encontraron una ventana para llegar a millones de argentinos.


Rina Morán: la locutora que salvó un programa improvisando en vivo

En la época dorada de la radio, un segundo de silencio podía convertirse en un verdadero desastre.

Durante una emisión del histórico Glostora Tango Club, uno de los cantores olvidó la letra en plena interpretación y la orquesta debió terminar el tango antes de tiempo.

Quedaban casi dos minutos de aire por cubrir.

Rina Morán dejó el libreto de lado y comenzó a improvisar con absoluta naturalidad. Describió el ambiente del estudio, habló de la orquesta, comentó detalles del espectáculo y sostuvo la transmisión hasta que los músicos estuvieron listos para continuar.

Nadie advirtió el inconveniente.

Al finalizar el programa, Alfredo De Angelis fue personalmente a agradecerle por haber salvado la emisión con una demostración magistral de profesionalismo.


Las voces que también forman parte de la música

Los artistas escriben las canciones. Los músicos les ponen melodía. Pero los locutores ayudan a que esas obras lleguen al corazón de la gente.

Julio Mahárbiz, Antonio Carrizo, Marcelo Simón, Miguel Ángel «El Negro» Gutiérrez y Rina Morán representan distintas maneras de ejercer una misma pasión: la de comunicar, emocionar y preservar la memoria sonora de nuestro pueblo.

En cada festival, en cada estudio de radio y en cada transmisión en vivo dejaron mucho más que una presentación. Dejaron una forma de contar la música argentina.

Porque, muchas veces, detrás de una canción inolvidable también hubo una voz inolvidable que la anunció por primera vez.

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