Murió Abdón Fernández, un guardián de la payada rioplatense

La payada rioplatense vuelve a vestirse de luto. A pocos días de la partida de Gabriel Luceno, falleció el histórico payador uruguayo Abdón Fernández, conocido popularmente como «El Colorado», una de las figuras más queridas y respetadas del canto improvisado oriental. Tenía 93 años y era considerado el payador en actividad más longevo del Uruguay.

Su muerte marca el final de una vida dedicada por completo al arte de la improvisación, la guitarra y la tradición criolla. Durante décadas recorrió escenarios, fiestas gauchas y encuentros de payadores, manteniendo viva una expresión artística que forma parte del patrimonio cultural del Río de la Plata.

Oriundo del departamento de Florida, Abdón Fernández comenzó a payar siendo muy joven. Con una voz serena, un profundo conocimiento de la décima y una notable capacidad para el contrapunto, construyó un prestigio que trascendió las fronteras uruguayas. Compartió escenarios con varias generaciones de payadores y fue reconocido tanto por los viejos maestros como por los jóvenes improvisadores, que lo consideraban un referente y un hombre generoso con su saber.

Su trayectoria coincidió con una época de grandes transformaciones para la payada. Mientras el género buscaba nuevos espacios para sobrevivir, Fernández permaneció fiel a su esencia, defendiendo la palabra improvisada, el respeto por la tradición y el valor del encuentro entre guitarras. Nunca entendió la payada como una competencia, sino como un diálogo entre artistas y un puente con el público.

Su presencia fue habitual en festivales criollos, jineteadas, celebraciones populares y encuentros culturales de Uruguay y Argentina. Con el paso de los años se convirtió en uno de los últimos representantes de una generación de payadores que mantuvo viva una tradición centenaria y la transmitió a quienes continuaron el oficio.

La noticia de su fallecimiento provocó una inmediata conmoción en el ambiente del canto criollo. Colegas, instituciones y amigos comenzaron a despedirlo recordando no solo su inmenso talento para improvisar, sino también su humildad, su compañerismo y su compromiso con la cultura popular.

Con la partida de Abdón Fernández desaparece una voz histórica de la payada rioplatense. Pero permanecen sus versos, sus enseñanzas y el ejemplo de una vida consagrada a un arte que, desde hace más de un siglo, une a los pueblos del Río de la Plata a través de la palabra, la guitarra y la improvisación.

En apenas unos días, la payada perdió a dos de sus referentes con las partidas de Gabriel Luceno y Abdón Fernández. Dos generaciones distintas, unidas por el mismo compromiso con la tradición oral y el canto improvisado. Su legado seguirá vivo en cada contrapunto, en cada décima y en cada encuentro donde la guitarra vuelva a ser el puente entre la memoria y la identidad de nuestros pueblos.

Porque los grandes payadores nunca dejan de cantar: sus versos continúan resonando en quienes los escucharon y en las nuevas generaciones que mantienen viva esa herencia.

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