Nuevas Huellas | Gicela Méndez Ribeiro, la voz que hizo de la frontera un territorio para el chamamé

Nacida en Paso de los Libres, donde el río une tanto como separa, Gisela Méndez Ribeiro convirtió esa experiencia fronteriza en el corazón de su obra. Cantante, compositora, investigadora y actriz, lleva más de tres décadas construyendo un camino que expande el chamamé sin perder de vista sus raíces, tendiendo puentes entre culturas, idiomas y generaciones.

Hay artistas que nacen en un lugar. Otros nacen en un paisaje. Gisela Méndez Ribeiro nació en una frontera.

En Paso de los Libres, el portugués y el castellano conviven con naturalidad; las radios cruzan el río Uruguay, las familias se mezclan y las músicas circulan sin pedir permiso. En ese territorio donde las identidades dialogan antes que enfrentarse, comenzó a formarse una artista que entendió desde muy temprano que el chamamé no conoce límites políticos: pertenece a una región cultural mucho más amplia.

La música llegó de la mano de su padre, Ricardo Méndez Ribeiro, acordeonista y compañero de sus primeras presentaciones. Las reuniones familiares fueron su primera escuela y, en 1993, un concurso de canto en su ciudad natal marcó el inicio de un recorrido profesional que muy pronto la llevaría a los grandes escenarios del chamamé. Obtuvo el primer premio como solista en la Fiesta Nacional del Chamamé y fue finalista en Cosquín, cuando apenas comenzaba a construir una identidad artística propia.

Pero reducir su historia a una sucesión de premios sería perder de vista lo esencial.

Desde sus comienzos eligió un camino poco frecuente: abrazar la tradición sin convertirla en una pieza de museo. En sus conciertos conviven los grandes clásicos del repertorio litoraleño con composiciones propias escritas en castellano y portugués, reflejo natural de una vida atravesada por ambas culturas. Su voz no intenta borrar las fronteras; las transforma en un espacio de encuentro.

Ese mismo espíritu la llevó a Francia en 2003. Allí compartió escenarios con Rudi y Nini Flores, grabó para Radio France el álbum Musique de Corrientes y descubrió que el chamamé podía emocionar incluso a quienes jamás habían pisado el Litoral argentino. Más tarde llegarían giras por Brasil, Estados Unidos y Japón, consolidando una trayectoria internacional que nunca resignó su identidad correntina.

De regreso al país, su carrera siguió creciendo, pero también comenzó otra búsqueda.

Gisela comprendió que había una parte de la historia del chamamé que permanecía casi invisible: la de las mujeres que habían sostenido el género durante décadas sin recibir el mismo reconocimiento que sus colegas varones. Esa inquietud dio origen al documental El chamamé y sus mujeres, un trabajo de investigación que recupera voces, memorias y trayectorias fundamentales para comprender la historia del género. Desde entonces, además de cantar, asumió un compromiso permanente con la construcción de una escena más equitativa.

Su militancia nunca fue un gesto aislado. En entrevistas y encuentros públicos ha insistido en la necesidad de ampliar los espacios para las artistas, recordando que el chamamé también fue construido por mujeres compositoras, intérpretes y creadoras cuya obra merece ocupar el lugar que le corresponde dentro del patrimonio cultural argentino.

Paralelamente, desarrolló una faceta autoral que con el tiempo se volvió una de sus marcas distintivas. Canciones como Meu Chamamé, Fronteriza, Alma Violão, La magia que habita en cualquier chamamé o A navegar revelan una compositora capaz de dialogar con la tradición sin repetir fórmulas, incorporando nuevas imágenes y sonoridades a un repertorio profundamente arraigado en el Litoral.

En los últimos años también sumó la actuación, participando de la serie La riña, donde interpretó a Doña Silva, un personaje que le permitió explorar otra manera de contar las historias de su tierra. Esa experiencia confirmó que su búsqueda artística siempre excedió el escenario musical.

Hoy, radicada en Santa Ana e integrante de la Orquesta Folklórica de la Provincia de Corrientes, continúa recorriendo escenarios con la misma convicción que la acompañó desde sus primeros pasos: el chamamé no es una tradición inmóvil, sino una cultura viva que crece cada vez que encuentra nuevas voces para contarla.

🎧 Para empezar a escucharla

Conocer la obra de Gisela Méndez Ribeiro es descubrir una forma de entender el chamamé como puente entre culturas. Estas canciones ofrecen una excelente puerta de entrada a su universo artístico.

🎵 Meu Chamamé
Una de sus composiciones más representativas, donde el portugués y el castellano dialogan con absoluta naturalidad.

🎵 Fronteriza
La canción que mejor sintetiza su identidad artística y su pertenencia al paisaje cultural del río Uruguay.

🎵 Alma Violão
Una obra donde confluyen la sensibilidad brasileña y la tradición chamamecera.

🎵 La magia que habita en cualquier chamamé
Una declaración artística sobre el poder de la música como espacio de encuentro.

🎵 Viejo Caá Catí
Su interpretación de este clásico evidencia el respeto por la tradición sin perder una voz propia.

🎵 Ñangapirí
Otra muestra de su capacidad para resignificar el repertorio histórico del Litoral.

▶️ Escuchá a Gicela en las principales plataformas digitales.

💿 Discografía

  • Por el caminito (2007)
  • Voz de Frontera (2012)
  • Esencia (2020)
  • Del otro lado (2021, junto a Yuki Makita)

✍️ ¿Por qué deja una Nueva Huella?

Porque Gisela Méndez Ribeiro entendió que la tradición no se fortalece levantando fronteras, sino tendiendo puentes.

Su obra demuestra que el chamamé puede dialogar con otros idiomas, otros públicos y otras culturas sin perder su esencia. Al mismo tiempo, abrió caminos para que las mujeres ocuparan un lugar más visible dentro de un género donde durante décadas muchas de sus protagonistas quedaron relegadas al margen de la historia.

Cantante, compositora, investigadora y gestora cultural, hizo de su propia biografía una forma de ampliar el horizonte del chamamé. No canta desde una frontera: canta para demostrar que, cuando la música es verdadera, las fronteras dejan de ser límites y se convierten en lugares de encuentro.

Por Federico «Poni» Rossi


Nuevas Huellas es un espacio dedicado a conocer a las y los artistas que están escribiendo el presente de la música de raíz latinoamericana. Trayectorias, búsquedas estéticas, obras y el camino recorrido para comprender las voces que hoy dejan su marca.

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