La segunda tanda de lanzamientos de MuLA reúne nuevas obras y relecturas que recorren distintas geografías de la música popular argentina: del homenaje de Nahuel Pennisi a Mercedes Sosa a la memoria santafesina de Fabián Ballario, pasando por el chamamé, las músicas del NOA, la canción de autor y nuevas formas de pensar la tradición.
La música de raíz no es una sola cosa. Puede aparecer en una zamba, en una canción de autor, en una caja coplera, en un acordeón, en una guitarra o incluso en una producción que decide tensionar las formas tradicionales para llevarlas hacia otros territorios.
En esta segunda tanda de lanzamientos, MuLA reúne once trabajos que tienen en común una relación profunda con la identidad, la memoria y las músicas populares, pero que se acercan a esos universos desde perspectivas muy diferentes.
Hay homenajes, discos de canciones propias, rescates de repertorio, experimentaciones y obras atravesadas por una fuerte pertenencia territorial. Un recorrido que va de Tucumán a Catamarca, de Jujuy a Córdoba y de Entre Ríos a Santa Fe, con distintas maneras de entender qué significa hoy hacer música de raíz.
Nahuel Pennisi — Canta a Mercedes Sosa
Buenos Aires
El homenaje a Mercedes Sosa ocupa un lugar central en esta tanda. En Nahuel Pennisi canta a Mercedes Sosa, el guitarrista y cantante revisita diez canciones vinculadas al repertorio de La Negra desde su propia identidad artística.
El álbum recorre folklore, canción popular, tango y rock argentino, con obras como Canción con todos, Cuando tenga la tierra, Zamba para no morir, Los mareados, Parte del aire y Promesas sobre el bidet. La selección también permite recuperar una dimensión fundamental de Mercedes: su capacidad para apropiarse de canciones provenientes de universos musicales diversos.
Pennisi no intenta reproducir aquella voz. El desafío está justamente en llevar esas canciones hacia su propia manera de cantar y tocar. El propio artista definió el proyecto como el desafío más importante de su carrera.
El proyecto se completa con una propuesta audiovisual especialmente significativa: cada canción tiene su videoclip, filmado en Tucumán, tierra natal de Mercedes Sosa.
Decime Chango — Una huella en la historia
Córdoba
El folklore de raíz popular también encuentra una expresión contemporánea en Una huella en la historia, de Decime Chango.
La propuesta se inscribe en una tradición de folklore joven que busca sostener el vínculo con la canción popular y, al mismo tiempo, construir una identidad propia dentro del circuito de festivales y escenarios argentinos.
El nombre del trabajo funciona también como declaración de principios: la huella aparece como memoria, como camino recorrido y como posibilidad de continuar una tradición que permanece abierta a nuevas generaciones.
Ángelo Aranda — Memorias del monte
Formosa
Desde Formosa llega uno de los trabajos más directamente ligados a la memoria rural y al paisaje norteño.
Memorias del monte, de Ángelo Aranda, fue presentado como un proyecto de gran amplitud: dieciséis canciones originales concebidas por el propio artista, de las cuales catorce fueron incorporadas inicialmente al lanzamiento digital.
Chacareras, polkas, chamamés, cuecas, zambas y huaynos construyen un repertorio donde aparecen las costumbres camperas, el trabajo rural, los afectos familiares y la relación con el monte.
Hay canciones como Peón sufrido, Llora el algarrobo y Sillón de la abuela que condensan especialmente esa voluntad de recuperar experiencias y personajes de una memoria cotidiana. La decisión de completar las dieciséis canciones progresivamente también propone una forma de escucha menos inmediata y más pausada.
La Banda Chamamecera — Session Chamamé
Buenos Aires
El chamamé aparece en una versión directa, festiva y pensada para el baile con La Banda Chamamecera, producción vinculada a Session Chamamé.
El trabajo reúne siete canciones en apenas once minutos y funciona prácticamente como un enganchado continuo, enlazando clásicos, canciones populares y adaptaciones al universo chamamecero.
Entre ellas aparece Lloran las rosas, llevada al ritmo litoraleño, junto con piezas como Don Gualberto, Rey Cachencho y Me duele amarte.
La particularidad está en ese formato breve y dinámico, pensado tanto para las plataformas digitales como para las fiestas y los circuitos bailables. Session Chamamé, además, desarrolla una tarea audiovisual de difusión de artistas y conjuntos vinculados al chamamé y las músicas del Litoral.
Grupo Chijra — Esencia del Norte
San Salvador de Jujuy
Hay discos que funcionan también como documentos de una época. Esencia del Norte, del Grupo Chijra, pertenece a esa categoría.
Originalmente editado en CD en 2013, el trabajo recupera una de las expresiones más reconocibles de la música tropical andina jujeña: el encuentro entre cumbia, huayno, morenada, caporal y los instrumentos de viento andinos.
Sikus y anatas conviven con teclados, bajo, batería y bronces, generando esa sonoridad festiva que se convirtió en parte del paisaje musical del Carnaval Jujeño.
La recuperación y circulación digital del álbum permite volver sobre un repertorio que ayudó a consolidar una identidad musical propia del norte argentino: profundamente ligada al baile, al carnaval y a las músicas andinas.
Paimun — Kansiones III
El universo de Paimun propone una relación diferente con la música de raíz.
Compuesto por Nacho de Luca y editado por Portal Sur Records, Kansiones III reúne ocho canciones junto a numerosos invitados del circuito independiente argentino. El resultado es un trabajo acústico, experimental y de fuerte espíritu comunitario.
La particularidad excede incluso la música grabada. El lanzamiento físico fue concebido como un objeto de colección: una caja musical mecánica de 15 tonos acompañada por tiras de papel perforado con melodías del álbum.
Es una decisión que dialoga con la propia concepción del proyecto: recuperar formas analógicas, artesanales y manuales en un contexto dominado por el consumo digital.
En lo musical, guitarras, voces, sonidos de ambiente y registros de campo construyen una atmósfera cercana al teatro y al cine, donde el folklore aparece menos como género cerrado que como materia para experimentar.
Belén Herrera — Entre tú y yo
Yerba Buena, Tucumán
Desde Yerba Buena, Tucumán, Belén Herrera presenta Entre tú y yo, un álbum de 16 canciones que reúne distintas expresiones de su identidad dentro del folklore argentino: zambas, chacareras y canciones atravesadas por el paisaje, la memoria y la pertenencia.
El disco recupera como punto de partida la canción que le da título, una zamba de fuerte intensidad romántica que aborda el deseo y el amor secreto, pero amplía esa mirada hacia un repertorio donde también aparecen de manera explícita las raíces tucumanas, como en Si llega a ser tucumana y Tucumana hasta la muerte.
Con No hay tiempo para sufrir, de Peteco Carabajal, como una de las participaciones destacadas, el nuevo álbum funciona también como una síntesis del recorrido de Herrera: una cantora formada en el circuito de festivales y peñas, que construyó una voz propia dentro de la renovación del folklore y que continúa reivindicando desde Tucumán una canción popular profundamente ligada a su territorio.
Nancy Pedro — RONDA
Pero hay algo que las conecta: la necesidad de volver sobre una raíz para preguntarse qué puede hacer con ella la música de hoy.
Tafí Viejo, Tucumán
Nancy Pedro lleva la idea de comunidad directamente al centro de su nuevo trabajo.
RONDA, su noveno álbum, profundiza una búsqueda que la artista tucumana viene desarrollando alrededor del canto colectivo y de la música como herramienta de encuentro.
Uno de los elementos más singulares del proyecto es la participación de 250 voces, provenientes de sus experiencias de canto comunitario. El resultado convierte al disco en una obra coral en la que las voces individuales terminan construyendo una voz colectiva.
La canción Ronda tiene, además, una historia previa vinculada a las políticas de cuidado en Argentina: fue compuesta especialmente para la Campaña Nacional Cuidar en Igualdad y utilizada como pieza musical de sus actividades.
En el nuevo álbum, aquella idea se expande: cantar aparece como una forma de sostener, acompañar, recordar y construir comunidad.
Guadalupe Gómez — Bailemos corazón
Córdoba
Desde Córdoba llega Bailemos corazón, de Guadalupe Gómez, un trabajo que nació sin la intención inicial de convertirse necesariamente en un disco y terminó encontrando su propia forma.
La espontaneidad es parte de su identidad. Las canciones surgieron de manera intuitiva y fueron construyendo un repertorio atravesado por el amor, las pérdidas, las raíces y los paisajes emocionales.
La producción y los arreglos estuvieron a cargo de Guadalupe Gómez y Julio Gutiérrez, quienes trabajaron sobre una propuesta donde conviven folk, jazz, poesía y folklore latinoamericano. El álbum también cuenta con la participación de Paola Bernal y Jorge Martínez, mientras que Marcos Merlini aparece como invitado en uno de los temas.
El resultado es un trabajo íntimo y acústico que parece sostenerse sobre una idea sencilla: dejar que las canciones encuentren su propio camino hasta llegar a otros corazones.
Marcia Müller — Palomas
Paraná, Entre Ríos
La identidad litoraleña encuentra en Marcia Müller una de sus búsquedas más profundas.
En Palomas, la acordeonista, cantante y etnomusicóloga vuelve a trabajar sobre el chamamé y las músicas de Entre Ríos desde una perspectiva donde la investigación, la memoria y la interpretación conviven.
El EP reúne cinco canciones y cuenta con su trío junto a Florencia Schroeder y Federico Sgarbanti, además de la participación de músicos entrerrianos invitados.
Hay en el proyecto una búsqueda particular del chamamé entrerriano, con su carácter más nostálgico y paisajístico, y una atención especial a las formas musicales de la región.
La trayectoria de Müller como investigadora de las músicas populares aporta otra dimensión al trabajo: Palomas no solamente interpreta una tradición, también dialoga con ella desde el conocimiento y la experiencia de campo.
Fabián Ballario — Postales de mi San Justo
San Justo, Santa Fe
Cerrar esta tanda con Fabián Ballario es volver al territorio.
Postales de mi San Justo es una canción construida como homenaje a la localidad santafesina que forma parte de la identidad del acordeonista. La letra del poeta Gustavo encuentra en el acordeón de Ballario una forma de convertir el paisaje cotidiano en canción.
La obra está atravesada además por una historia familiar: Ballario es hijo del recordado acordeonista Héctor “Gringo” Ballario y para esta producción utiliza el mismo acordeón que perteneció a su padre.
Ese instrumento convierte la canción en algo más que una postal geográfica. Hay memoria familiar, pertenencia y continuidad de una tradición chamamecera que Ballario defiende desde la escuela montielera y el chamamé clásico.
La obra funciona, así, como cierre perfecto para una tanda atravesada por una misma pregunta: cómo hacer que un territorio siga sonando cuando cambia el tiempo.
Once discos, una misma raíz
Los once lanzamientos reunidos en esta segunda tanda muestran que hablar de folklore y músicas de raíz implica hablar de mucho más que de géneros musicales.
Está la memoria de Mercedes Sosa en la voz de Nahuel Pennisi; el monte formoseño de Ángelo Aranda; el carnaval jujeño del Grupo Chijra; la comunidad que canta con Nancy Pedro; el chamamé de Marcia Müller y Fabián Ballario; la canción íntima de Guadalupe Gómez y Belén Herrera; la experimentación de Paimun y la energía bailable de Session Chamamé.
Son geografías, generaciones y búsquedas diferentes.
Y ahí, precisamente, está buena parte de la vitalidad de estas nuevas producciones.
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