Pucho Ponce: una vida entre la música, el dibujo y el carnaval de Los Tekis

José Luis “Pucho” Ponce, bajista histórico de Los Tekis, murió a los 68 años. La noticia fue comunicada por sus propios compañeros de banda, que lo despidieron como “amigo, hermano, cumpita de la música y de la vida”. Con su partida se va uno de los músicos que durante más de tres décadas acompañó la construcción de una de las agrupaciones fundamentales del folklore argentino contemporáneo.

Nacido en Villa María, Córdoba, el 29 de diciembre de 1957, Ponce comenzó a acercarse a la música durante su adolescencia. A los 16 años recibió prestado un viejo bajo Faim y poco después ya tocaba en una orquesta de baile. También integró un grupo de rock llamado Universo y, mientras estudiaba en Córdoba, continuó desarrollando su carrera como bajista.

A fines de la década de 1980 viajó a Italia, donde permaneció durante siete años. Allí integró una banda de música latina y latin jazz, una experiencia que amplió sus horizontes musicales antes de su regreso a la Argentina.

El encuentro con Los Tekis

El camino de Pucho se cruzó con Los Tekis en 1995, poco después de que el conjunto jujeño recibiera la Consagración en el Festival Nacional de Folklore de Cosquín. A través de un amigo sonidista de la banda, fue convocado inicialmente para realizar algunas presentaciones junto a Walter Sader. La experiencia terminó convirtiéndose en una incorporación definitiva.

Desde entonces, su historia quedó profundamente ligada a la de Los Tekis.

La agrupación, nacida en Jujuy a comienzos de los años 90, había construido su identidad alrededor de los ritmos del Noroeste argentino —carnavalitos, bailecitos, huaynos y taquiraris— y de instrumentos como quenas, sikus, zampoñas y charangos. Ponce incorporó a esa formación el bajo eléctrico, aportando una base rítmica fundamental para el sonido que la banda desarrollaría durante las décadas siguientes.

Su llegada coincidió con una etapa decisiva. Después de la Consagración de Cosquín de 1995, Los Tekis comenzaron una carrera que los llevaría por escenarios de todo el país y, posteriormente, por distintos lugares del mundo. El grupo llegó a recorrer más de 100.000 kilómetros por año y convirtió el carnaval jujeño y la música del Norte en una celebración capaz de dialogar con públicos de todo el país.

Pucho permaneció allí durante más de treinta años. Atravesó cambios de formación, discos, giras, escenarios y distintas etapas estéticas de la banda. En 2023, además, fue uno de los integrantes que presentó el disco Todos nos vamos a morir igual, material en el que Los Tekis profundizaron su búsqueda de cruces musicales y colaboraciones.

Un músico que también dibujaba

Detrás del bajista había otra faceta artística menos conocida.

Pucho era dibujante e ilustrador. Durante la pandemia recuperó con fuerza esa actividad y comenzó a desarrollar distintos proyectos vinculados al dibujo. En 2024 presentó parte de su obra en la muestra colectiva El lápiz me lleva, realizada en la Casa del Poeta de Villa de Merlo. Allí expuso cuatro trabajos y volvió a mostrar una dimensión creativa que había acompañado su vida junto con la música.

“Yo no podría ser músico si no fuera todas estas cosas también”, había explicado en una entrevista. Para Ponce, el escenario era apenas una parte de una identidad artística mucho más amplia.

También dejó muestras de una profunda sensibilidad hacia otros músicos. En 2023, después de conocer la historia de un guitarrista que había sufrido el robo de su instrumento, decidió regalarle una guitarra para que pudiera continuar trabajando con su música. “Yo también soy músico y sé lo que significa la guitarra para él”, explicó entonces.

La despedida

La noticia de su muerte fue comunicada por Los Tekis con un mensaje cargado de afecto. “Hoy ya no estás físicamente entre nosotros pero tu espíritu trasciende en cada canción y en cada corazón carnavalero”, expresaron sus compañeros.

En otro de los mensajes lo definieron como “amigo, hermano, cumpita de la música y de la vida” y recordaron los abrazos, las charlas, las anécdotas y los años compartidos.

La noticia resulta especialmente dolorosa porque Pucho había continuado activo hasta los últimos meses. En enero de 2026 participó de una entrevista en la que hablaba de la vigencia de Los Tekis y de su vínculo con el folklore. En febrero, además, la banda formó parte de la programación del Festival de Peñas de Villa María, ciudad de origen de Ponce.

Hasta el momento, Los Tekis no informaron públicamente la causa de su fallecimiento y tampoco encontré una fuente periodística confiable que permita establecerla. Por respeto a su familia y a sus compañeros, cualquier versión que circule al respecto debe ser tomada con cautela.

Una huella en el carnaval

Durante más de tres décadas, Pucho Ponce fue parte de una historia que excedió ampliamente a una banda.

Los Tekis ayudaron a transformar el carnaval norteño en un fenómeno cultural de alcance nacional, llevando la música jujeña a grandes escenarios, festivales y celebraciones de todo el país. En esa construcción, el bajo de Pucho fue parte de una identidad sonora que acompañó generaciones.

Sus compañeros lo despidieron prometiendo un reencuentro “cuando sea la hora”.

“Hasta el otro carnaval”, escribieron.

Y quizás no haya una despedida más apropiada para un músico que durante tantos años hizo de la música, la amistad y el carnaval una misma forma de vida.

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