Nuevas Huellas | Damián Lemes: una canción entrerriana que sigue remando

Desde Gualeguaychú, Damián Lemes construyó una obra atravesada por la memoria, el territorio y las músicas de Entre Ríos. Integrante de una generación que volvió a mirar el cancionero entrerriano para crear desde el presente, su música dialoga con la tradición, el carnaval, el río, los barrios y las historias cotidianas. Entre el trabajo colectivo de De Costa a Costa y una discografía que nunca dejó de buscar nuevos caminos, Lemes forma parte de una nueva canción entrerriana que conoce sus raíces, pero no se queda quieta.

Escuchar antes de nombrar

Hay músicas que aparecen en una manera de tocar, en una melodía, en determinadas palabras, pero también en la relación que mantienen con un lugar.

En Entre Ríos, esa relación tiene una geografía particular. Están los ríos, las costas, los pueblos, los montes, los carnavales y las ciudades atravesadas por una identidad que se fue construyendo entre distintas músicas y distintas historias. Hay formas que llegaron desde otros territorios y adquirieron una manera propia de sonar. Hay repertorios transmitidos durante generaciones y también canciones que todavía esperan ser escritas.

Damián Lemes trabaja justamente en ese territorio.

Nació en Gualeguaychú y construyó desde allí una trayectoria como cantor, guitarrista y compositor. Antes de desarrollar su camino solista integró La Sincopada, grupo con el que recorrió festivales y escenarios del país. En 2007 obtuvo el premio a Mejor Solista Vocal en el Festival de Música Popular de Baradero y, con el tiempo, fue consolidando una obra propia en la que la canción se convirtió en una forma de mirar y contar su lugar.

Él mismo eligió una definición sencilla para explicar lo que hace: “soy un hacedor de canciones”.

La frase resulta más precisa que cualquier etiqueta. Porque Lemes no trabaja solamente sobre un repertorio que ya existe. Tampoco se limita a reproducir una determinada especie folklórica. Su búsqueda está en conocer de dónde viene una música para preguntarse qué puede hacerse con ella ahora.

De Costa a Costa: volver a mirar la provincia

En 2012 comenzó a tomar forma un movimiento fundamental para una generación de músicos entrerrianos: De Costa a Costa.

El proyecto reunió a intérpretes, compositores, investigadores, bailarines y docentes alrededor de una preocupación común: conocer, estudiar, recuperar y difundir las músicas de Entre Ríos. Encuentros, talleres, investigación, transcripción de repertorios, archivo musical y conciertos fueron parte de un mismo intento por volver a mirar una tradición que durante mucho tiempo había sido reducida a unas pocas expresiones.

Lemes fue parte de ese proceso. Integró el Ensamble La Creciente, vinculado al movimiento, y participó de actividades junto a músicos como Liliana Herrero y Carlos Aguirre. También compartió escenarios y proyectos con algunos de los nombres fundamentales de la música popular del Litoral.

Pero lo importante no está solamente en esa lista de encuentros. Está en una manera de entender la música.

De Costa a Costa propuso ampliar la mirada sobre el folklore entrerriano. La chamarrita es una parte fundamental de esa identidad, pero no es toda la historia. También están el rasguido doble, el chamamé, el tanguito montielero, las rancheras, las mazurcas, los estilos y otras formas que construyeron una sonoridad propia a partir del cruce de culturas y geografías.

Sobre esa base podemos pensar una Nueva Canción Entrerriana: una creación contemporánea que no reniega de la tradición, pero tampoco la trata como algo detenido en el tiempo.

Lemes es uno de sus nombres.

Y su pertenencia a esa escena no anuló su individualidad. Por el contrario: le permitió encontrar una voz propia dentro de un territorio musical compartido.

La raíz también puede moverse

La discografía de Lemes permite seguir ese movimiento.

Canciones del Gajo al Suelo, publicado en 2011, abrió su camino solista. Después llegaron Hijas del Aguacero (2016), Obrador (2018) y ¡Guarango! (2020). En 2024 aparecieron tres trabajos que muestran distintas zonas de su producción: Damián Lemes, Tábanos, realizado junto a Tati Grandolio, y LEMES ON.

No hace falta recorrerlos como una cronología para encontrar una constante. En todos hay una relación con la canción de raíz, pero también una voluntad de explorar sus posibilidades.

Obrador trabaja sobre el paisaje ribereño y una paleta que atraviesa milonga, candombe, rasguido doble, chamarrita y chamamé. ¡Guarango! profundiza la mirada sobre la región y combina composiciones propias con piezas del cancionero litoraleño. En esos trabajos aparecen también encuentros con músicos de distintas generaciones, entre ellos Ramón Ayala, Antonio Tarragó Ros, Carlos Aguirre y Silvia Iriondo.

La tradición, en Lemes, funciona como material.

No como una fórmula.

Eso permite entender también Corneta Murguera, un proyecto que lleva a la canción un sonido profundamente asociado a los carnavales populares de Gualeguaychú: las cornetas de los corsos. La experiencia de Lemes en la murga Los Vacantes vuelve años después convertida en música, cruzando esa memoria barrial con la chamarrita y otras formas de la canción entrerriana.

Algo que pertenece a la vida cotidiana entra en contacto con una tradición musical y encuentra una forma nueva.

La canción como memoria

Quizás por eso el territorio de Lemes no sea solamente un paisaje.

También está hecho de personas, voces e historias que sobreviven en la memoria de una ciudad.

La Yuyera” es uno de los ejemplos más recientes. El chamamé nació de una historia real de Gualeguaychú: la de Doña Geroma, una vecina del barrio La Cuchilla conocida por sus conocimientos sobre hierbas medicinales y por el vínculo que había construido con quienes acudían a ella.

Lemes la conoció durante su infancia. Años después, aquella memoria terminó convertida en canción.

En enero de 2026, “La Yuyera” ganó el rubro Canción Inédita del Pre-Cosquín y llevó a Lemes hasta el escenario Atahualpa Yupanqui del Festival Nacional de Folklore.

El reconocimiento tiene una particularidad que excede al premio.

La canción llevó a Cosquín una historia pequeña.

No una leyenda nacional ni un personaje monumental, sino una mujer de un barrio, sus saberes, sus plantas y una memoria que parecía pertenecer solamente a quienes la habían conocido.

Lemes consiguió que esa historia local pudiera ser escuchada en otro lugar sin quitarle aquello que la hacía propia. La canción conserva su procedencia y, al mismo tiempo, consigue abrirla.

Ahí aparece una de las claves de su escritura: no necesita alejarse de Gualeguaychú para hablarle a otros lugares.

Remar con otros

La trayectoria de Lemes también puede leerse desde los espacios que ayudó a construir.

En 2015 impulsó Remando, un ciclo nacido en Gualeguaychú para generar encuentros alrededor de la música del Litoral. Por allí circularon artistas de distintas generaciones y procedencias. La propuesta volvió a poner en primer plano algo que atraviesa su recorrido: la música popular también se construye en los encuentros.

De Costa a Costa, La Creciente, Remando: distintos nombres para una misma necesidad de encontrarse, escuchar y hacer circular canciones.

Ese movimiento colectivo convive con una obra cada vez más personal.

Allí aparecen otros nombres de la escena entrerriana —Guille Lugrin, Atahualpa Puchulu, Marcos Pereyra, Silvia Teijeira, Facundo Torresan, Marcia Müller y la continuidad de la obra de Abelardo Dimotta— que ayudan a dibujar un mapa más amplio. No se trata de una escuela cerrada ni de un género con reglas precisas. Es una generación de músicos que volvió a preguntarse qué significa hacer música de Entre Ríos cuando el presente también forma parte de la tradición.

Lemes aporta a ese mapa una característica particular: la canción como centro de gravedad.

Una música que no necesita quedarse quieta

Hay una tentación frecuente cuando se habla de música de raíz: pensar que conservar una tradición significa repetir sus formas conocidas.

La obra de Lemes plantea otra posibilidad.

Una chamarrita puede hablar de una mujer de un barrio. Una murga puede encontrarse con una canción de raíz. Una memoria familiar puede convertirse en un chamamé. Una reunión entre amigos puede transformarse en una canción rioplatense. El repertorio heredado puede convivir con composiciones nuevas y con músicos de distintas generaciones.

En 2026, “Quiero 32” volvió sobre una escena cotidiana: amigos, truco, fútbol, asado y celebración compartida. La canción incorpora una sonoridad cercana a la murga uruguaya y confirma que el territorio de Lemes nunca fue una frontera cerrada.

Lo entrerriano, en su obra, no funciona como una etiqueta que determina de antemano cómo tiene que sonar una canción.

Funciona como un lugar desde donde mirar.

Y quizás allí esté una de las diferencias fundamentales entre recuperar una tradición y habitarla.

🎧 Para empezar a escucharlo

Una buena puerta de entrada es La Yuyera, porque reúne varias de las preocupaciones que atraviesan su obra: chamamé, memoria, paisaje, saberes populares y una historia profundamente ligada a Gualeguaychú.

Después, vale la pena entrar en Obrador y ¡Guarango! para reconocer dos momentos centrales de su producción y escuchar la amplitud de su mirada sobre la música entrerriana.

Corneta Murguera permite acercarse a otra dimensión de su búsqueda: la posibilidad de tomar una expresión nacida en la cultura popular de Gualeguaychú y llevarla hacia una nueva forma musical.

Y los trabajos publicados en 2024 permiten seguir ese movimiento hacia otras sonoridades y formatos.

Más que una puerta de entrada única, su discografía propone un recorrido.

💿 Discografía

Canciones del Gajo al Suelo — 2011

Hijas del Aguacero — 2016

Obrador — 2018

¡Guarango! — 2020

Damián Lemes — 2024

Tábanos — 2024

LEMES ON — 2024

📸 Galería

✍️ ¿Por qué deja una Nueva Huella?

Porque Damián Lemes pertenece a una generación que entendió que conocer una tradición no obliga a repetirla.

Al contrario: conocer una raíz también puede significar preguntarse qué canciones todavía pueden crecer desde ella.

Su recorrido está ligado a una provincia concreta, a una ciudad concreta y a una escena musical concreta. Pero su obra no se queda encerrada allí. Desde Gualeguaychú mira hacia el cancionero entrerriano, hacia el Litoral, hacia Uruguay, hacia otras generaciones y hacia las historias mínimas que todavía forman parte de la vida cotidiana.

La huella aparece justamente en ese movimiento.

Lemes no canta Entre Ríos para conservarla intacta. La canta para descubrir qué puede seguir diciendo.

Y mientras esa pregunta permanezca abierta, la canción entrerriana también seguirá avanzando.

Como quien rema: con una orilla detrás, otra adelante y el río en el medio.

Por Federico «Poni» Rossi

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