Murió Pastora Cruz, una voz del folklore pampeano

María Inés Sosa, conocida artísticamente como Pastora Cruz, murió el 1 de octubre en Santa Rosa, a los 53 años. Nacida en Telén, construyó una trayectoria ligada al canto, la música popular y la identidad folklórica de La Pampa.

El folklore pampeano despidió a una de sus voces. El jueves 1 de octubre murió en Santa Rosa María Inés Sosa, conocida artísticamente como Pastora Cruz. Tenía 53 años.

Nacida en Telén, Pastora Cruz construyó su recorrido artístico desde una fuerte pertenencia al territorio pampeano. Su propuesta estuvo vinculada al folklore y, particularmente, a una mirada campera de la música popular, atravesada por las historias, los paisajes y las experiencias de su propia tierra.

Pero su vínculo con la música no se limitó a la interpretación. También fue autora de sus canciones, una dimensión importante de su trayectoria. En sus composiciones aparecieron experiencias personales y una sensibilidad ligada a la vida cotidiana, los afectos y el mundo rural.

Entre las canciones que quedaron asociadas a su nombre se encuentra “Mi Regalo”, señalada como una de sus primeras composiciones conocidas. El tema continuaba formando parte de su repertorio y fue especialmente recordado tras conocerse la noticia de su muerte.

Una cantora de La Pampa

Pastora Cruz tuvo una presencia sostenida en peñas, festivales y encuentros culturales, principalmente en La Pampa, aunque su música también llegó a escenarios de otras provincias.

En mayo de 2024, por ejemplo, fue una de las artistas convocadas para una gran peña folklórica realizada en Winifreda, donde compartió escenario con Gualicho y otros artistas y agrupaciones de la provincia.

Su recorrido discográfico también da cuenta de una producción sostenida. A mediados de la década de 2010 se registraban cuatro trabajos: Ilusionada, Que no disponga la ley, Por siempre… y Porque soy de Pueblo…. En ellos convivieron distintos géneros del cancionero popular, entre ellos zambas, milongas, huaynos, chamamés, chacareras, cuecas y valses, junto con numerosas composiciones propias.

La relación con Telén, su pueblo natal, fue una constante. Allí quedaron buena parte de sus recuerdos y también una parte fundamental de la identidad que llevó a sus canciones. Tras conocerse su fallecimiento, desde el municipio destacaron su aporte a la cultura y al canto y la consideraron parte de la identidad comunitaria.

También desde Victorica, localidad estrechamente ligada a su trayectoria, llegaron expresiones de pesar. Allí había participado de distintos encuentros y escenarios, entre ellos la Fiesta Nacional de la Ganadería.

La despedida

La noticia de su muerte generó muestras de tristeza entre músicos, trabajadores de la cultura y comunidades de distintas localidades pampeanas. Pastora Cruz atravesaba un delicado estado de salud y murió durante la mañana del 1 de octubre en Santa Rosa.

Tenía 53 años.

Su recorrido deja canciones, discos y escenarios, pero también una pertenencia muy concreta: la de una cantora que hizo de La Pampa el lugar desde donde contar y cantar su propia historia.

Epílogo

En el folklore, muchas veces la identidad de una región también se construye a través de las voces que la nombran. Pastora Cruz fue una de esas voces. Desde Telén, llevó a sus canciones una forma de mirar el paisaje pampeano, sus costumbres y su gente. Su muerte cierra una etapa, pero sus canciones quedan como parte de esa memoria.

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