Murió Tinco Andrada, una voz de Añatuya entre la literatura y el folklore

Poeta, escritor y compositor, construyó una obra atravesada por la memoria, la identidad santiagueña y la vida de su tierra. Autor de novelas, poemas y más de un centenar de canciones, trabajó junto a figuras como Raúl Carnota, Demi Carabajal, Coco Banegas y Martín Paz. Fue homenajeado en la Feria del Libro de Santiago del Estero apenas un día antes de su muerte.

La cultura santiagueña está de luto. Este domingo 4 de octubre murió Tinco Andrada, poeta, escritor y compositor nacido en Añatuya, cuya obra transitó durante décadas distintos territorios de la cultura popular.

Su muerte se produjo apenas un día después de un reconocimiento particularmente significativo: el sábado 3 de octubre había sido homenajeado en la 16ª Feria del Libro de Santiago del Estero, en un encuentro destinado a recuperar su trayectoria y acercar su obra a las nuevas generaciones.

La noticia volvió a poner en primer plano una producción que excedió largamente las fronteras de la canción folklórica. Andrada escribió poesía, cuentos y novelas, investigó sobre historia y cultura y compuso más de un centenar de canciones.

Añatuya como punto de partida

Para Tinco Andrada, Añatuya no fue solamente el lugar donde nació. Fue una referencia permanente de su obra y de su manera de entender la cultura.

En 2025, al recibir una distinción en su ciudad natal, definió a Añatuya como “mi lugar en el mundo”. En aquella oportunidad también dejó una frase que permite entender buena parte de su recorrido: “Nuestra tierra y mi gente valen mucho más”.

Su relación con Santiago del Estero atravesó tanto sus textos literarios como sus canciones. La memoria de los pueblos, sus personajes, la historia y las formas de vida de la región aparecieron una y otra vez en su producción.

Un escritor de novelas, cuentos y poesía

Andrada publicó su primer libro, Con los pies en la Tierra, en 1995. Luego llegaron Con el Mismo Norte (2002), El Negro Manuel (2011), El sol de las soledades (2015), Los bocetos de Picasso y La hija del español, entre otros trabajos.

Su literatura no quedó restringida al paisaje santiagueño. En El sol de las soledades, por ejemplo, construyó una historia alrededor de una mujer que mendiga en San Telmo y de unas cartas ocultas durante décadas.

Los bocetos de Picasso, presentada como una de sus novelas, parte de la crisis argentina de 2001 y sigue el recorrido de un joven pintor desde Tilcara hacia Buenos Aires.

En La hija del español volvió sobre la historia argentina y el período colonial, las luchas por la independencia y las guerras civiles, recuperando además la presencia de la población negra y su influencia cultural.

Ese interés por la historia también se trasladó a su actividad como divulgador. Andrada ofrecía charlas y talleres sobre la negritud, su cultura y su presencia durante el período colonial, además de participar en encuentros en escuelas y profesorados.

El poeta que también escribía canciones

La literatura y la música no fueron caminos separados en su obra.

Andrada escribió más de cien canciones folklóricas, muchas de ellas en colaboración con músicos de distintas generaciones. Entre los artistas con los que trabajó aparecen Raúl Carnota, Demi Carabajal, Coco Banegas, Martín Paz y Shalo López.

Sus composiciones también fueron interpretadas por artistas y grupos como Los Nocheros, Suna Rocha y Torres Vila.

Una de las canciones recuperadas en estas horas es “Me enamoraste”, con letra de Andrada y música de Federico Gamba. Existe una versión en la que el propio Tinco recita sus versos acompañado por Juan Carlos Liendro, Gamba y Roberto Auat.

Ese cruce entre palabra y música permite comprender mejor su lugar dentro de la cultura popular santiagueña: la canción era otra forma de prolongar una escritura que ya estaba presente en sus poemas y relatos.

El oficio de escribir

En una de sus últimas entrevistas, Andrada hablaba con particular rigor sobre la escritura. Contaba que podía dedicar entre 12 y 15 horas diarias a leer, investigar y escribir.

También revelaba hasta dónde llevaba su trabajo de corrección: había llegado a realizar 19 borradores de un mismo texto y podía dedicar años a revisar una obra antes de considerarla terminada.

No entendía la escritura como un acto inmediato, sino como un trabajo paciente de búsqueda, investigación y corrección.

Esa concepción ayuda también a leer una producción que atravesó géneros diferentes. El poeta, el novelista, el investigador y el compositor convivieron en un mismo autor.

Un homenaje que llegó a tiempo

El reconocimiento recibido en la Feria del Libro de Santiago del Estero adquiere ahora un significado especial.

Tinco Andrada fue homenajeado el 3 de octubre, un día antes de su muerte. La actividad buscó poner nuevamente en circulación su obra y acercarla a las nuevas generaciones.

Fue, de algún modo, un reconocimiento en vida a una trayectoria que durante décadas había encontrado en la literatura y en la música dos formas de preservar la memoria.

Al día siguiente, la noticia de su fallecimiento recorrió los medios santiagueños y provocó expresiones de pesar en distintos ámbitos de la cultura provincial.

Epílogo

Tinco Andrada escribió sobre su tierra, pero su obra no quedó encerrada en ella. Desde Añatuya construyó un universo que pasó por la poesía, la novela, la investigación y la canción.

Dejó libros, versos y más de un centenar de composiciones. Pero también dejó una manera de mirar: volver sobre la historia, escuchar las voces de quienes la habitaron y convertir esa memoria en palabra.

Quizás por eso aquella frase pronunciada al recibir un reconocimiento en su ciudad natal funcione también como despedida:

“Nuestra tierra y mi gente valen mucho más”.

Tinco Andrada murió el 4 de octubre de 2026. Su obra queda como parte de esa tierra y de esa gente que eligió contar durante toda su vida.

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