5 de octubre | Día Uruguayo del Tango: una historia que no cabe en una frontera

Cada 5 de octubre, Uruguay celebra el Día Uruguayo del Tango. La fecha fue establecida por ley en 2007 y reconoce una tradición musical profundamente ligada a la identidad del país y, al mismo tiempo, inseparable de la historia cultural del Río de la Plata.

El tango tiene dos orillas. Nació y creció en un territorio rioplatense donde Buenos Aires y Montevideo compartían puerto, trabajadores, barrios, músicas, bailes y formas de vida mucho antes de que el género adquiriera las dimensiones internacionales que tiene hoy.

Por eso, hablar del tango uruguayo no significa separarlo del tango argentino, sino mirar una parte de una historia común.

¿Por qué el 5 de octubre?

La fecha fue establecida mediante la Ley N.º 18.107, promulgada el 14 de marzo de 2007, que declaró al 5 de octubre como Día Uruguayo del Tango.

La elección está vinculada con dos nombres fundamentales de la cultura tanguera uruguaya: Carlos Gardel y Julio Sosa. Ambos nacieron en Uruguay y sus trayectorias forman parte de la historia del tango rioplatense.

La fecha también reconoce el trabajo de músicos, compositores, intérpretes, bailarines y creadores que hicieron del tango una expresión viva de la cultura uruguaya.

Un tango de dos orillas

Desde sus primeras décadas, el tango circuló permanentemente entre Montevideo y Buenos Aires.

Las orquestas viajaban, los músicos se trasladaban de una ciudad a otra y las canciones atravesaban el Río de la Plata. Los puertos, los conventillos, los cafés y los espacios populares fueron escenarios de una cultura compartida.

Montevideo tuvo sus propios músicos, compositores y lugares de referencia. Y también aportó algunas de las obras y figuras que terminarían siendo fundamentales para todo el género.

Entre ellas aparece Gerardo Matos Rodríguez, compositor montevideano autor de La Cumparsita, estrenada en Montevideo en 1917 y convertida con el tiempo en una de las composiciones más reconocibles de la historia del tango.

Gardel, Sosa y una tradición que continúa

Carlos Gardel ocupa un lugar particular en esta historia. Su nacimiento sigue siendo objeto de una disputa histórica entre Uruguay y Argentina, pero Uruguay lo reconoce como una figura fundamental de su patrimonio cultural y su trayectoria está indisolublemente ligada al Río de la Plata.

Décadas después, Julio Sosa llevó otra voz uruguaya a la primera línea del tango. Nacido en Las Piedras en 1926, fue cantante de orquestas como las de Francini-Pontier y Armando Pontier antes de incorporarse a la orquesta de Leopoldo Federico. Su estilo intenso y su presencia escénica lo convirtieron en uno de los grandes cantores del género.

Sosa murió en Buenos Aires en 1964, con apenas 38 años, pero su figura quedó instalada como una de las voces fundamentales del tango uruguayo.

Un patrimonio compartido

En 2009, la UNESCO inscribió al tango en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La organización lo reconoce como una expresión cultural rioplatense desarrollada principalmente en Buenos Aires y Montevideo.

Ese reconocimiento internacional también permite comprender por qué el tango no puede encerrarse dentro de una frontera nacional.

Es argentino y uruguayo. Es porteño y montevideano. Es música, poesía, danza y memoria.

Cada 5 de octubre, Uruguay celebra su propio Día del Tango. Pero detrás de esa fecha aparece una historia mucho más grande: la de una música que nació en las dos orillas del Río de la Plata y que, desde allí, terminó viajando por el mundo.

Porque el tango puede tener muchas ciudades, muchas voces y muchas historias. Pero su territorio original sigue siendo uno solo: el Río de la Plata.

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