Las asociaciones que nuclean a organizadores de milongas expresaron su preocupación por el recorte de los fondos destinados al programa BA Milonga y advierten sobre el impacto que puede tener en una actividad central para la cultura, el tango y el turismo de la Ciudad de Buenos Aires. A pocas semanas de la presentación del Presupuesto 2027, reclaman al Gobierno porteño una recomposición y mayor previsibilidad.
Las milongas porteñas atraviesan un momento de preocupación. Según denuncian la Asociación de Organizadores de Milongas (AOM) y Milongas con Sentido Social (MiSeSo), el programa BA Milonga, principal línea de fomento específica para la actividad, sufrió durante 2026 una reducción significativa de sus recursos, en un contexto económico que también afecta a los espacios y a su público.
El reclamo adquiere especial relevancia ante la próxima presentación del Presupuesto 2027 del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Desde las organizaciones temen que los recortes se profundicen y cuestionan, además, la falta de explicaciones oficiales sobre las decisiones adoptadas. Valeria Buyatti, referente de MiSeSo, resume la situación con una palabra: “ninguneo”.
Un recorte por encima de otras áreas
De acuerdo con los datos difundidos por las asociaciones, el presupuesto de BA Milonga pasó de 377 millones de pesos en 2025 a 304 millones en 2026. Al considerar la actualización por inflación, sostienen que la pérdida interanual alcanza el 39%, mientras que otras líneas de fomento cultural tuvieron reducciones menores. El documento señala, por ejemplo, que Mecenazgo —la segunda línea más afectada— tuvo una caída del 18%.
Pero la situación no terminó allí. Durante 2026, el Ministerio de Cultura porteño volvió a reducir el presupuesto de BA Milonga, llevándolo de 304 a 251 millones de pesos. Luego de una carta presentada por AOM y MiSeSo ante la ministra de Cultura, Gabriela Ricardes, representantes de las organizaciones fueron recibidos por Leonardo Bellante, subsecretario de Patrimonio y Desarrollo Cultural. Dos meses después, según informaron las entidades, el Ministerio aceptó restituir 64 millones de pesos al programa.
Mientras esperan que esos fondos sean efectivamente depositados, las organizaciones también reclaman el pago de obligaciones atrasadas, entre ellas las correspondientes a la Semana de las Milongas, y solicitan un refuerzo presupuestario para lo que resta del año.
“Atados de pies y manos”
Para Oscar García, representante de la Asociación de Organizadores de Milongas, el recorte tiene consecuencias concretas sobre el funcionamiento de los espacios: “Con el recorte presupuestario que tuvimos en BA Milonga este año nos vemos atados de pies y manos para poder seguir trabajando tranquilamente”, sostiene.
Las asociaciones también cuestionan la falta de respuestas claras sobre el origen de las decisiones presupuestarias. Según relatan, ante sus consultas en el Ministerio de Cultura las respuestas terminan derivándose entre el Ejecutivo y la Legislatura porteña: unos atribuyen la decisión al proyecto aprobado y otros señalan que aprobaron el presupuesto tal como fue enviado por el Ejecutivo.
El reclamo no se limita a una cuestión presupuestaria. Para las organizaciones, las milongas constituyen una política cultural estratégica para Buenos Aires: son espacios de trabajo y producción cultural, patrimonio vivo y uno de los principales motores de la actividad tanguera y turística de la ciudad. Por eso consideran que debilitar el único programa específicamente destinado a su sostenimiento implica un retroceso para el sector y entra en contradicción con el reconocimiento del tango como patrimonio cultural.
Una actividad que mueve cultura y turismo

Los números difundidos por AOM y MiSeSo permiten dimensionar el alcance de la actividad. Según las organizaciones, en la Ciudad de Buenos Aires se realizan alrededor de 740 eventos y milongas por mes, con una concurrencia superior a 70.000 asistentes mensuales. La inversión mensual del sector promedia los 666 millones de pesos, mientras que la inversión anual alcanza, de acuerdo con sus estimaciones, los 7.800 millones de pesos.
Con estos datos como argumento, las entidades reclaman que el presupuesto 2027 contemple una partida acorde con la dimensión que tiene la actividad y con su aporte a la cultura y al turismo porteño.
La discusión, en definitiva, excede el funcionamiento de un programa de fomento. Lo que está en juego para los organizadores es la continuidad de una extensa red de espacios donde el tango se baila, se escucha, se enseña, se produce y se transmite cotidianamente. En una ciudad que construyó buena parte de su identidad cultural alrededor del tango, las milongas reclaman que ese patrimonio vivo también tenga una política pública que lo sostenga.
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