Murió Piero, la voz que hizo de la canción una forma de hablarle al pueblo

El cantautor murió este miércoles en Buenos Aires, a los 81 años. Desde “Mi viejo” hasta “Para el pueblo lo que es del pueblo”, construyó una trayectoria que atravesó la canción popular, la protesta social, el exilio, la búsqueda espiritual y la defensa de la paz.

Piero Antonio Franco De Benedictis nació el 19 de abril de 1945 en Gallipoli, Italia. Tenía apenas tres años cuando llegó con su familia a la Argentina, el país en el que construiría toda su vida artística. Primero vivió en Banfield y luego en Allen, Río Negro, antes de instalarse definitivamente en Buenos Aires.

Su primera relación con la música no estuvo ligada a la canción social que después marcaría buena parte de su carrera. Comenzó cantando canciones melódicas en italiano y debutó profesionalmente en televisión en 1964, en el programa Remates musicales. Era todavía un joven intérprete de canciones románticas, muy lejos del artista que pocos años después se convertiría en una de las voces reconocibles de la canción popular argentina.

El encuentro con José Tcherkaski

Un momento decisivo llegó en 1968, cuando conoció al periodista y escritor José Tcherkaski. De ese encuentro nació una de las asociaciones autorales más importantes de la canción popular argentina: Piero aportaba las melodías y Tcherkaski las letras.

La colaboración produjo algunos de los temas que quedarían ligados para siempre a la voz de Piero: “Mi viejo”, “Pedro Nadie”, “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Coplas de mi país” y “Que se vayan ellos”, entre otros.

“Mi viejo” apareció en 1969 como título de su primer álbum y se transformó en su gran consagración. La canción se convirtió con el tiempo en un clásico de la música popular argentina y llegó a tener cientos de versiones.

Pero detrás de aquella canción que se volvería universal había también una historia de colaboración. La letra pertenecía a Tcherkaski, mientras que Piero puso la música y la voz.

Ese mismo año ganó el Festival de la Canción de Buenos Aires con “Cómo somos”. En 1970 llegaría otro reconocimiento internacional: junto a Tcherkaski obtuvo el primer premio y los tres Gallos de Oro del Festival Internacional de la Canción de Río de Janeiro con “Pedro Nadie”.

Del cantante popular a la canción social

Durante los primeros años de la década de 1970, su repertorio comenzó a tomar otro rumbo. En 1972 publicó Coplas de mi país y al año siguiente Para el pueblo lo que es del pueblo. Allí aparecía un Piero diferente: canciones sobre la pobreza, la desigualdad, la violencia política y las condiciones de vida de los sectores populares.

“Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Que se vayan ellos”, “Los americanos” y “Las cosas que pasan” quedaron asociadas a aquella etapa y circularon como canciones de fuerte contenido social, pero reducir a Piero a la etiqueta de “cantante de protesta” sería insuficiente. Su repertorio también estuvo poblado de canciones íntimas, familiares y amorosas. “Mi viejo” convivió con “Llegando llegaste”, “Juan Boliche”, “Manso y tranquilo” y otras composiciones en las que aparecía una mirada más personal.

Esa combinación —la canción social junto con la canción cotidiana— terminó siendo una de las características de su obra.

El exilio

La creciente exposición política de sus canciones tuvo consecuencias. Durante los años previos al golpe de Estado de 1976 aumentaron los hostigamientos contra Piero. Sus canciones y discos quedaron afectados por la censura y el clima represivo que atravesaba al país. En 1976 abandonó la Argentina y se exilió en España.

Pasó varios años en la provincia de Guadalajara, donde vivió en un antiguo molino y se dedicó también a cultivar la tierra y desarrollar una huerta. El período de exilio significó un alejamiento de los escenarios y una etapa de búsqueda personal. Regresó a la Argentina en 1981.

El Piero que volvió no era exactamente el mismo que había partido. Su repertorio conservó la preocupación por la sociedad y por el ser humano, pero incorporó con mayor fuerza cuestiones vinculadas con la paz, la espiritualidad, la vida cotidiana y la construcción colectiva.

Una nueva etapa

El regreso significó también una nueva etapa discográfica. A lo largo de las décadas siguientes publicó numerosos álbumes y llevó sus canciones a distintos escenarios de Argentina y América Latina.

Su relación con Colombia fue especialmente importante. Allí desarrolló buena parte de sus proyectos vinculados con la paz y el trabajo social y recibió la nacionalidad colombiana en 1996. También creó la Fundación Buenas Ondas, orientada a proyectos relacionados con la niñez.

La preocupación por los niños apareció además en su obra artística, particularmente en La sinfonía inconclusa del mar, un proyecto que continuó presentando durante años. Piero nunca dejó de buscar nuevos espacios para su música. Compartió escenarios y proyectos con artistas de distintas generaciones y sostuvo una actividad que excedió largamente el período de mayor popularidad de sus canciones.

Una canción que atravesó generaciones

Hay artistas cuya trayectoria puede resumirse en una canción. En el caso de Piero, “Mi viejo” ocupó durante décadas ese lugar, pero su historia fue bastante más amplia.

Fue el joven cantante melódico que llegó desde Italia; el intérprete que encontró en Tcherkaski a un compañero creativo; el autor de canciones sociales que reflejaron las tensiones de una época; el artista obligado al exilio; el hombre que volvió con otra mirada; y el músico que dedicó parte de su trabajo posterior a la paz, la infancia y los proyectos sociales.

En 1985 recibió el Diploma al Mérito de la Fundación Konex como baladista y hasta sus últimos meses continuó activo. En abril de 2026 presentó en Colombia La sinfonía inconclusa del mar, acompañado por actores, bailarines y músicos.

Pocos días antes de su muerte, además, una canción de su repertorio en italiano, “Io Vengo”, fue utilizada para abrir el desfile de Saint Laurent correspondiente a su colección de verano 2027 en París. Piero llegó a agradecer públicamente aquella elección.

La voz que permanece

Piero murió este miércoles 7 de octubre de 2026, a los 81 años, en Buenos Aires, después de permanecer internado durante varios días. Hasta el momento no se informó oficialmente la causa de su muerte. Más de seis décadas después de aquel debut televisivo, su recorrido permite leer también una parte de la historia de la canción popular argentina: la canción melódica de los años sesenta, la canción social de los setenta, la censura y el exilio, el regreso democrático y las búsquedas que atravesaron las décadas posteriores.

Pero quizás su permanencia pueda explicarse de una manera más sencilla. Hay canciones que dejan de pertenecer a quien las escribió o las cantó y pasan a formar parte de la memoria de varias generaciones. “Mi viejo” es una de ellas.

Y detrás de esa canción queda la trayectoria de Piero: un artista que hizo de la música una manera de contar su tiempo, de hablar de los otros y, muchas veces, de hablarle directamente al pueblo.

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