Piero, despedido por quienes compartieron su camino: “Nos quedan sus canciones, el compromiso y el afecto de siempre”

Después de conocerse este miércoles la muerte del cantautor a los 81 años, músicos, artistas, productores y amigos de distintos países lo despidieron públicamente. José Tcherkaski, Bebe Ponti, Litto Nebbia, Víctor Heredia, Jairo, Ariel Borda, Eva Ayllón, Inti-Illimani y muchos otros recordaron al hombre detrás de las canciones, sus años de exilio, sus giras, su compromiso y los vínculos que construyó durante más de seis décadas de trayectoria.

La muerte de Piero no tardó en provocar una sucesión de despedidas. Desde Argentina, Colombia, Chile, Perú, Bolivia y otros lugares donde el cantautor construyó vínculos a lo largo de su carrera, comenzaron a aparecer recuerdos de quienes compartieron escenarios, giras, exilios, proyectos, amistades y momentos personales con él.

Más que homenajes institucionales, las palabras que aparecieron después de su muerte tienen algo en común: hablan de Piero desde la cercanía. Del compañero de ruta, del amigo, del artista que abría las puertas de un escenario para que otros cantaran, del hombre que acompañó a colegas en momentos difíciles.

Su familia y sus amigos fueron los primeros en comunicar oficialmente la noticia:

“Con profundo dolor comunicamos el fallecimiento de nuestro querido Piero a sus 81 años. Su voz, sus canciones y su mensaje de paz quedan para siempre con nosotros. Su luz va a seguir brillando en cada rincón donde su música siga llegando.”

Y agregaron:

“Buen viaje, querido Piero.”

José Tcherkaski: “Se fue un gran compañero”

Una de las despedidas más significativas fue la de José Tcherkaski, escritor y periodista con quien Piero construyó una de las asociaciones creativas más importantes de la canción popular argentina.

Juntos trabajaron durante años y de esa sociedad surgieron canciones como “Mi viejo”, “Pedro Nadie”, “Para el pueblo lo que es del pueblo”, “Que se vayan ellos” y tantas otras.

Tcherkaski escribió:

“Muchos años trabajamos juntos y se armó un repertorio respetable. Hace tiempo que no hablábamos. Se fue un gran compañero. Que tengas la paz que mereces, Piero.”

Una frase breve para resumir una relación artística y personal que atravesó distintas etapas de la historia argentina.

Bebe Ponti: “Mi vida fue un manojo de canciones de Piero”

El poeta y letrista Bebe Ponti eligió recordar las canciones que acompañaron su propia vida:

“Mi vida fue un manojo de canciones de Piero. De Juan Boliche a la chacarera Soy pan, soy paz, soy más, esa que Mercedes Sosa cantó con su alma cuando volvió al país.”

Y agregó:

“Esa que nos hizo cantar a la democracia y agradecer tu poesía, tu música, tu compromiso. Adiós hermano, te beso en la lluvia.”

La referencia a “Soy pan, soy paz, soy más” recupera uno de los momentos que quedaron ligados a la vuelta de Mercedes Sosa a los escenarios argentinos y al clima de recuperación democrática.

Rubén Blades: “Seremos dos los que hacemos este tipo de música”

Entre las despedidas que recibió Piero, la de Rubén Blades tiene un valor especial porque no se limita a recordar al artista: reconstruye un encuentro que, según el propio Blades, marcó sus primeros pasos como compositor.

Blades recordó que conoció a Piero a finales de la década de 1960, cuando el argentino llegó a Panamá para ofrecer un recital. “Mi viejo” ya sonaba en las radios y Blades, recién terminado el colegio secundario y comenzando la universidad, decidió llamarlo al hotel.

Fue acompañado por su amigo Jaime Correa y llevó una canción propia: “Pablo Pueblo”. Su intención era mostrársela a Piero para saber si estaba dispuesto a grabarla.

Piero lo recibió en su habitación. Blades tomó la guitarra y cantó.

Al terminar, le preguntó si le había gustado.

La respuesta fue afirmativa, pero Piero le dijo que no la grabaría. En cambio, le hizo una sugerencia que Blades conservó durante toda su vida:

“Grabalo tú, y así seremos dos los que hacemos este tipo de música”.

Con el tiempo se hicieron amigos. Aunque la distancia geográfica los llevó por caminos diferentes, mantuvieron la comunicación y volvieron a encontrarse en distintas ocasiones.

Blades recordó especialmente que, cada vez que se presentaba en Argentina, reconocía públicamente el talento de Piero y aquella solidaridad que había tenido con él cuando todavía era un joven con “hambre de hacer cosas”.

Su despedida fue también un reconocimiento a esa influencia:

“Se fue el cuerpo pero nos deja su alma en las canciones que escribió, siempre pensando en nosotros y en la memoria de su experiencia”.

Y cerró llamándolo como lo que habían llegado a ser:

“Adiós Piero, colega y hermano. Gracias por tus letras y las memorias que evocan”.

Blades terminó su mensaje con una frase que funciona casi como un diálogo a la distancia:

“Es cierto compadre. ‘¡Cómo se nos van los años!’”

Litto Nebbia: “Quedan sus canciones, el compromiso y el afecto de siempre”

Litto Nebbia también recordó a Piero desde una relación construida en momentos decisivos de la historia de la música popular argentina.

“La Música Popular Argentina despide a uno de sus faros más humanos”.

Nebbia evocó especialmente los años del exilio y el regreso a la Argentina:

“Con él compartimos los años duros del exilio y el aire limpio del regreso a aquel B.A.Rock del ’82, donde nos juntamos para cantar ‘El Rey Lloró’”.

Para Nebbia, Piero fue “un tipo noble que le cantó a las cosas de verdad”.

Su despedida terminó poniendo en primer plano tres elementos que atraviesan buena parte de los testimonios publicados después de su muerte:

“Quedan sus canciones, el compromiso y el afecto de siempre”.

Y agregó:

“Buen viaje querido Piero. Gracias por la coherencia”.

Ariel Borda: “Me hacía cantar solo y después con él”

El cantante Ariel Borda recordó una experiencia que muestra otra dimensión de Piero: su disposición a compartir el escenario con artistas más jóvenes.

“Piero me llevó en su gira 83-84 por Buenos Aires y el interior del país. Fueron unos 30 recitales en los que me hacía cantar solo y después con él. Yo tenía 22 años y descubría el mundo de la canción, de la mano del más grande.”

Borda cerró su mensaje con una frase que resume el vínculo:

“Jamás dejaré de agradecerlo.”

El recuerdo del exilio

Marian Farías Gómez también recuperó los años compartidos durante el exilio:

“Piero querido!!! Nos dejás tan solos!!! Por suerte compartimos tantas cosas junto con mi hermano Chango, allá en el exilio, que nunca te olvidaremos amigo!!!”

La referencia permite volver sobre una parte fundamental de la historia de Piero: los años en que debió abandonar la Argentina y continuar su vida artística y personal fuera del país.

También Litto Nebbia recordó ese período:

“La Música Popular Argentina despide a uno de sus faros más humanos. Con él compartimos los años duros del exilio y el aire limpio del regreso a aquel B.A.Rock del ’82, donde nos juntamos para cantar ‘El Rey Lloró’.”

Nebbia definió a Piero como “un tipo noble que le cantó a las cosas de verdad” y cerró su despedida con dos palabras que condensan buena parte de estos mensajes:

“Quedan sus canciones, el compromiso y el afecto de siempre.”

Piero y Colombia: una historia que empezó mucho antes

La escritora y periodista colombiana Maureén Maya, autora de una biografía sobre Piero, recordó uno de los primeros viajes del cantante a Colombia.

En 1971, con 26 años y después del éxito de “Mi viejo”, Piero llegó a Cali contratado para actuar en la XI Feria de Cali. Según relata Maya, terminó ofreciendo tres recitales adicionales y otros gratuitos ante la repercusión que había generado su presencia.

La periodista reconstruyó también una escena casi cinematográfica: perseguido por periodistas y seguidores, Piero terminó refugiado en un convento de las hermanas de San Pablo, donde pasó la Navidad cantando y tomando champaña con las religiosas.

Antes de abandonar Cali, fue invitado a un ingenio azucarero y allí conoció las historias de los corteros de caña y sus condiciones de vida.

Al año siguiente volvió a Colombia. Miles de personas concurrieron a escucharlo en la Media Torta de Bogotá y también fue invitado por estudiantes de la Universidad de los Andes para cantar desde un balcón ante un patio central colmado.

Los estudiantes de la Universidad Nacional quisieron llevarlo a la Plaza Che Guevara, pero el Departamento Administrativo de Seguridad —DAS— impidió la presentación al considerarla una “intromisión política”.

Maya recordó que Piero llegaba entonces de ser ovacionado en Nueva York ante una multitud, pero en Colombia no pudo presentarse tampoco en la Universidad de Antioquia ni en el parque El Salitre. Finalmente fue escoltado por el DAS hasta el aeropuerto El Dorado.

Su vínculo con Colombia, sin embargo, no terminó allí. Décadas después, el país se convertiría en uno de los lugares centrales de sus proyectos sociales y vinculados con la paz.

Jairo: “Tus canciones le ganaron al tiempo”

Jairo también recordó a Piero:

“Piero mi querido Piero. La última vez que nos vimos fue hace un año junto a nuestro amigo común Silvio Rodríguez. Tus canciones le ganaron al tiempo.”

Y concluyó:

“Que en paz descanse. Todo mi afecto a sus seres queridos.”

“Se fue un hombre bueno”

El Grupo Pueblo Nuevo lo despidió como “Tanito querido” y habló de los recuerdos y enseñanzas que dejó:

“Se fue un hombre bueno, en toda la extensión de la palabra.”

Julia Zenko escribió:

“Por lo que fuiste, sos y serás. Con mi corazón golpeado ante tu partida. En mí por siempre Piero.”

Víctor Heredia, por su parte, resumió su despedida en pocas palabras:

“Cómo te quería, amigo querido. Buen vuelo, Tanito.”

Inti-Illimani: un recuerdo en Chile

Desde Chile, el grupo Inti-Illimani recordó una visita de Piero en 2015:

“Hoy despedimos a Piero, un gran amigo que se cruzó en nuestros caminos. Te recordamos para siempre.”

Y evocaron especialmente una presentación en el Colegio Sol del Illimani:

“No dudó en compartir con la comunidad educativa, sin duda un momento que quedará en todos nuestros corazones.”

Marta Gómez: “Hace una semana te abracé”

La cantante colombiana Marta Gómez compartió uno de los testimonios más personales:

“No logro aceptar que hace una semana tan solo, estábamos juntos, cantando, tomados de la mano.”

Y recordó:

“Hace una semana te abracé y nos despedimos sin imaginar que sería el último abrazo.”

Su despedida terminó con una frase que, en medio del dolor, recupera una expresión que Piero repetía:

“Lo mejor está por venir, decías siempre.”

Eva Ayllón: “Nos quedan sus canciones”

La cantante peruana Eva Ayllón escribió desde lejos:

“Lejos de casa y me entero de esta lamentable noticia… se fue Piero. Me cuesta creerlo y siento una profunda tristeza por su partida.”

Ayllón puso el acento en aquello que queda después de la muerte:

“Nos quedan sus canciones, sus recuerdos y tantos momentos compartidos que hoy cobran un significado especial.”

Y cerró:

“Descansa en paz, Amigo Piero.”

Una despedida desde Bolivia

También llegó el mensaje del expresidente boliviano Evo Morales, quien vinculó las canciones de Piero con momentos de la historia política y social latinoamericana.

“La Música Popular Argentina despide a uno de sus faros más humanos.”

Morales señaló que las canciones de Piero acompañaron “la rebeldía naciente de nuestros pueblos y la esperanza de una América Latina con justicia social” y recordó especialmente su influencia en Bolivia.

“Sus canciones, composiciones, y sobre todo, su compromiso con la justicia social quedan como un legado imborrable.”

El mensaje concluyó:

“Hermano del alma, compañero de lucha, por su compromiso con la vida, ¡Piero inmortal!”

Blas Martínez Riera: una amistad que atravesó generaciones

Entre los testimonios más extensos aparece el de Blas Martínez Riera, quien recordó la relación de Piero con su padre y una amistad familiar que se extendió durante décadas.

Contó que se conocían desde niños y que, durante el exilio de Piero, cuando su padre atravesaba problemas con las autoridades argentinas, el cantante le ofreció irse a Colombia y le aseguró que lo ayudaría.

También recordó el regreso de Piero al país y una presentación en Obras Sanitarias, además de los encuentros posteriores y una relación que se mantuvo hasta los últimos años.

Uno de los recuerdos más particulares tiene que ver con “Mi viejo”. Piero había dado permiso para que la canción fuera grabada en ritmo de chamamé.

“Quedará pendiente llevarte a Corrientes. Será en otro viaje.”

Su despedida terminó convirtiendo aquella canción en un puente entre dos generaciones:

“Que tu luz, la de las ‘buenas ondas’, vaya donde siempre tuvo que estar, que tu viejo te reciba con un abrazo gigante.”

Y cerró:

“Un beso a mi viejo, ahora pueden tomar mate juntos. Buen viaje Tano.”

Un hombre recordado desde la cercanía

Los mensajes tienen procedencias y estilos diferentes, pero construyen una imagen común.

Piero aparece en ellos como compañero de escenario, amigo, maestro, colega, anfitrión, hombre de familia y artista comprometido. Aparece también el Piero de las giras interminables, el de los años de exilio, el de los encuentros con músicos de distintas generaciones y el que todavía, poco antes de morir, seguía cantando y compartiendo proyectos.

Quizás por eso muchas de las despedidas no hablan solamente de sus canciones.

Hablan de cómo hacía sentir a quienes estaban cerca.

José Tcherkaski habló de un “gran compañero”. Ariel Borda recordó al joven que pudo cantar a su lado. Litto Nebbia habló de “un tipo noble”. Víctor Heredia lo llamó “amigo querido”. Inti-Illimani recordó su paso por una comunidad educativa. Marta Gómez evocó el último abrazo. Y su familia eligió tres palabras para resumir aquello que consideran su legado: voz, canciones y paz.

Piero se fue a los 81 años.

Pero, como escribió Jairo, sus canciones le ganaron al tiempo.

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