Carlos Fredi, una voz entre el exilio y la renovación de Los Trovadores

El cantante santafesino integró Las Voces del Yaraví, formó parte de Contracanto durante el exilio del conjunto en España y se incorporó a Los Trovadores en una etapa de renovación artística. Su recorrido enlaza distintas generaciones del folklore argentino y una historia atravesada por la dictadura, el desarraigo y el regreso.

La historia de Carlos Fredi es también una historia del canto colectivo argentino. Su voz formó parte de algunas agrupaciones que marcaron distintos momentos del folklore y su trayectoria quedó ligada a una de las experiencias más difíciles para los músicos populares durante la última dictadura: el exilio.

Nacido en Las Rosas, Santa Fe, el 19 de diciembre de 1945, Fredi creció en El Trébol. Antes de dedicarse profesionalmente a la música, trabajó junto a su padre en un tambo. Su camino artístico comenzó a tomar forma a comienzos de la década de 1960. En 1963 obtuvo su primer premio como solista en un certamen de canto con «Las golondrinas», punto de partida de una carrera que pronto encontraría en los conjuntos vocales su principal espacio de desarrollo.

Entre 1965 y 1969 integró Las Voces del Yaraví, junto a Walter Ojeda y Juan Carlos Ferrero, quien más adelante fue reemplazado por Héctor «Tito» Muya. Aquella experiencia significó un paso decisivo en su formación profesional y lo acercó a una tradición interpretativa en la que el trabajo de las voces, los arreglos y la construcción colectiva ocupaban un lugar central.

Contracanto: cantar desde el exilio

A comienzos de los años setenta, ya radicado en Rosario, Fredi se incorporó a Contracanto, agrupación conducida por Luis «Chango» Naón. El conjunto desarrolló un repertorio que conjugaba la raíz folklórica con una mirada latinoamericana y un compromiso artístico ligado a su tiempo.

Con Contracanto grabó discos como Corazón del país y Homenaje, ambos publicados en 1973, y El Cristo Americano, de 1975. Sin embargo, la trayectoria del grupo quedó atravesada por la violencia política que precedió y acompañó a la última dictadura cívico-militar.

En abril de 1976, ante las amenazas y la persecución, los integrantes debieron abandonar la Argentina y marcharse a España. El exilio se extendió hasta fines de 1979. Durante esos años, Contracanto continuó trabajando y editó dos álbumes en Madrid: Contracanto (1977) y Yo te nombro (1978).

La experiencia no fue solamente una interrupción geográfica de sus vidas. Para los músicos, implicó reconstruir su actividad lejos del país, sostener el repertorio y buscar nuevos espacios de trabajo mientras la Argentina atravesaba uno de los períodos más oscuros de su historia. El testimonio de Fredi, recuperado años después en una entrevista con el medio Como Somos, permite acercarse a ese capítulo desde la experiencia de uno de sus protagonistas.

El regreso y una nueva etapa de Los Trovadores

El 15 de diciembre de 1979, Fredi regresó a la Argentina. Un mes después se incorporó a Los Trovadores, conjunto fundamental en la historia del folklore vocal argentino desde su consagración en Cosquín en 1963.

Su llegada coincidió con una etapa de transformaciones. La salida de Pancho Romero y, posteriormente, la de Carlos Pino dieron lugar a una nueva formación, integrada también por «Quito» Figueroa, Ramón «Chiquito» Catramboni, Miguel Ángel Aguirre —luego reemplazado por Poppy Scalisi— y Enzo Giraudo.

Los Trovadores atravesaban entonces una renovación de su repertorio y de sus formas interpretativas. A las búsquedas musicales se sumaban canciones vinculadas con la recuperación democrática y con las inquietudes sociales y políticas de aquellos años. La incorporación de Fredi contribuyó a sostener la identidad vocal del grupo en ese proceso de cambio.

Durante su permanencia, hasta 1992, participó en cinco producciones discográficas: Canciones (1980), Todavía cantamos (1982), Imagínalo (1983), Pequeñas historias (1985) y José Pedroni (1989).

Este último trabajo estuvo dedicado a musicalizar poemas del escritor santafesino José Pedroni y contó con la participación de artistas como Antonio Tarragó Ros, Carlos Carella, Enrique Llopis y Silvina Garré. El álbum constituye un ejemplo de la búsqueda del conjunto por ampliar las posibilidades del folklore vocal y establecer vínculos con otras expresiones de la cultura popular.

Música, radio y gestión cultural

Tras dejar Los Trovadores en 1992, Fredi regresó a Rosario. Allí continuó vinculado con la música y los medios de comunicación. Integró el cuarteto Falta Envido, junto a Luis Corniero, Néstor Rubén Catalano y Rito Agustín Jaimi, una experiencia que contó con el impulso de Chango Farías Gómez.

Su recorrido también incluyó tareas de gestión cultural. Durante la década de 1990 estuvo al frente del Teatro Mateo Booz y trabajó en la Sala Lavardén. En paralelo, desarrolló actividad radiofónica en emisoras rosarinas como LT8, Radio Universidad y LT3, desde donde contribuyó a la difusión de la música popular.

En 2008 se estableció nuevamente en El Trébol, localidad con la que había mantenido un vínculo desde su infancia. Allí continuó ligado al canto y a la enseñanza de guitarra y vocalización, además de desarrollar presentaciones como solista y participar en otros proyectos musicales.

Una trayectoria que forma parte de la memoria del folklore

La historia de Carlos Fredi no se reduce a la lista de conjuntos y discos que integró. Su recorrido permite seguir distintas transformaciones del folklore argentino: el desarrollo de los grupos vocales, la aparición de repertorios atravesados por las preocupaciones de su época, la persecución política que obligó a músicos a abandonar el país y la reconstrucción de sus vidas y carreras después del exilio.

En Contracanto, Fredi vivió una experiencia colectiva marcada por el desarraigo. En Los Trovadores, participó de una etapa de renovación de una formación histórica. Más tarde, en Rosario y El Trébol, extendió su trabajo a la radio, la gestión cultural y la enseñanza.

Recuperar su trayectoria es volver sobre una parte de la historia de la música popular argentina en la que las voces no solo construyeron armonías: también acompañaron los cambios de una sociedad y dejaron testimonio de las dificultades de su tiempo.

Deja una respuesta

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑