Murió el Indio Chikaka, el músico jujeño que hizo de La Plata su lugar en el mundo

Jorge Urey llegó desde San Pedro de Jujuy antes del retorno de la democracia y construyó una trayectoria entre la música andina, el rock platense y los escenarios callejeros. En 2023, con Meta Chikaka, publicó Pata i’ perro (el caminante), el disco que reunió parte del repertorio que había cultivado durante décadas. También fue una figura entrañable del centro platense, donde sostuvo durante años su puesto de pochoclos.

Jorge Urey, conocido como el Indio Chikaka, murió el 19 de octubre de 2026. Músico jujeño radicado en La Plata desde antes del retorno de la democracia, dedicó su vida a interpretar y difundir los sonidos de su tierra. Cantor, charanguista y vientista, transitó escenarios de la música andina y también se integró a distintas formaciones de rock y fusión de la región. En la ciudad que adoptó como propia, su figura quedó ligada tanto a esa trayectoria artística como a una esquina del centro platense: la de 8 y 48, donde trabajó durante años con su puesto de pochoclos.

Urey nació en San Pedro de Jujuy. Cuando se instaló en La Plata, llevaba consigo una cultura musical profundamente arraigada en el norte argentino. No había estudiado música formalmente, pero había desarrollado una manera propia de expresarse a través de instrumentos como el charango, el ronroco, la quena y la caja coplera. Su aprendizaje se construyó tocando, compartiendo con otros músicos y llevando su repertorio a distintos espacios.

En ese recorrido tuvo un vínculo artístico con José María «El Kolla» Mercado, referente de la música andina. También acompañó a Omar Lacay y Tobi Villa, y fue sumándose a proyectos que ampliaron su universo musical. Su historia muestra una circulación entre tradiciones que no siempre suelen encontrarse: el folklore jujeño, los sonidos andinos y las búsquedas del rock platense.

De la música andina al rock de La Plata

El Indio Chikaka participó en formaciones como Karamelo Santo y Encías Sangrantes, además de vincularse con otros músicos y grupos de la escena local. En esas experiencias, los instrumentos de viento y las sonoridades andinas encontraron lugar en propuestas de fusión, mestizaje y rock.

Su recorrido no estuvo guiado por una separación rígida entre géneros. La música de su tierra era el punto de partida, pero podía dialogar con otros lenguajes y generaciones. Esa amplitud también explica que, con el paso del tiempo, músicos más jóvenes se acercaran a él para conocer un repertorio y una manera de tocar que no habían aprendido en las aulas, sino en la práctica y la transmisión entre músicos.

En La Plata, además, el apodo con el que se hizo conocido terminó por convertirse en parte de su identidad pública. Según relató Sebastián Meza en una entrevista con El Tribuno de Jujuy, el nombre «Chikaka» había surgido en el ambiente musical platense. Quien se lo puso fue Toby Villa, en aquel entonces parte de la Flower Power, y Urey lo adoptó con cariño. Cuando comenzó a tomar forma el proyecto que más tarde se llamaría Meta Chikaka, sus compañeros agregaron el «Meta» como una manera de impulsarlo.

Chikaka y Toby Villa

Meta Chikaka y el registro de una memoria musical

El proyecto tomó forma a partir de encuentros entre Urey y músicos de distintas generaciones. Sebastián Meza, Ramiro Martiarena, Omar Flores y Marcos Ciancio se sumaron a la propuesta, en la que Urey aportaba voz, charango y quena. Durante unos tres años trabajaron sobre un repertorio de raíz jujeña y andina hasta concretar su primer registro discográfico.

En los primeros días de octubre de 2023, Meta Chikaka presentó Pata i’ perro (el caminante), un disco independiente realizado con el apoyo del Instituto Nacional de la Música (INAMU). La presentación en vivo tuvo lugar el jueves 5 de octubre en Raíces del Dawson, en Berisso. El trabajo reunió ocho temas y dos bonus tracks, entre ellos versiones de «Por la Quebrada», «El Avenido», «El Pedregoso», «Sirviñacu», «Una Lágrima», «Carnavalito del Duende», «Vidala del Monte» y «Karallanta».

La grabación buscó conservar el carácter directo de la música del grupo: los integrantes tocaron juntos en el estudio, con una intervención posterior reducida. El procedimiento exigió ensayos y varias tomas compartidas. La intención era preservar la interacción entre los instrumentos y una sonoridad cercana a la que se producía cuando tocaban en vivo.

En una entrevista publicada por El Tribuno de Jujuy el 18 de octubre de 2023, Meza describió a Urey como un músico popular y callejero desde muy joven, cuya forma de tocar estaba ligada a la experiencia y al contacto con la gente. También señaló que el disco buscaba acercarse a la música jujeña desde la identidad del grupo, con especial atención a huaynos, bailecitos, carnavalitos y vidalas.

El álbum representó algo más que una primera publicación. Permitió fijar en una grabación parte de un repertorio que Urey había interpretado durante décadas y compartirlo con nuevas generaciones. El propio músico había imaginado un disco más extenso; finalmente, el proyecto consiguió concretar diez registros entre temas principales y bonus tracks.

Una esquina en la memoria platense

La historia del Indio Chikaka también se escribió lejos de los escenarios. Durante años, su puesto de pochoclos en la esquina de 8 y 48 fue parte del paisaje cotidiano del centro de La Plata. Allí lo conocieron estudiantes, trabajadores, vecinos y músicos. Su presencia cotidiana convivía con una vida artística que seguía activa y con una relación estrecha con la cultura popular de la ciudad.

En junio de 2022, un incendio destruyó su puesto de trabajo y movilizó la solidaridad de personas que lo apreciaban. La respuesta de la comunidad dejó a la vista el afecto que había construido a lo largo de los años: para muchos, no era solamente quien vendía pochoclos en una esquina, sino alguien que formaba parte de la vida urbana platense.

La trayectoria de Urey también se cruzó con la educación pública. En sus últimos años cursó la Tecnicatura en Comunicación Digital en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata, donde compartió con compañeros y docentes una experiencia de vida atravesada por el trabajo, la música y la cultura popular.

El Indio Chikaka deja una historia que reúne distintos modos de habitar la música: la tradición andina aprendida y transmitida en la práctica, los cruces con el rock, el encuentro con músicos más jóvenes y el trabajo cotidiano en las calles de La Plata. Con Pata i’ perro (el caminante), parte de ese recorrido quedó registrada. En la memoria de la ciudad, Jorge Urey seguirá siendo también el músico que convirtió una esquina del centro en parte de su propia historia.

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